El luto no termina, al menos unas 50 familias piden ayuda

Los dolientes y las familias de los heridos señalan que nadie los ayudó durante los conflictos. Afirman que ninguna autoridad se acercó a ellos.
domingo, 01 de diciembre de 2019 · 00:04

Leny Chuquimia /  La Paz

El luto de los 42 días del conflicto poselectoral en Bolivia no termina. La semana pasada se  lloró la muerte de tres personas más: Julio Llanos, Calixto Huanaco y  Milton Zenteno.  Con ellos la cifra de fallecidos por la crisis asciende a 35. Los dolientes y las familias de los heridos aseguran que fueron abandonados. 

“Es una situación lamentable. Los heridos son de pocos recursos y tienen familias  con niños pequeños que no pueden solventar los gastos. Entre los que perdieron a un ser querido hay dos  viudas bastante jóvenes”, manifiesta  Olga Quisbert, de la Pastoral Social Caritas, Diócesis de El Alto, instancia que colabora con los afectados.  

Desde que inició el conflicto el 21 de octubre -día después de las elecciones nacionales- hasta la fecha se han registrado 35 muertes. Según reportes de la Defensoría del Pueblo y del IDIF:  11 corresponden a El Alto, cinco a La Paz,  13 a Cochabamba, cuatro a Santa Cruz y uno a Potosí. La mayoría  murieron por impacto de proyectil de arma de fuego.

“Estamos solos”, señala Alison Ramírez, ahora  viuda de Huanaco. Su esposo falleció la tarde del miércoles luego de estar una semana en terapia intensiva por la herida de bala que le atravesó el cráneo durante el enfrentamiento en  Senkata.

 
Cientos  de alteños acudieron al cortejo fúnebre.
Foto:Marco Aguilar / Página Siete

“Nadie vino a vernos. Ni una autoridad intentó ayudarnos. Nosotros fuimos a dar a conocer nuestro caso a Senkata cuando llegaron los de Derechos Humanos. Los hermanos de la iglesia son los únicos que nos han ayudado con algo para las medicinas”, afirma Alison.

Aunque la Defensoría del Pueblo tiene una lista de  34  fallecidos en los conflictos (la lista no contempla al luchador por la democracia, Julio Llanos),  esta entidad no señala si estas personas eran jefes de familia o cuántos niños  quedaron en la orfandad. 

“Tenemos dos niños: uno  de seis años y otro   de año y medio. Mi esposo agonizó unos siete días  en el hospital. Tenía la esperanza de que se levante porque al principio su cerebro aún funcionaba. Pero al tercer día lo desahuciaron, me dijeron que ya no estaba vivo que su cuerpo funcionaba a la fuerza con medicamentos”, cuenta Alison.

Su esposo era costurero y en medio del conflicto habían empezado la confección de 30 chamarras. Les faltaban cierres y después de varios  días   sin trabajar  les urgía acabar las prendas. 

“No era del bloqueo.  Salió de la casa cerca el mediodía a buscar los cierres. No sabíamos lo que estaba pasando porque ni en la TV ni en la radio decían nada. Si hubiera sabido que había un enfrentamiento no habría salido”, cuenta la joven viuda.

  Pasaban las horas y su compañero no llegaba. Entrada la noche un paramédico contestó el celular de Calixto para decirle que estaba siendo llevado al hospital Agramont. Salió  con sus niños en brazos pero todo El Alto era un infierno. Pidió ayuda a su padre para tratar de pasar los bloqueos en un vehículo pero los mismos vecinos intentaron quemarlo.

  “No somos de ningún partido. Mi marido no era bloqueador, no era terrorista. Él estaba en casa, salió porque estábamos muchos días sin trabajar”, sostiene.

Huanaco falleció pocos días después del universitario Milton Zenteno que al igual que otros heridos se encontraba en el hospital. Y pocas horas después de Huanaco falleció el luchador por la democracia Julio Llanos.

“La Defensora del Pueblo no se ha aparecido por aquí, en todo el mes que mi padre estuvo en el hospital. Derechos Humanos nos dio una ayuda, pero mínima”, denunció Carla Llanos, hija del activista que mantenía una vigilia de siete años frente al Ministerio de Justicia.

Fue en ese sitio, donde exigía la indemnización a las víctimas de la dictadura y la desclasificación de los archivos de esta época nefasta, donde el pasado 29 de octubre fue golpeado por militantes del MAS que marchaban  en apoyo a Evo Morales. 

Llanos fue empujado y  una vez que cayó al suelo, pateado. El adulto de 80 años, sufrió un golpe en la cabeza  del que no pudo recuperarse y que derivó en su muerte 31 días después. Todo ese mes estuvo internado sin que ninguna autoridad lo visitara.

Las autoridades trabajan en la ley de pacificación del país que  toma en cuenta la indemnización como pago de gastos para heridos y muertos en los conflictos.

Días de  furia y luto

Los enfrentamientos ocurridos después de las elecciones hasta la fecha dejaron más de 30 muertos en cuatro departamentos del país. La Paz   es la que más perdidas tiene.

La Paz En los enfrentamientos en la zona Sur Silverio Condori, Percy Conde, Beltran Condori y Juan Martín Félix Taco. También perdió la vida el policía Heyber Antelo y el activista Julio Llanos.

El Alto  Calixto Huanaco, Milton Zenteno, Ruddy Vásquez, Clemente Mamani, Antonio Quispe, José Tenorio, José Colque, Eswin Jamachi, Pedro Quisberth, Devi Posto fallecieron en Senkata y  Juan Alcón por los disturbios.

 

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