Falta de protocolo médico evita detectar a niñas embarazadas

Los familiares de una víctima de violación prefieren no denunciar cuando el agresor es algún pariente. Médicos dicen que es complicado identificar estos casos.
domingo, 02 de septiembre de 2018 · 00:12

Laura Maldonado / La Paz

La falta de un protocolo de revisión médica específico en centros de salud del país impide detectar a tiempo embarazos de niñas y adolescentes que fueron víctimas de violación. Esta falencia pone en riesgo la salud de las pequeñas, según especialistas y testimonios.

Uno de los casos más recientes ocurrió en la ciudad de El Alto, donde una niña de 12 años fue violada por otro menor de 16, pero transcurrido ocho meses del abuso no sabía que quedó embarazada. Según la Defensoría de El Alto, cuatro meses después de la vejación la pequeña fue llevada a un centro médico por fiebre y otros malestares. En esa ocasión, los galenos no detectaron el embarazo de la niña. Y luego de la consulta, sólo le recetaron algunos medicamentos para calmar los dolores.

“Preocupa mucho que hoy en día, con el avance de la tecnología, los médicos de los centros de salud no utilicen estas herramientas que pueden ayudar a detectar un embarazo temprano en las niñas y las adolescentes”, sostuvo Patricia Flores, periodista y feminista.

Según Flores, es de suponer que un médico debe cumplir los protocolos clínicos para identificar el estado de situación de una menor. Sostuvo que el personal médico debe estar atento cuando una niña y adolescente sufre algún tipo de dolor en el aparato genital femenino. Indicó que para atender estos casos los centros de salud deben contar con test de embarazos y ecógrafos.

El médico obstetra perinatólogo Luciano Gutiérrez explicó que para los médicos en general es complicado detectar un embarazo a una niña o iniciando la adolescencia, en caso de que los padres no den las pautas o informes completos sobre las dolencias, malestares y otros signos que presenta la menor.

Profesionales en un examen médico a una adolescente.
Archivo

“Tiene que haber una comunicación o una información, de ser posible, de todas las dolencias o los malestares que presenta la paciente que es niña de sus padres hacia el médico. En caso de que la menor ya presenta menstruación, el padre o la madre debe hacer seguimiento de ello y saber si es regular o no. Si el médico no tiene esos datos, será imposible la detección de un embarazo, porque no podemos intervenir rápido ginecológicamente a una niña, ya que podríamos asustarla, traumarla y vulnerar sus derechos, entonces nosotros tenemos límites”, sostuvo.

En el caso de la niña de 12 años que fue víctima de violación en El Alto, el médico dijo que quizá la madre no dio toda la información de lo que adolecía la menor para su revisión. “Cuando traen a una niña a un consultorio, lo primero que hacemos es hacer un examen médico físico. En el caso de la niña de El Alto, de repente la madre no comunicó nada sobre la menstruación de su hija a los médicos, porque cuando se conoce que hay irregularidad en la menstruación se realiza otro tipo de intervención, como una ecografía y análisis”, explicó el galeno.

La representante de Unicef en Bolivia, Sunah Kim, en uno de sus últimos pronunciamientos expresó su preocupación ante esos datos estadísticos, debido a que se manifiestan habituales los embarazos forzados producto de violaciones o abusos sexuales. Afirmó que las víctimas son niñas que oscilan entre los 10 y 15 años de edad.

“El agravante de estos casos es que esas niñas que no desearon, ni buscaron ser madres ven muy disminuidas sus oportunidades de desarrollo educativo o de otra índole y, peor aún, corren el riesgo de quedar embarazadas por segunda vez de mantenerse los vínculos con el abusador”, dijo la representante de Unicef.

Prefieren encubrir al agresor

El director de la Unidad de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de El Alto, Harry Suaznábar, sostuvo que en el caso de la niña de 12 años víctima de violación por su primo, la familia prefirió desistir de la denuncia para encubrir al agresor.

Según la autoridad, los progenitores decidieron, además, que practiquen un aborto a la niña en un centro de salud insalubre y sin licencia de funcionamiento. “La víctima quedó dañada física y psicológicamente. Se vulneraron muchos de sus derechos”, sostuvo.

La secretaria municipal de Desarrollo Social de la Alcaldía de La Paz, Rosmery Acarapi, explicó que cuando se trata de un embarazo adolescente producto de una violación, que en muchos casos el agresor es algún pariente familiar, como el padre, el padrastro, el hermano, el primo u otro, la familia prefiere esconder el hecho.

“En caso de agresión sexual, la adolescente no necesariamente esconde el embarazo, en algunas situaciones es la familia la que esconde”, afirmó.

Al respecto, la representante de Unicef agregó que “la iniquidad que suele ser encubierta por el entorno familiar y social de la menor favorece al agresor, que puede ser el padre, un pariente, una persona de confianza o un desconocido”.

La abogada Paola Barriga explicó que en caso de violación sexual a una menor se debe presentar de inmediato la denuncia ante las autoridades correspondientes. La jurista indicó que una vez que la Policía toma la información del denunciante, la víctima es remitida al médico forense para determinar su estado de salud, de confirmarse el abuso se toma acciones legales correspondientes desde el Ministerio Público.

“Ante el tema de una violación a una menor de edad, procede de inmediato la denuncia ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). Lo que se procedería a hacer es una pericia en el médico forense, luego la declaración de la menor, con los que se determina si existiría un posible embarazo. Ante ese criterio se pasaría con un certificado forense para reabrir con un número de caso, luego se asignaría a un fiscal y se formaliza la denuncia”, concluyó la jurista.

Las agresiones

  • Abusos Según un estudio presentado este año por el Instituto de Investigaciones en Ciencias del Comportamiento (IICC), de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, un 12,4% de los niños y adolescentes no identifica el abuso sexual sobre todo si proviene del entorno familiar, que es uno de los ambientes donde más riesgo existe.
  • Casos El mayor número de agresiones sexuales contra la niñez y adolescencia se registró en Santa Cruz, donde hay 85 casos, seguido de La Paz con 50, Cochabamba con 37, Tarija con 30, Beni con 14, Oruro con 14, Chuquisaca con 10, Potosí con seis y Pando con cinco, de acuerdo a un informe brindado en abril, por la Fiscalía General del Estado.

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