Un libro se adentra en los “elefantes blancos” de Tarija

El abogado Waldemar Peralta investigó y compiló información sobre grandes inversiones para edificar obras de poca utilidad o que nunca llegaron a funcionar.
sábado, 8 de diciembre de 2018 · 00:04

Fátima López Burgos   / La Paz

El  12 de diciembre, el libro Elefantes en Tarija, de Waldemar Peralta Méndez, será presentado oficialmente en Tarija. Consta de 298 páginas y ocho densos capítulos que se interiorizan  en  las obras que considera  “inútiles” para el departamento y que incluye  una propuesta alentadora: un nuevo modelo sostenible de desarrollo de largo plazo, alejado de la explotación de materias primas.

El campo ferial  de Yacuiba costó 72 millones de bolivianos.
Foto:vicepresidencia.gob.bo 

En el libro se describe a estos “elefantes” como parte de “un modelo fallido basado en el asistencialismo y obras de cemento sin sentido (...), son   inversiones millonarias sin planificación alguna”, destacó Peralta, de profesión abogado y  actual secretario de coordinación de la Gobernación de Tarija.  

A medida que se avanza en la lectura del texto, la danza de millones nubla la vista, los cuadros oficiales ocultan cifras que   no cuadran. El contenido permite evidenciar la abundancia de recursos provenientes de regalías de los hidrocarburos. 

Desde la perspectiva del libro,  esta abundancia    llevó a las autoridades de turno a gastar “a manos llenas”, a justificar obras injustificables sin licitación y por invitación directa, encareciendo los costos y prolongando  la dependencia de sus habitantes.

El autor de Elefantes en Tarija respalda las denuncias del libro con información   y montos  obtenidos a través de  datos   de la  confiscación de recursos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), las regalías y cobro de deudas ajenas. Incluye  cuadros y cifras oficiales de la Gobernación de Tarija, del  Ministerio de Economía y Finanzas Públicas y la  Administradora Boliviana de Carreteras (ABC). 

 Del mismo modo, consultó partidas presupuestarias y datos de la Fundación Milenio e información sobre licitaciones nacionales e internacionales del Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes).  

A partir de ello, el autor considera que los más de 500 mil habitantes de Tarija ven deteriorada la confianza  depositada en que   la explotación de los hidrocarburos garantizaría el  desarrollo del departamento. 

Al panorama se suma que las actividades extractivistas han causado  derrames de petróleo debido a  la   ausencia de medidas y controles de seguridad; se ha registrado la  explosión de ductos instalados a flor de tierra en zonas habitadas, que  provocaron la muerte de peces, la contaminación del agua, incendios de magnitud y fallecimiento de familias.

 Waldemar Peralta es el autor del libro Elefantes en Tarija.
   Foto: Fátima López

Cementerio de elefantes

El peso y volumen de las inversiones que  corresponden al periodo 2010 - 2014, durante el  interinato del gobernador masista Lino Condori en Tarija supera los 400 millones de bolivianos (58 millones de dólares), según muestra el libro.

El texto deja por sentado que “Gobernar obedeciendo al pueblo”  fue un eslogan gubernamental que nunca se cumplió. De otro modo, ¿cómo se puede explicar todas y cada una de las obras ejecutadas en Tarija  cuando  su utilidad resulta nula ante las  necesidades de salud, educación y servicios básicos?

Concluye que estos “elefantes blancos”  sirvieron de maquillaje y simulación de un falso desarrollo, sin contar la construcción de sedes sindicales, como la Central Obrera Departamental (COD) y la Federación de Fabriles.

En el libro se mencionan a   11 “elefantes blancos” erigidos en nombre de las poblaciones tarijeñas:

• Estadio El Tonel en Uriondo, cuyo costo superó los 33.900 millones de bolivianos.

• Rodeo de la Tradición Chaqueña, en El Palmar, Yacuiba, con un costo de 47,7 millones de bolivianos.

• Campo ferial en Yacuiba, con un costo de 72 millones de bolivianos. 

• Fábrica de Cítricos en la población de Bermejo con una inversión de 70,9 millones de bolivianos, que nunca funcionó.

• Hipódromo en Entre Ríos, con un costo de 45,5 millones de bolivianos, con capacidad para 1.800 espectadores, utilizado una vez al año.

