El médico Marco Ortiz: Soy un sobreviviente del arenavirus

El doctor de 48 años batalló con este mal y no se rindió. Lamenta la muerte de su amigo y colega Gustavo Vidales. Ayer volvió a su casa junto a su esposa e hijos.
miércoles, 27 de noviembre de 2019 · 00:22

Verónica Zapana S.  / La Paz

Mientras se apoyaba  en un bastón y con una gran sonrisa, el doctor Marco Ortiz, quien se considera un “sobreviviente” al mortal  arenavirus, ingresaba ayer  caminando    al auditorio de la Caja Petrolera de Salud (CPS).

Sí, luego de una dura batalla contra este virus letal, Ortiz, de 48  años, compartió una gran noticia: fue dado de alta luego de cinco meses (153 días)  de internación en un hospital. De este tiempo, un mes estuvo en coma.

“Me siento feliz porque ahora podré   llegar a mi casa y podré encontrarme con  mis hijos,  mi esposa,  mi madre y  mi hermano. Podré reunirme con mi   familia, mis primos y hermanos”,  dijo  emocionado el galeno. Luego de su encuentro con los medios, Ortiz se apuraba en alistar su maleta para abandonar el  hospital.

No dejaba de sonreír.  Sus familiares también compartían su felicidad con frases de júbilo y felicitaciones por aferrarse a la vida y luchar contra esa enfermedad mortal. Lamentó el sufrimiento de su familia, pero sabe que ahora tienen la oportunidad de recuperar el tiempo perdido. “(Ellos) están desesperados, quieren  que de una vez llegue a la casa”,  comentó. 

En julio, el Ministerio de Salud informó sobre la presencia del Arenavirus del nuevo mundo genotipo Chapare en La Paz, luego de recibir los resultados de  las muestras enviadas al Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (EEUU). Gracias a estos estudios, se confirmó que  la médico interna, Ximena Cuéllar,  el especialista  Gustavo Vidales y Ortiz, fueron infectados por  este  virus. Los dos primeros perdieron la vida a causa de este mal.  

De acuerdo con  la especialista, Marianela Siñani, Ortiz  ingresó al hospital el 26 de junio con diagnóstico de lesión renal aguda y el síndrome  de Guillain-Barré. “El paciente presentó una evolución desfavorable  con hemorragias en mucosas y vías respiratorias”, sostuvo.

Ante esta situación, el galeno fue transferido  a la  unidad de terapia  intensiva y su evolución fue tórpida. Tuvo una  falla multiorgánica y requirió respiración orotraqueal, además de seis sesiones de hemodiálisis. “En agosto se confirmó que era el arenavirus tipo Chapare”, indicó.

Ortiz se contagió este virus cuando atendió a Cuéllar. Hoy, luego de  vencer este mal,  el médico  aseguró que no se arrepiente de haber prestado sus servicios para  intentar salvar la vida de   la médico interna. “La  vocación de un doctor es ayudar a los demás y yo siempre he tratado de colaborar  a las personas, además en ningún momento pensé que me enfermaría de esta forma”.

Mientras lucha por vivir en una sala de hospital, el galeno contó que sufrió  mucho por la pérdida de su amigo  y colega Vidales. “Me afectó mucho cuando me enteré que falleció”, dijo y entristecido agachó su cabeza.  Recordó que Vidales era un gran amigo, alguien con quien trabajó y compartió su pasión por la medicina. “Me oprimió el pecho saber sobre su muerte”, sostuvo. 

En las primeras semanas en  el hospital, Ortiz  no sabía qué enfermedad  tenía. “Un buen tiempo estaba sedado para estar con  tubo traqueal (un catéter que se inserta en la tráquea con el propósito de establecer y mantener una vía aérea permeable), por lo que estaba en coma barbitúrico (un profundo estado de inconsciencia)”, recordó.

 Estuvo al menos un mes en ese estado. Pero cuando despertó, recién comenzó a darse cuenta de lo que realmente pasaba con él. “Me he sentido muy impresionado al enterarme que tenía ese virus   porque es muy raro y  altamente mortal. Doy gracias a Dios y  al personal de la Caja porque salir de esta enfermedad es un gran logro para mí”, dijo. Y es que para el galeno,  su recuperación representa  volver a nacer. “Sé que Dios tiene grandes planes para mi vida”, añadió.

 Su esposa siempre estuvo a su lado, en todo momento. “Venía para estar a mi lado y calmaba mi ansiedad”, recordó.

Ortiz no dudó en decir que es un “sobreviviente” de esta enfermedad. Para muchos, en especial para la gente que siguió su caso, su recuperación “es un milagro”.

   No deja de agradecer a sus colegas por atender su caso con  alta capacidad. “Los médicos, las enfermeras, incluso las personas de  limpieza,  todos apoyaron para salvarme y ahora gracias a ellos puedo regresar con mi familia”, comentó.

 Hoy, la prioridad del médico es  recuperarse completamente. Quiere disfrutar cada segundo con su familia y  quiere volver a ejercer la medicina. Y es que trabajó  durante 20 años en terapia intensiva del Hospital Arco Iris. “Voy a volver a trabajar”, dijo. 

Su esposa, Sonia Aguilar, aseguró que ella está feliz  porque el  amor de su vida  volverá a su hogar. “Es muy emocionante tenerlo con vida”. 

No fue fácil. Ella contó que  toda la familia sufrió mucho.  “Estábamos mal porque teníamos miedo de contagiarnos”, dijo e indicó que atendió a su esposo en varias oportunidades y no se contagió del virus.

 Pese al alta en el hospital, Ortiz debe continuar con los  controles médicos. “Aún no sabemos cuánto tiempo más”, comentó, pero para él ya pasó la tormenta.  Tiene muchas ganas de  disfrutar la vida con su esposa y sus cuatro hijos. Por eso, ayer se apuraba  en alistar las maletas para irse a su casa. 
 

Montaño sólo dio  barbijos y overoles

Los médicos de la Caja Petrolera de Salud (CPS) denunciaron que la exministra de Salud, Gabriela Montaño, sólo entregó 40 barbijos,  40 overoles y un paquete de sangre para la atención del  doctor Marco Ortiz. Aseguraron que ellos gastaron 250 mil dólares para salvar la vida de su colega, incluso dieron cuotas.

“Con dejarnos  40 barbijos,  40 mamelucos y un paquete de sangre, con eso nos han contentado. Por eso estaba molesto con el anterior ministerio, porque no nos ayudaron en nada”, denunció el presidente del Sindicato de los médicos de la CPS, Óscar Oliden.

Indicó que el Sedes también entregó un equipo similar a la CPS, pero destacó que ellos usaron “10 veces más de esos aparatos  porque no sólo entraban los médicos, los residentes de pre y posgrado, además de todo el personal de salud, de limpieza, nutricionistas. Todos”.

Indicó que compraron una máquina de hemodiálisis para atender a Ortiz.

 

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