Cómo prevenir La ballena azul, el Baldor y otros retos peligrosos

Recomiendan control parental, comunicación y reforzamiento de la autoestima del joven para evitar que participe en “juegos” de riesgo en la red o el colegio.
lunes, 8 de mayo de 2017 · 00:00
Leny Chuquimia /  La Paz 

La ballena azul sigue  en las redes sociales  la lógica de otros peligrosos "retos” adolescentes, como  la ouija o  el Baldor.  Los jóvenes que participan en ellos, en general, buscan  aceptación del grupo. Control parental, comunicación y reforzamiento de la autoestima son, según expertos, el mejor modo de prevenir estas actividades   que aún se practican en colegios o en la red.

El pasado 26 de abril autoridades de  Uruguay alertaron sobre la llegada del   reto  La ballena azul al vecino país. La primera víctima declaró que había sido contactada mediante Facebook por un perfil que provenía de Bolivia. 

Tal  situación encendió la alerta en la Policía Boliviana que conformó un equipo de investigación informática ante posibles casos en el país. A la fecha  hay tres denuncias de víctimas de La ballena azul:  en   Potosí, Santa Cruz y Cochabamba. 

La primera fue descartada, la segunda es investigada  y la tercera se confirmó. Se trata de un adolescente de 13 años que  obedeciendo las instrucciones del "juego”  se infligió cortes en los brazos. Actualmente recibe ayuda psicológica, informó la directora de Género de la Alcaldía de Cercado, Andrea García.    

  La ballena y el Hada, en red

El ciber-reto de origen ruso  La ballena azul consiste en cumplir 50 pruebas  que van desde no dormir, ver películas de terror,  infligirse autolesiones  y culmina en el suicidio. Las órdenes son dadas a través de  mensajes al teléfono o por   Facebook.

Según las denuncias internacionales, el "curador” o administrador amenaza o chantajea al adolescente para que cumpla  las instrucciones. La información que los participantes comparten por las redes sociales es usada para extorsionarlos.

El hada de fuego es otro de los "retos” cibernéticos también denunciado inicialmente en Rusia.  Aún no se ha identificado víctimas fatales, pero sí ha causado alarma en los padres. 

Mediante una página con las imágenes de un dibujo animado de moda, el participante recibe las órdenes que debe cumplir "para convertirse en un hada”. Instruyen a las niñas que enciendan el gas de las cocinas -sin prender fuego- durante toda la noche y sin que nadie las vea. Asimismo, les piden que repitan una   oración en una especie de rito.

 Ouija y Baldor 

En 2014 una veintena de estudiantes de un colegio de Santa Cruz sufrieron desmayos luego que practicaran un ritual con un tablero de la ouija y el libro de álgebra   Baldor, en el que ofrendaron  las almas de 50 de sus compañeros. Los psicólogos calificaron el incidente como un caso de histeria colectiva.

 La sugestión puede ser peligrosa. En 2013, en Beni  un adolescente  murió víctima    de un disparo por parte de su hermano. En las investigaciones del hecho hallaron  un libro  Baldor. 

Desafíos que dañan

Entre otras prácticas de riesgo para los jóvenes están el  reto de la asfixia o el de tragar canela en polvo. Persisten los desafíos "iniciáticos” como el  consumo de alcohol y cigarro o  las quemaduras de piel con  sal y hielo.

 Las consecuencias en todas estas prácticas pueden ir desde desmayos,    daño cerebral, lesiones en  pulmones y  vías respiratorias,   o un paro cardiorespiratorio. Asimismo, pueden generar  intoxicación etílica, pleitos serios o un accidente fatal.

Hay señales de alerta para los padres:  que  los jóvenes presenten marcas en muñecas, cuello u otras partes del cuerpo que no puedan o  no quieran  explicar pueden ser señales de que participen  en estas actividades. 

Los progenitores también deben estar atentos a cualquier cambio  en el comportamiento. "En estos casos la comunicación y el afecto son  lo más importante”, aconsejó el secretario municipal de Seguridad Ciudadana, José Luis Ramallo.  

El comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen  de La Paz , Jhonny Aguilera, recomendó a los padres de familia  que controlen las actividades de sus hijos  adolescentes, sobre todo a través de las redes sociales. 

"La ballena azul es una amenaza que debe ser prevenida, pero una vez más la seguridad parte de uno mismo. Usted, padre de familia, tiene que controlar a sus hijos y evitar sean inducidos por retos virales”, remarcó.

 

La baja autoestima  es uno de los problemas

 

  Uno de los aspectos que hacen a los jóvenes  vulnerables  a retos   peligrosos es la baja autoestima. La timidez     y la introversión también puede convertirlos en  víctimas de bullying.

