Explosiones: Gobierno no paga curación de heridos pese a DS

Por norma se destinaron Bs 3 millones para los gastos médicos de los 51 heridos en las detonaciones que enlutaron el Carnaval. Denuncian que hay pagos pendientes.
domingo, 16 de diciembre de 2018 · 16:06

Leny Chuquimia /  Oruro

Adiez meses de las explosiones que dejaron 12 muertos y 50 heridos durante el Carnaval de Oruro, los afectados denuncian que no reciben la ayuda médica, que fue comprometida por el Gobierno mediante un decreto supremo.   Varios tratamientos  se han suspendido -aseguran- debido a que el Ministerio de Salud no  paga a los hospitales.

“No se está cumpliendo la ayuda  que el Presidente nos prometió. Ni siquiera las cuentas de los hospitales y clínicas  han sido canceladas en su totalidad. Las curaciones que nos han hecho fueron las más básicas y nos han dejado así”, declaró la presidenta de la Asociación de Damnificados de las Explosiones, Carla Molina.

  El 10 de febrero, durante la Entrada del Carnaval de Oruro, una explosión en un puesto de comida  dejó ocho muertos y más de 40 heridos. Tres días después,  Martes de Ch’alla, una segunda detonación tuvo el saldo de  cuatro muertos y una decena de heridos.  Las investigaciones  apuntan a  que ambos hechos fueron provocados pero aún no fueron esclarecidos.     

La lista oficial del Servicio Departamental de Salud (SEDES) Oruro registra  51 heridos a causa de las detonaciones.  Desde la unidad de Trabajo Social de esta instancia señalan que   sólo tres tienen atenciones médicas pendientes. 

Los afectados, no obstante, aseguran que  son más. “A mí  me falta  una cirugía pero la clínica ya no quiere atenderme porque hasta ahora no se le ha pagado la cuenta”, dijo Franz Pérez, uno de los heridos de la primera explosión.

El Decreto Supremo 3493, promulgado por el 28 de febrero por el presidente Evo Morales, autorizó al Ministerio de Salud destinar tres millones  de bolivianos para cubrir los gastos médicos de  los heridos en las detonaciones . La norma establece que dos millones   sean transferidos por el Ministerio de Economía  y el millón restante, por el de Salud.  Los responsables del cumplimiento -dice el DS- “son los ministros de  ambas carteras”.

Carla Molina tenía un puesto aledaño al de  Ana Fernández, donde estaba el explosivo.  “Las ondas nos han botado  y encima nos ha caído  la mesa, eso creo que nos ha protegido porque las heridas son en las piernas. Aún tenemos pedazos de plástico ahí adentro”, relató  la ahora presidenta de la asociación de daminificados.

   Junto a Molina estaba su hija, quien también resultó herida. Ninguna de ellas, sin embargo, figura en la lista de   quienes aún necesitan tratamiento.    

Como prueba, Carla guarda vídeos que muestran cómo su hija tuvo que extraer trozos de plástico por  una herida abierta. “Son pedazos de los asientos    que se han incrustado y no nos han sacado. Con el tiempo el cuerpo los rechaza y revientan. Sabemos que están ahí, se siente clarito, pero no nos quieren atender”, dijo.

El día de la explosión, Franz Pérez se preparaba para  la peregrinación al Socavón. Había recogido su traje para bailar e iba al punto de partida. Lo acompañaba su esposa Cinthia, que    estaba en el primer trimestre de  embarazo.

   “No recuerdo qué pasó, oí un ruido fuerte y cuando  reaccioné estaba en el hospital con mi pierna  destrozada. A mi esposa un palo le había atravesado el rostro, estaba en estado crítico”, contó Pérez.  

Los médicos  recomendaron la amputación. Pero la familia llevó a Franz   a otra clínica donde un especialista hizo un trabajo de reconstrucción que  salvó su pierna. 

Ya dejó  las muletas pero aún no camina bien y requiere otra operación. “Hasta ahora no han pagado a la clínica y ya no me quieren hacer la nueva cirugía”, lamentó.

   Cinthia fue intervenida de emergencia hace dos  semanas porque sus heridas reventaron. Un mes antes, los galenos  le habían informado que sólo necesitaba una cirugía estética que  -por no ser vital- no sería cubierta  por el Ministerio. No se habían percatado que aún tenía astillas en la zona facial, que se infectaron.

La cirugía de emergencia fue cubierta por el seguro materno pero los medicamentos y exámenes corrieron por su cuenta. “Por tantas cirugías  había temor por el bebé. Pero ha nacido    sin problemas; es un milagro”, aseguró Franz.

 

“Hasta ahora los heridos tienen  que estar  mendigando atención”

   “Los 51 afectados están dispersos en La Paz, El Alto, Oruro, Potosí y Cochabamba. Desde sus lugares tienen que estar mendigando  atención porque no se está cumpliendo el decreto aprobado para los heridos de las explosiones”, dijo la presidenta de la Asociación de Daminificados, Carla Molina.

Hasta el momento  varios  afectados  han conseguido cirugías y prótesis con ayuda de instituciones solidarias, como los orureños residentes en Canadá. “Desde Toronto  han mandado la plata, mediante sus representantes en Bolivia, para algunas compañeras. Nos ha costado conseguir las evaluaciones y costos porque todo debe estar respaldado. Ellos  nos han ayudado”, explicó Molina.

Una  prótesis fue una donación de la Lotería Nacional, entidad que se brindó a ayudar en otros casos de heridos críticos. ENTEL es otra de las empresas que ha  colaborado a los damnificados por la tragedia

   “Hay varios   heridos que necesitan ayuda para nuevas operaciones, tratamientos o para prótesis. Lo comprometido por el Gobierno no está siendo cumplido, nosotros no tenemos nada que ver con lo político , somos afectados que estamos abandonados”, reclamó Molina.

 

 

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