“En Venezuela la prensa siente temor, censura y autocensura”

“Nos quedamos sin papel de periódico, así que tuvimos que reinventarnos en el periodismo digital”, dice. “En Bolivia noté tensión pero no hostilidad”.
domingo, 13 de mayo de 2018 · 00:05

Carolina Méndez  / Santa Cruz

Luz Mely Reyes, periodista venezolana de amplia trayectoria es, como ella misma se define, hija de la censura, ya que las adversidades le han hecho reinventarse. “En Bolivia noté cierta tensión para la prensa; pero no sentí ese clima tan hostil ni la censura que hay en Venezuela”, asegura. Considera que el periodismo digital “no es una opción, sino una realidad”.   

Reyes  se formó en redacciones pegadas a grandes imprentas en las que se toma mucho café y se discute lo que pasa allí afuera, es decir, en el resto del país. Lastimosamente –o quizás no tanto- este modelo de empresa empezó a enfrentar adversidades cada vez más fuertes en Venezuela. Primero, el intento de acallar la voz disidente a través de la amenaza y luego directamente, la privación del recurso básico del periodista del siglo XX: el papel. Ante el amordazamiento,  algunos medios se vendieron a la voz oficial y algunos periodistas  se fueron y otros  quedaron ante el dilema de qué hacer.

Luz Mely, Laura Weffer y Josefina Ruggiero decidieron no tributar a la complicidad y crearon un medio digital para poder seguir haciendo periodismo, en un contexto en el que los medios cerraban y apagaban la luz, y en el que las agresiones a la prensa rondaban los 11.000, según cálculos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP). Ante la oscuridad, una luciérnaga... o tres.

 Esta fue justamente la imagen que escogieron para identificarse: la luciérnaga, o como allá dicen, el cocuyo. Este equipo de periodistas  tomó su experiencia y migró a las redes, se instaló en Twitter y desde allí en enero de 2015 parió Efecto Cocuyo, un medio nativo digital que da luces desde el interior de Venezuela.

Luz -pelo crespo y alborotado hasta la altura de los hombros, sonrisa generosa y  mirada que parece expandirse cuando le cuentas algo- visita  Bolivia por 15 días para dictar talleres  de herramientas digitales  a periodistas de distintas regiones. 

Empezó en El Alto, donde la altura no le afectó. “Es que con la presión que deben tener en Venezuela, la altura de El Alto debe ser un alivio”, le dijo alguien en tono jocoso. Luz no lo contradijo y pensó que quizás hasta tenía razón. 

El segundo taller fue en Oruro, donde conoció las radios mineras,  que le impactaron  por el compromiso de los periodistas pese a las adversidades, según cuenta. Luego   fue a Potosí y afianzó su amor por el patrimonio cultural; bajo su guía  un grupo de periodistas hicieron una nota sobre el tejado de la Casa  de la Moneda. Ahora está en Santa Cruz y luego se irá a Cobija para sellar allí su gira nacional.

¿Cuáles son sus impresiones de Bolivia?

Me quedé gratamente sorprendida. No tengo tiempo para entrar en las interioridades de los problemas -que supongo que como cualquier país los tiene- pero mi recorrido me hizo darme cuenta que de Bolivia se conoce muy poco hacia afuera. La figura de Evo Morales se conoce más que Bolivia en sí misma. Por ejemplo, estar en La Paz y ver todo el sistema de teleféricos, me encantó; es un servicio moderno, pulcro, me pareció bellísimo  ver toda la ciudad desde allí.

 Luego he visto  la diversidad de Bolivia, una transformación desde lo étnico, las costumbres, la arquitectura, los paisajes; te das cuenta que es un país que tiene mucha riqueza.  Entre las cosas que  creo que hacen falta puedo citar la inversión en algunas regiones, porque veo, por ejemplo, las diferencias con Santa Cruz. Ahí hay bastantes oportunidades en términos del ambiente, de que se invierta en urbanismo. No quiero ser  dura pero esas impresiones me han dejado.

¿Cómo ve el acercamiento de los periodistas a lo digital en Bolivia?

