Chile: los residentes bolivianos viven el miedo e incertidumbre

Hace más de una semana que las protestas en Santiago no cesan. El alza en el precio de los boletos del metro desencadenó un descontento social.
domingo, 27 de octubre de 2019 · 00:04

María Mena M./ Cochabamba

“Ando paranoica con el temor de perder mi trabajo y de que los delincuentes se entren a la casa donde vivo”, cuenta Rosmery, una residente boliviana que vive casi tres años en el vecino país y que, además, presencia de cerca las protestas que sacuden y desestabilizan esa región por casi dos semanas.

El pasado 14 de octubre, el presidente chileno Sebastián Piñera  anunció el incremento en el precio del metro -importante medio de transporte público de la capital santiagueña-, lo que derivó en una ola de protestas violentas con el destrozo y quema de varias estaciones, el saqueo de supermercados y centros comerciales, farmacias y carnicerías. Las marchas de cacerolas y otras diversas medidas  terminaron en enfrentamientos de los manifestantes con las fuerzas del orden, que   no dan tregua.

La represión  fue catalogada como excesiva.

Sin embargo, pese a que Piñera dio un paso al costado en su intención de aumentar el precio del pasaje, las medidas y protestas no han cesado porque fue el detonante de un descontento social sin precedentes.

Las protestas dejaron un saldo de 18 muertos y miles de detenidos.  Las manifestaciones se han trasladado a las periferias del centro de Santiago y se vive un toque de queda que deja en vilo a los chilenos y bolivianos que viven en el vecino país.

Los testimonios

Página Siete recogió testimonios de bolivianos que viven en Santiago de Chile y que observan y sienten de cerca la crisis que vive el gobierno de Piñera.

Rosmery vive en La Pintana, una zona alejada del centro de Santiago. El caos y la histeria  se expandieron a las comunas, barrios, villas y diversos sectores de esa provincia  por el temor de que los actos vandálicos lleguen a sus hogares.

Ya son seis días continuos que Rosmery no va a trabajar (del  20 al 25 de octubre) porque los dueños de la empresa prefieren resguardar la seguridad de sus empleados y la del negocio.

Virginia Ch. es peluquera y estilista. Tiene su salón de belleza en la calle Francisco Pizarro de la capital chilena. Relata que “afortunadamente” no abrió su negocio el sábado 19  -día que se desató la violencia- porque recibió a unos amigos en su casa.

Piñera  dejó sin efecto el alza del pasaje, pero no hay tregua.

“Los viernes y sábados son días donde hay más clientes y se genera más ingresos, pero no abrí”, relata con sorpresa.

A través de los informativos se enteró de lo que sucedía a unas cuadras de su trabajo. “Esto ya se veía venir, pero tampoco es para que la gente reaccione agresivamente”, afirma.

Lo más difícil para Virginia y su familia fueron los días siguiente a los actos violentos, el saqueo a los supermercados y las restricciones en la circulación nocturna por el toque de queda.

“Cuando salí  a la calle y vi a los militares me dio ganas de llorar. Sentí una profunda tristeza e incertidumbre por todo lo que está pasando”, relata en medio de sollozos. “Fuimos con mi esposo al supermercado más próximo y estaba cerrado. Pero las cortinas y vidrios estaban totalmente destrozados. Esto es poco a comparación de lo que pasó en otros lugares”, asegura.

Virginia explica que pese a que la situación parece estar más calmada, la gente aún actúa con paranoia e histeria, y  busca proveerse de alimentos con cierta desesperación.

“En las noticias he visto negocios destrozados, sobre todo los supermercados. Se llevaron todo, completamente todo, como electrodomésticos, ropa y hasta muebles. Pero lo que más falta es comida. Hay largas filas en los supermercados que reabrieron y están con resguardo militar. Eso da miedo”, afirma.

María L.  vive en un edificio en la zona de San Alfonzo. “Acá los vecinos nos tuvimos que organizar entre nosotros. Algunos se armaron con palos porque había el rumor de que una turba de más de 100 personas estaban en camino para entrar al edificio. Anoche fue lo peor, no pudimos dormir. Todos estábamos asustados y con miedo de que haya pelea”, cuenta con una voz entrecortada y nerviosa.

Desde el lunes 21, los padres de María no paran de llamarle y escribirle desde Cochabamba porque temen que algo le pase.

