La larga espera por una vivienda social

lunes, 18 de febrero de 2019 · 00:15

María Mena /  Tiquipaya

Elizabeth Salinas y su familia  alquilaban   una de las viviendas que fue enterrada por el lodo por la riada del Taquiña. Ese  día, el 6 de febrero de 2018, el aluvión no solo sepultó sus pertenencias, sino también se llevó la vida de su hijo Gamaliel, de 12 años, que murió al intentar rescatar a su mascota.

“Tuve que soportar y sobrevivir a la pérdida de mi hijo, imagínese. Y encima tuve que afrontar  la ruptura de mi matrimonio”, cuenta Elizabeth. Actualmente vive en una iglesia y mantiene sola al único hijo que le queda. “He vivido una tragedia”, asegura.

Aguarda esperanzada recibir la vivienda social que  le fue prometida. Esa entrega a la fecha no se concreta porque aún no tienen el derecho propietario del terreno que le otorgó la Alcaldía de Tiquipaya.

El mecánico Miguel Gonzales también  perdió su vivienda y su taller en la mazamorra, pero hoy es  uno de los beneficiados con las viviendas sociales construidas por la Agencia Estatal de Vivienda (AEV). “Aún falta algunos detalles  y mientras tanto vivo en la casa de un amigo, pero estoy agradecido”, dice.

Los damnificados  determinaron quedarse en sus terrenos.

Los hijos de Héctor Torrico (77), quien murió sepultado, aún no  se recuperan de su pérdida. Viven en alquiler y, paradójicamente, deben seguir pagando  al banco los intereses  de esa construcción inhabitable que quedó bajo  tierra y las piedras.                                                                                                                                     

La Alcaldía les donó un terreno en áreas verdes dentro de la Urbanización Colinas del Padre Rey, pero la OTB del lugar se opuso a la medida solidaria. Debido a ello, nuevamente el municipio los reubicó a 100 metros de distancia, también en área verde, pero de nuevo el rechazo de los vecinos y dirigentes pudo más que la decisión del municipio. 

La familia Torrico vive como extranjera  en su propia tierra aguardando la materialización del ofrecimiento de una vivienda social, que no llega.

 La AEV exige por norma que todos los terrenos cedidos a los damnificados tengan título de propiedad. Ese es el principal obstáculo que impide la construcción de las casas sociales.

Debido a este requisito, difícil por el área de riesgo, algunos afectados se cansaron de esperar . Prefirieron reconstruir sus casas con sus propios recursos con la esperanza de obtener algún día el título de propiedad.

Hasta la fecha, la Agencia Estatal de Vivienda  ya construyó total o parcialmente   una veintena de casas para los afectados por la mazamorra en Tiquipaya. Según fuentes de la institución, la AEV espera  contar con los recursos económicos para continuar con ese propósito.

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