Fogatas y juegos con agua en el campo; y hot dogs en la urbe

En el área rural se celebra en comunidad la noche del 23 de junio, a quien se duerma le echan un balde de agua, rememorando el bautizo de Juan el Bautista.
viernes, 23 de junio de 2017 · 03:00
Wendy Pinto  /  La Paz

Preparación de hot dogs (salchichas) con muchos aderezos y juegos  de antaño son parte de la celebración de San Juan en diferentes ciudades del país; mientras que en el área rural se hace una fiesta en comunidad con  fuego y agua, en la que también se incluye el adorno de  zarcillos para los animales.

 El 23 de junio es considerada la noche más fría del año, por lo que las personas se dan modos para celebrar en las ciudades sin hacer daño al medio ambiente.

Nicolás Huallpara, funcionario  de la Secretaría Municipal de Culturas, explicó que hace años esta festividad  se daba con más frecuencia en las áreas periurbanas de la urbe paceña, como la avenida Buenos Aires, la Periférica y otras. "Se celebraba con la competencia de fogatas donde se quemaba todo lo viejo, había  salto sobre el fuego y vecinos que acompañaban  con un  té con té, un hot dog, amenizado con música y amplificación  hasta el amanecer”, recordó.

Al día siguiente, los  que despertaban temprano iban a la casa de sus vecinos y les echaban agua a quienes aún estaban dormidos. "Era una forma de conmemorar el  bautizo de  Juan el bautista, ahora esa costumbre se ha perdido en la ciudad”, dijo.
 
No obstante, esta forma de celebrar se quedó en el recuerdo de los paceños, debido a la contaminación ambiental que generaban las fogatas, en las que incluso traían postes viejos de madera para ganar la competencia.  Lo único que quedó fue la tradición de la salchicha con pan, mayonesa y otros aderezos.

Desde hace un par de años el municipio paceño impulsó la reunión entre la familia y vecinos a través de los juegos lúdicos de antaño, que son inofensivos para el medio ambiente. El objetivo es reunir otra vez a los vecinos y generar comunidad.

 Celebración en el área rural

Huallpara explicó que en el norte de La Paz, la gente quemaba solamente la parte de su parcela en la que iba a sembrar sus productos, porque "esa quema hacía más fértil a la tierra, le daba abono”, indicó.

Después colocaban papa, oca, haba y queso sobre la ceniza para comer una merienda en familia y celebrar la futura siembra.

En el área rural de Oruro, durante la respectiva fiesta, también  se  echaba un balde de agua a las personas que se quedaban dormidas. Simultáneamente, otras personas recogen piedras a  medianoche y les rocían agua fría  y "si revientan”, significa que será un buen año para la siembra y con menos pérdida. 

 Al día siguiente, quienes tenían ganado de vacas, ovejas o llamas iban hasta sus corrales para adornarles las orejas con  zarcillos y luego les pintaban la cabeza y el cuerpo.      
 
    En Tarija, también se juega con agua  a  "cubetazos”, se la echa al ganado y luego  adornan sus orejas con telas.

El alcalde de Trinidad, Mario Suárez, dijo que en esa población  se realiza una feria del Sucumbé -bebida que está hecha a base de leche, canela y un poco de licor-  en el barrio de San Juan, luego viene la  fiesta en  cada hogar y sin  fogata. Sin embargo, la tradición de las fogatas persiste en el área rural, debido a la distancia para hacer los controles. "Ellos continúan con sus tradiciones de antaño”, agregó Suárez.

Esta tradición viene desde Europa, cuando celebraban con grandes fogatas, danzas y comidas típicas la llegada del solsticio de verano, el 24 de junio. Se hacían las fogatas como símbolo de purificación y fertilidad.

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