Equipos descompuestos, drama de enfermos renales en El Alto

Otro de los reclamos es la falta de mantenimiento del tanque de agua. Piden, además, un cirujano vascular y el funcionamiento del área de terapia intensiva.
martes, 15 de enero de 2019 · 00:04

Wara Arteaga  / El Alto

Máquinas de hemodiálisis descompuestas, un tanque de agua sin mantenimiento y    un servicio de terapia intensiva  que siempre está   repleto son las principales dificultades que enfrentan  los pacientes con  insuficiencia renal del Hospital Boliviano Holandés de El Alto.    

De 20 máquinas de hemodiálisis que tiene este hospital  de segundo nivel alteño para atender a 100 enfermos  renales, sólo 14 funcionaban. Ante esa situación,  los pacientes bloquearon ayer  la avenida Diego de Portugal para pedir el arreglo de  los equipos.  Demandaron, además, la dotación de otros 10 equipos.  

“Seis máquinas están paralizadas. A tanta insistencia esta mañana (ayer)  arreglaron  una tras otra. Nos  indicaron  que  hoy (ayer) se  recompondrán  dos equipos. Nos pidieron   de  20 días para arreglar los otros”, explicó René Fuentes, presidente de Helomfu (Asociación de enfermos renales Los más fuertes).

Pese a escuchar   las promesas,   los pacientes de la asociación ya no confían  en las autoridades. Explicaron que las máquinas son “muy antiguas”. “Ahora no tenemos servicio. Muchas de nuestras compañeras  se han ido al turno de noche o las han mandado a otros hospitales. No queremos eso porque estamos delicados de salud”, lamentó Alejo Quispe, uno de los pacientes.

 Contó que sufre mucho porque cambiaron su turno para tratamiento, ahora sale de  una sesión de hemodiálisis   a la medianoche. Vive por camino a Laja y   con suerte consigue un taxi que le cobra al menos 50 bolivianos. 

El jefe de la unidad administrativa del  hospital Holandés, Jorge Luis Alcón, dijo  que el problema con las máquinas descompuestas fue reportado hace una semana a la empresa encargada, pero se registró una demora por la espera de  repuestos. 

  “La empresa nos dijo que estaba consiguiendo los repuestos. (…) Ya   los tienen,  de las seis máquinas que estaban dañadas una ya está funcionando”, dijo Alcón y añadió que uno de los aparatos ya está a punto de funcionar, cuatro están por ser  reparados.

 “La empresa dijo que después de 20 días hábiles   pondrán en funcionamiento las cuatro más que faltaban”,  añadió el funcionario.

  Además de  la situación de los equipos, los pacientes renales  enfrentan otros problemas.   “Por ejemplo,  cuando llueve,  en la sala (de hemodiálisis),  entra agua por los techos.  Pedimos  una reparación  desde el año pasado, pero no hay soluciones”, indicó Paco.

 Los enfermos solicitaron también el mantenimiento de los tanques de agua. “Nunca hubo limpieza (de estos recipientes).   Ahora nos  dan calambres en medio de la hemodiálisis, la doctora nos dijo que es por falta de limpieza del agua”, acotó Quispe. 

Según los pacientes, otro de los problemas recurrentes es la ruptura de las fístulas a causa de un equivocado manejo.

  “No tenemos cirugía  vascular y nos  mandan al Hospital de Clínicas, nos mandan a dormir”, lamentó Quispe.  

Según Alcón, la atención de   un cirujano vascular no corresponde a los servicios que da  un hospital de segundo nivel, como es el caso del  Holandés. “(…) Tenemos entendido que ese pedido hay que justificarlo.  Hay que mandarlo al servicio departamental para ver  si nos   pueden apoyar con un especialista. Se les comunicó que hagan un informe para mandar al Ministerio de Salud y  se verá  si (esta cartera)  nos ayuda”, dijo. 

Rosemary  Pardo, otra de las pacientes,  lamentó que en un mes fallecieran cuatro enfermos renales. “Estamos  alarmados porque  del tratamiento de cuatro horas, sólo hacemos dos horas”, aseguró. “Como no cumplen el tratamiento normal,  se acumulan las toxinas  y van falleciendo. Estamos preocupados”, lamentó.

  Ella realiza el tratamiento  día por medio, desde hace tres años. Sabe de los riesgos de su enfermedad, pero decidió luchar por su vida  porque tiene dos hijas menores.  Explicó que cuando la situación de un enferme renal se complica, necesita terapia intensiva. “Aquí no tenemos”,  lamentó. Y es que el área de terapia intensiva se reduce a tres camillas.

 

 

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