Después de 10 años, Luribay resiste una lluvia histórica

En este valle de la provincia Loayza, las 16 regiones resultaron afectadas. Los comunarios necesitan semilla, gaviones, carretillas, picos, palas y maquinarias.
viernes, 09 de febrero de 2018 · 00:04

Wara Arteaga  / Luribay


“¿Ha  traído paraguas?”, pregunta  Bernardino Mamani, mientras  un grupo de periodistas observa la plaza principal de Luribay,  en  la provincia Loayza del departamento de La Paz. Hasta hace unos meses,  en esa región,  los paraguas no eran necesarias porque las lluvias, desde hace más de 10 años, no habían sido tan agresivas  con los pobladores. Estos últimos días,  la situación cambió y los fuertes aguaceros  se llevaron frutas, hortalizas, muros y lotes enteros. 


El técnico de la Alcaldía de Luribay Efraín Villca cuenta que una riada similar no se había visto desde hace más de 50 años. En cambio, Juana Lara, una de las damnificadas, asegura que en sus 14 años de vida,  en este lugar no se vio un  evento similar. 

Todas las  calles del pueblo quedaron inundadas.


Nardín Castillo, presidente de la junta vecinal, explica que en sus cuatro años de residencia en Luribay, fue testigo de   una de las lluvias más fuertes en el pueblo. 


Mamani trabaja a  unas cuadras del lugar, por la zona Calvario y Achocara, muy cerca del río Luribay, donde aún se hallan algunos sembradíos de tomates, pepinos, choclos, duraznos, manzanas, uvas y  granadillas.  Ahí su trabajo jornal ya no fue requerido desde hace una semana. En algunos sectores de esta comunidad, el río “se comió” hasta siete metros de tierra. 


“Allá donde está esa montañita, hasta ahí era el terreno”, explica Ramiro Ramos, mientras señala  un lugar en medio del río. El lugar  que Ramos muestra es ahora una pequeña loma, que pronto desaparecerá por el agua. En ese lugar  aún permanece en pie un arbusto de durazno. 


El miércoles pasado, el alcalde de Luribay, Edgar Vásquez, explicó que esta región se encuentra en alerta roja. “Salgo preocupado a pedir al Gobernador y al Presidente que tenemos caminos carreteros departamentales que están inaccesibles, como la ruta Patacamaya-Anchallani, el otro cruce Luribay, Saya-Luribay, los dos ingresos son inaccesibles”, agregó. Detalló además   que la situación de esta población está en  riesgo,  pues se encuentra entre ríos y cerros.


En las calles cercanas a la plaza principal no se puede caminar. Por esa razón,  los niños corren en abarcas o descalzos. “El barro es suavito, refresca los pies”, dice sonriente Gabriel Luna, un pequeño  de ocho años que  camina con precaución  por los sembradíos cercanos al río. 


Una de las principales  tareas que quita el sueño a los pobladores de  la comunidad es la reconstrucción de  los defensivos, unos muros que evitan que el río se  lleve la tierra sembrada.

Dependiendo del material, una de las obras  podría durar hasta 10 años. Sin embargo, Villca   explica que muchos de los defensivos que son llevados por   el río fueron construidos recién el año pasado.

Elaborar uno de los muros demanda  casi una semana de trabajo, pero en la actualidad  los pobladores no cuentan  con los recursos para iniciar este trabajo. 

Lluvias  dañan la principal carretera de ingreso a Luribay.


A unos cinco minutos de viaje en auto, un puente colgante facilita el acceso para que las personas accedan a la población de Catavi. Mientras empuja  una carretilla con cuatro cajas de madera, don Gonzalo Chipana, concluye un viaje de más de dos horas a pie. Él intenta salvar las pocas frutas que  el agua no pudo dañar. “Es sólo para consumo personal”, dice. Aunque camina solo, el hombre recibe ayuda de cinco integrantes de su familia. 


“Empezamos a las 7:00. Mi familia ayuda recogiendo, uno transporta hasta cierto punto y de ahí otro recoge la fruta. Tengo cuatro cajas, traigo otras cuatro, pero me faltan cuatro más”, dice Chipana. 


Es que los vehículos ya no pueden ingresar a la población. Desde hace tres semanas una lluvia  de piedras ocasionó que parte de la carretera sea intransitable. Uno debe continuar  el camino  a pie, pero sólo por unos metros más y luego la ruta  desaparece porque la plataforma de la carretera departamental fue arrastrada por las lluvias. 


Según el alcalde, los caudales del río Luribay, Porvenir y Chicha ocasionaron la pérdida de terrenos, frutales, y caminos. “Solicitamos semilla, gaviones, carretillas, picos palas y maquinarias. Nosotros como Alcaldía tenemos, pero la maquinaria no  abastece”, explica. 


Los comunarios que  requieren sacar sus  frutas para el comercio,  deben cruzar el río  en tractores.

Luego, deben caminar a pie  cargando  sus bultos por una estrecha senda en una loma que amenaza con caerse. El trajín dura  una hora. Cuando llegan a su destino final, los pobladores entregan  la carga en los camiones que  parten rumbo a La Paz y Oruro.

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