Yo creo que hay variedad. Hay periodistas que están muy bien formados y extraordinariamente  conectados con toda la revolución digital, así como periodistas  menos formados en este ámbito. Creo que lo que hace falta  es que haya personas que se conviertan en  agentes  y  hagan que otros se contagien del uso de las tecnologías y de las herramientas digitales.

Los medios tradicionales, en general, llegan más tarde a esta revolución, primero suelen llegar los periodistas. Creo que eso responde a que la gente busca referentes que tengan credibilidad. Antes esos referentes estaban mediados, valga la redundancia, por los medios, ahora, tienen un nombre y un rostro, el del periodista.

¿El futuro del periodismo es digital?, ¿o diremos el presente?

Sí, lo digital no es una opción, es una realidad. No puedes pensar que tienes la opción de quedarte para siempre en el medio tradicional, eso ya no va más.

¿Cuál es la situación de la prensa en Venezuela?

Es una situación crítica porque aparte de todas las restricciones  hay un deterioro en las libertades, el acceso a la información pública es nulo. No accedemos  ni a datos vitales, como los boletines epidemiológicos, o   específicos como indicadores económicos.  Por otra parte, los pocos medios independientes que todavía quedan sufren la falta de papel,  que es terrible. En Venezuela los periódicos impresos están en extinción. 

En contraste, sin embargo, los periodistas venezolanos han buscado cómo organizarse para hacer frente a estas carencias, han surgido muchos medios digitales, hay gente que dice que vivimos una primavera digital.  No tanto primavera, digo yo,  pero sí un boom digital en el que muchos periodistas que estaban en  grandes redacciones ahora están en medios digitales o incluso han creado nuevos medios. Eso es destacable porque se están haciendo cosas maravillosas en medio de las restricciones.

¿Qué impresiones tiene de la situación de la prensa en Bolivia?

Sentí cierta tensión para la prensa, pero si  soy sincera  mucho menor  de la que se siente en Venezuela. Quien va a Venezuela siente la censura y la autocensura en el ambiente, el temor a decir las cosas. Aunque muchos sí las digan, saben que  están esperando las consecuencias. Aquí noté cierta tensión, pero no sentí ese clima tan hostil ni la censura. Y ¿sabes? deseo que no llegue ese ambiente aquí. No quisiera que en ninguna otra parte del mundo los colegas tengan que vivir lo que se ha vivido en Venezuela, en Colombia o en México,  donde ejercer el periodismo es de muy alto riesgo.

¿Es tan grave como dicen la situación de Venezuela hoy?

En Venezuela las cosas pueden ser peor de lo que se ven y de lo que se transmiten. Por supuesto que hay noticias falsas, pero les puedo decir que en Venezuela mueren niños y adultos por falta de medicamentos, día a día. Hay por otro lado un terrible problema de niños desnutridos. Creo, sin embargo, que la evidencia más grande y palpable de la realidad tan dura que se vive en el país es la fuga que hay de venezolanos, eso nunca había ocurrido. Independientemente de la variación en las cifras, el hecho es que  se ha disparado en un  900%  la migración de venezolanos hacia Sudamérica entre 2016 y 2017. No sabemos a cuánto llegará este año. Esto demuestra la gravedad de la crisis que hay: gente que se va de su país porque sabe que allí no va a poder sobrevivir.

¿Qué les aconseja a los periodistas?

Mi sugerencia siempre es no olvidarse que los periodistas somos servidores de la gente, tenemos una responsabilidad con ello. Ser periodista es una decisión de vida, es muy exigente. La pasión por el periodismo nace y uno tiene que ser sincero con uno mismo, si no tienes esa pasión es difícil que hagas algo medianamente bueno.

Hoja de Vida

  • Profesión  Luz Mely Reyes es periodista, escritora y analista venezolana. Es directora y cofundadora del medio digital Efecto Cocuyo.
  • Reconocimientos Recibió el Victory Awards al mérito en periodismo político. Fue incluida en la lista de las 30  intelectuales más influyentes de  Iberoamérica.

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