Chiquitanía: Biólogo cuestiona planes de restauración y dice que no pasa por sembrar plantines

Los incendios en la Chiquitanía han alertado no solo a los países de la región, sino también del mundo por la importancia ecológica de la Cuenca Amazónica para la provisión de oxígeno del mundo.
sábado, 05 de octubre de 2019 · 12:23

ANF

El biólogo Juan Carlos Catari advirtió que los incendios forestales en la Chiquitanía afectaron una zona de bosque virgen, como es el Parque Ñembi Guasu, del que no se conoce casi nada. Cuestionó en ese orden, los planes de restauración de 4 millones de hectáreas quemadas, que no pasan por sembrar plantines, sino por la reconstrucción del ecosistema de la región.  

Durante el seminario internacional: “Bosques y semillas” realizado en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), el especialista en conservación de áreas tropicales, dijo que Ñembi Guasu, área protegida de reciente creación sobre el territorio guaraní, fue la zona más afectada por los incendios, y apenas se logró registrar en términos biológicos, 130 especies de plantas.

“¿Todas esas áreas que no se conocen y que encima se quemaron, ¿cómo poder restaurar algo que no conocemos?”, lanzó el cuestionamiento al auditorio.

Señaló que aparentemente se llegó a conocer y clasificar el 70% de la flora de la Chiquitanía, pero cuando se contempla Ñembi Guasu, este nivel de conocimiento científico disminuye al 55%.

“Hago énfasis en el área protegida de Ñembi Guasu, que se llevó la peor parte de los incendios (…). Estuvimos tres meses antes, y podríamos asegurar que era una zona probablemente virgen, lo que perdimos en esta área era impenetrable, y los registros apenas llegaron a 150 especies, y eso muestra el nivel bajo de conocimiento que se tiene de algunas áreas”, explicó.

Autor de la investigación: “Biogeografía y patrones de diversidad de la Chiquitanía (Santa Cruz-Bolivia): distribución, riqueza y grado de presión antrópica”, Catari señaló que hasta el 2013, se registraron 3.621 especies de flora en la región chiquitana, que significan 171 familias de plantas.

“¿Cuántas especies de hierbas hay en la Chiquitanía?, aparentemente se tendrían 1.169 hierbas, 667 especies de árboles, 622 tipos de legumbres. Y de los 14 tipos de vegetación, ¿cuántas especies de árboles tendría cada tipo de vegetación? para el bosque seco 473 especies arboleas”, detalló.

Sin embargo, lanzó la pregunta: “¿Cómo se pueden aplicar todos estos datos para temas de restauración? (…). Generalmente las personas que están con el tema de restauraciones están pensando en plantines, pero se trata de restaurar ecosistemas con más de 100 especies de árboles ¿se imaginan el costo?”.

Catari dijo que las reforestaciones no deben ser “hormonales”, pues al igual que un enfermo se le debe hacer un diagnóstico clínico antes de recetarle. “Hay Organizaciones No Gubernamentales (ONG) con planes de reforestación y la Gobernación (de Santa Cruz) presentó su plan, pero hay que apoyarse en estudios y puede costar mucho dinero”, sostuvo.

En ese marco advirtió que quizás se esperen décadas para recuperar los bosques chiquitanos que tardaron cientos de miles de años para formarse.

Bosque chiquitano

Los incendios en la Chiquitanía han alertado no solo a los países de la región, sino también del mundo por la importancia ecológica de la Cuenca Amazónica para la provisión de oxígeno del mundo.

“Llama la atención que gran parte de la sociedad piensa que la Chiquitanía es uniforme, que son bosques secos y pampas, pero la Chiquitanía es un conjunto de distintos tipos de vegetación; se tienen 14 tipos de vegetación sobre una superficie de 18 millones de hectáreas”, apuntó.

En términos ecológicos dijo que la Chiquitanía empieza en Pailón, Roboré, se distribuye entre la tierra baja del este de Pailón e incorpora a la serranía subandina como Abapó más al sur.

“Se cree que el bosque chiquitano es una gran masa forestal entre 20 a 30 metros de altura, pero también incluye las pampas del cerrado San Xavier, Concepción, es parte de gran bloque bosque seco estacional que mayormente está al norte de Sud América que pasa por varios países de la región”, explicó.

Pero también los bosques secos de la Chiquitanía han sido considerados una gran masa forestal en mejor grado de conservación, pero de los menos protegidos.

Catari observó que tanto las ONG como las universidades han aportado poco en investigación de la Chiquitanía, mientras que desde los niveles del Estado se ha promovido diferentes actividades antrópicas que han afectado a esta región, que no han ido de la mano de planes de reparación ni mitigación.

Actividades antrópicas y la fragmentación

El investigador señaló que producto de las presiones antrópicas de personas vinculadas a las actividades agrícolas y forestales, la Chiquitanía sufrió una fragmentación en dos partes.

“La Chiquitanía sufre la presión humana, desde deforestación, carreteras, caminos secundarios, gasoductos, actividades mineras, oleoductos y se dio un valor de influencia a cada uno (en el estudio)”, dijo.

Cuestionó quién administra las tierras, y respondió inmediatamente: el Estado, que es la principal fuente del mal manejo de la actividad económica, de cómo se maneja el proyecto, cómo se mitiga.

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