• Estadio departamental Guadalupano en Entre Ríos, con un costo de 56 millones de bolivianos y capacidad para 12.570 espectadores.

• Estadio Celedonio Farfán en Yunchará, lugar de nacimiento del gobernador interino Lino Condori, con un costo de 10,3 millones de bolivianos, para una escasa población que habita en el lugar.

• Complejo Deportivo en Yunchará, con un costo de 15,1 millones de bolivianos.

• Teatro al aire libre construido en Villamontes con un costo de 16,1 millones de bolivianos.

 • Fuente de aguas danzantes en Villamontes con un costo de 8,8 millones de bolivianos.

 • Canalización de un arroyo en Caraparí con una inversión de 22,5 millones de bolivianos.

      
 Después de  su  inauguración, el edificio de la COD de Tarija permaneció cerrado.

San Jacinto y la condonación

 El proyecto múltiple San Jacinto se inició en Tarija en la década del 80, con dos grandes componentes: construcción de la presa, dique, túnel de carga y tubería de presión por un costo de 37,590 millones de dólares, siendo Argentina el acreedor y el deudor la Asociación San Jacinto compuesta por la Corporación de Desarrollo de Tarija (Codetar) y el Ministerio de Agricultura, monto que a partir de un acuerdo entre los presidentes Jaime Paz Zamora y Carlos Menem fue condonada en 1989.

La segunda fase referida a Riego y Energía se construye con autorización de la Ley 1175 de julio de 1990, a través de un convenio entre Bolivia y el gobierno italiano, por un monto de 22,8 millones de dólares. 

En marzo de 1997 Gonzalo Sánchez de Lozada emite el DS 24515 que subroga la deuda a nivel central, disponiendo que el Tesoro General de la Nación (TGN) asuma esta obligación.

En la década de los 90, a nivel mundial, se condonaron deudas a países pobres altamente endeudados a través de la Iniciativa de Alivio de Deuda (HIPC), entre ellos Bolivia, quedando la obligación con el gobierno italiano totalmente saldada.

Peralta menciona en el libro Elefantes en Tarija que “en una muestra insólita de animadversión hacia Tarija, el Gobierno del MAS, representado por Lino Condori, desconociendo acuerdos anteriores, aceptó la falsa deuda e inició el pago de los 22,8 millones de dólares, a partir de la gestión 2013”.

Las cuatro fallas

A manera de promesa, Peralta remarca que el texto no solo analiza y documenta el pasado, sino que sueña un futuro mejor. Es decir “del extractivismo y el despilfarro” a una propuesta de modelo autosostenible.

Reconoce cuatro fallas que condujeron al fracaso: el modelo de Estado centralista, la total dependencia económica de Tarija en la producción de gas, corrupción y la incapacidad  de los líderes que gobernaron la región. 

Este fue un contexto óptimo para la corrupción en los que  destaca casos emblemáticos como: Tolomosa - Camacho, imprenta usada, motores chinos, Petrosur, entre otros, además de  la estafa del Programa Solidario Comunal (Prosol), creado el 16 de marzo de 2007, que empezó con un monto de 2.000 bolivianos y se incrementó a 6.000, favoreciendo no solo a los campesinos, sino a familias citadinas. El programa inició procesos de investigación por estas irregularidades.

Otras irregularidades

Para el autor de la publicación, han existido “años de abusos” para el departamento de Tarija, un punto de inicio fue el pago del Sistema Interconectado Nacional, una obligación del Gobierno central que Tarija cancela con recursos propios por un monto de 185,8 millones de bolivianos. 

En 2016 cubrió el costo del interconectado hasta la población de Bermejo,  erogando adicionalmente 45 millones de bolivianos, que tampoco reembolsa el Gobierno central. 

  La fábrica de cítricos  ubicada en Bermejo nunca funcionó. 
Foto:Elpais.bo

Peralta destacó que la mentada Ley de Inversiones Petroleras resultó ser otra “trampa” para Tarija, lo propio sucede con los desembolsos para los ítems de salud y educación, situación que se agrava con los débitos automáticos en las cuentas públicas de la Gobernación, Red Vial Departamental y la reducción en el pago de regalías por licuables exportados a Brasil, hechos que marcan un nuevo “desangre de recursos a la región”.

“Los tarijeños merecemos un mejor futuro distante del negocio del gas”, concluyó el autor. 

 

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