“Hijita, regresate. No puedes vivir con ese temor e incertidumbre. Acá vas a estar más tranquila”, le dice su padre mediante un audio de WhatsApp. Pero la respuesta de ella es clara: “No papi, acá estoy mejor que en Bolivia”.

Hace referencia a la inestabilidad política y la serie de conflictos y movilizaciones sociales que se desataron a causa de los resultados -calificados de “fraudulentos”- de las elecciones generales del pasado 20 de octubre.

Adriana, amiga chilena de María, le contó con angustia por  medio de  un audio WhatsApp  que presenció la quema de uno de las estaciones del metro.

“Han quemado el metro, la estación que tomo para transportarme. La quemaron por completo. Está totalmente inutilizado y es incierto el tiempo que va estar así sin que lo reparen”, se la escucha decir.

Según información del Gobierno chileno, los destrozos de los manifestantes inutilizaron 118 estaciones del metro, pero hasta el viernes 53 volvieron a funcionar. Aún existen complicaciones para viajar en transporte público por la inestabilidad del metro y el  impredecible recorrido que realizan los colectivos ante los permanentes disturbios.

Datos oficiales señalan que  en 2017 se registró a más 111 mil habitantes bolivianos en el vecino país. La cifra convierte a los residentes bolivianos en el tercer conglomerado extranjero con más población en Chile. Se desempeñan, principalmente, en el comercio y los textiles, pero también han ganado espacios en la gastronomía, en niveles empresariales y profesionales. Se concentran en comunidades de Santiago, Arica y Antofagasta.

Las movilizaciones  continúan en la capital.

Chile vivió una jornada electoral boliviana inestable 

Las elecciones generales de Bolivia, realizadas en Chile el pasado 20 de octubre al igual que en otros países, se caracterizó por ser una jornada inestable debido al estallido social.

Si bien el centro de la crisis es Santiago, la capital de Chile, el caos traspasó a las demás provincias. Fue el caso de Antofagasta, una región habitada por un número destacado de bolivianos.

“Chile en este momento no está en una buena situación, pero es mejor que en Bolivia. Acá sube la tarifa del agua, de la luz y el transporte. Por eso la gente está cansada y molesta, por eso salió a las calles. Fui a votar (en la unidad educativa Antofagasta) con la susceptibilidad de cómo estarían las calles”, contó Mónica T., residente boliviana en Antofagasta desde hace seis años.

Mónica, luego de emitir su voto, presenció una gasificación, por lo que tuvo que retornar con prontitud a su domicilio.

“Salí a votar temprano por la situación que se vive acá. Dijeron que iban a salir a protestar y para no quedar en medio de eso es que fui temprano. Pero en Bolivia la situación no está bien, no hay estabilidad y los sueldos son súper bajos”, afirmó Darling A., también boliviana y residente en Antofagasta.

Mónica y Darling no expresaron por quien votaron. Sin embargo, tienen la esperanza de que el candidato que asuma la presidencia mejore la calidad de los bolivianos y se convierta en una región atractiva para aquellas personas que migraron del país.

18 muertos en Chile 
Hasta la fecha se han registrado   18 muertos por el conflicto que vive el vecino país. La subida del pasaje en el metro fue lo que ocasionó el descontento de la población.

14 de octubre. Iniciaron las protestas contra el anuncio del aumento del pasaje del metro, transporte más usado, en aproximadamente 30 pesos. En Chile rige un sistema único para el pago del transporte público.

18 de octubre. El presidente Piñera declaró Estado de Emergencia para Santiago y Chacabuco, y otras comunas de la región metropolitana de la capital. Esta medida otorga la facultad al Gobierno de restringir algunos derechos.

19 de octubre.  Piñera  retiró el aumento del pasaje pero las protestas no cesan. Para calmar los ánimos,  anunció  medidas y beneficios, pero no causaron el efecto esperado.

5 reclamos. Califican de obsoleto el sistema  de Pensiones; carencias en  salud y educación; el transporte público no cubre  la demanda; la privatización del agua y los escándalos de corrupción.

18 muertos.  Es el saldo de los enfrentamientos en Santiago.  Una de las víctimas murió luego de ser atacada por la Policía chilena. Otras dos murieron embestidas por un vehículo no identificado.

2017 Sebastián Piñera fue reelegido como presidente de Chile después de gobernar  de 2010 a  2014. Es un multimillonario de centroderecha  criticado por sus políticas para un Chile desarrollado.

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