"Una baja autoestima  hace a cualquier persona, más a los adolescentes, vulnerable a diferentes peligros, como el consumo de alcohol, de drogas u otros peligros como el de La ballena azul, del  que tanto se ha hablado en los últimos días”, manifestó la responsable de los cursos de autoestima del Centro Psicografológico Acequia,  Araceli Jové.

La psicóloga asegura que  este problema hace que sean personas altamente manipulables, por lo tanto, ideales para quienes buscan, por así decirlo, víctimas en cualquier ámbito.    

"La timidez o la introversión de los adolescentes los hacen   blanco de bullying.   No tienen  seguridad en ellos mismos y los agresores abusan del poder que pueden ejercer sobre ellos.
 
Esa falta de seguridad también hace que no denuncien o enfrenten la situación”, manifestó.   

Como parte de un trabajo de prevención, Acequia prepara un curso de  Autoestima y Locución Radial.   "Hablaremos del proyecto de vida, del liderazgo, cuestiones de género y la prevención de la violencia”, manifestó Jové. Los participantes de los anteriores talleres  son parte del programa  Claveles, rosas y otras flores.

   El nuevo curso, que comenzará el 12 de mayo, está     dirigido a jóvenes y adultos.  Las inscripciones están abiertas hasta este viernes en la  sede  del Centro Acequia (calle Murillo, edificio Comercial Peatonal, oficina 407). El costo es de 80 bolivianos.

 

Jóvenes incurren en autoflagelación para cubrir dolores emocionales 

 

En los últimos años,  los casos de conductas autodestructivas o autoflagelativas -como el cutting o la asfixia- se incrementaron en jóvenes, asegura la psicoanalista y terapeuta  Patricia Miranda.
 
La relación entre pacientes    adolescentes y adultos que antes era de cinco a 20, ahora es 20 a 20, aseguró.

"Han subido los casos de adolescentes que se lastiman. Esta es una forma de desviar el dolor emocional que sufren por sentirse abandonados, que no son importantes o amados y  acaban encontrando refugio en un grupo, en el amigo o la  amiga,  donde empiezan estas prácticas”, manifestó Miranda.

La especialista explicó  que   la adolescencia es una etapa  de desprendimiento  en la que la  imagen de superhéroes de los padres se cae. Es  una época de narcisismo en la que el adolescente  cree que todo es fácil y el rol de los progenitores cambia.

"Llega el momento de soltarlos  un poco pero  sin que esto signifique abandonarlos. Pero lastimosamente eso es lo que sucede por nuestro  panorama laboral en el  que padre y madre trabajan para sostener la familia”, indicó.

 Esta situación   hace que el adolescente ingrese  en grupos  en los que compite con sus pares por ver  quién es el más valiente o el más osado. Si bien  los juegos son parte de la  vida de los adolescentes, éstos pueden salirse de control cuando no son supervisados por  un  adulto.

"Sin esa presencia crean códigos y lenguajes donde los adultos no tienen cabida. No es casual ver jóvenes que empiezan  la práctica del cutting  (cortes cutáneos) de forma grupal. Acá llegan adolescentes a contarme que tienen cinco amigos que se hacen cortes y al revisarlos vemos que ellos también se autoinfligen estas lesiones”, sostuvo. 

 Además, las redes sociales se convierten en un refugio donde los adolescentes encuentran  a otros en su misma situación. En uno de los casos que atendió la psicóloga, una paciente aseguraba que  no podía dejar el celular porque era más fácil tener amigos y  enamorado en el  Facebook que en la vida real.

 La adolescente, además,  sufría bullying, practicaba el cutting, tenía problemas de inconformidad con su cuerpo y participaba  en retos virales para adelgazar sin que sus padres se dieran cuenta. 

"La  solución fue poner límites y  entregar el celular al padre para que él supervise y se involucre.
 
La joven está dejando de lastimarse y ha empezado a socializar con sus compañeros de manera sana”, relató la terapeuta.

Manifestó que muchas veces los problemas de los adolescentes son  minimizados  por los adultos. Sin embargo, en esa etapa para los jóvenes es vital sentirse  aceptados por su apariencia   o sus gustos. "Son aspectos  que les pueden causar grandes depresiones”.

 Explicó que en  la dependencia al celular o las redes sociales  también tiene que ver el ejemplo de los padres.  "Hay papás que pasan más tiempo con el celular que con sus hijos y  ya es un problema no solo del adolescente, sino de la familia entera”, dijo.

 

 

 Señales  de riesgo
  • Aislamiento  Los adolescentes que tienen problemas  de bullying o son presionados por un grupo o una persona suelen aislarse del entorno familiar. Se tornan poco comunicativos y distantes. 
  •  Control  También se resisten  a cualquier tipo de supervisión. Se niegan a  que los adultos controlen sus actividades.
  • Bajón   La depresión es otro de los signos al igual que la baja autoestima. En  la mayoría de los casos los padres actúan cuando ya es tarde.
 
 

 

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