De unos 10 animales silvestres víctimas de tráfico, uno sobrevive

En Bolivia no hay cifras exactas sobre la cantidad de animales que se comercializan de forma ilegal. Los loros son las especies más buscadas por los traficantes.
sábado, 02 de febrero de 2019 · 00:19

Wara Arteaga /  La Paz

Detrás de la historia de   un loro que es cuidado como mascota en  una casa,  se esconde una cruda realidad. Y es que de unos  10 animales silvestres víctimas de tráfico, sólo uno sobrevive durante el  proceso de captura y comercio ilegal.    Los animales silvestres  no sólo son utilizados como mascotas, sino por  sus partes, como amuletos o por su carne. Una investigación indica que los loros son las especies más buscadas para comercio. 

La IUCN (National Committee of the Netherlands) publicó el estudio  Una evaluación de  fauna silvestre. La caza y el tráfico en Bolivia y Surinam. Según esta   investigación,  en el mercado negro de mascotas, los loros están entre las especies más buscadas para el comercio ilegal.  En el estudio se indica que por cada animal silvestre  que es comprado como mascota,  de ocho a 10 animales  han muerto  en el proceso de captura y transporte al mercado.

El estudio muestra una lista de incidentes  con respecto a los  animales silvestres en Bolivia. En los informes están animales como el loro, ostra, búho virginiano, guacamaya roja,  tortuga acuática, guacamayo azul y amarillo, mono capuchino y periquito de mejillas verdes, entre otros. En enero de 2018, por ejemplo,  fueron encontradas 681 unidades de gorrión de azafrán, en la frontera de Perú y Bolivia. 

“Las áreas de conservación de Bolivia, en gran medida,  se encuentran en faunas silvestres y  éstas se ven amenazadas. El SERNAP  (Servicio Nacional de Áreas Protegidas) no tiene presupuesto, hay falta de equipos, de todo”, lamentó Marco Gandarillas, investigador del CEDIB (Centro de Documentación e Información Bolivia). Agregó que los grupos que realizan tráfico de especies silvestres en estas áreas tienen una logística grande,  que desborda el control del Estado. 

El estudio indica que aunque la información sobre la naturaleza y el impacto del comercio ilegal de vida silvestre en la cuenca amazónica es escasa y fragmentada,  el Instituto de Brasil de Medio Ambiente y Recursos Naturales  estima que “unos 12 millones de animales salvajes son capturados ilegalmente cada año en ese país”. 

Las principales especies son aves, monos, tortugas y jaguares. Aunque el comercio de animales silvestres era destinado a mercados de mascotas en Europa y Estados Unidos, en la última década   “un enorme mercado para la vida de aves y  reptiles han emergido en Asia”, indica. 

 Pero el comercio ilegal de animales vivos está ligado al sufrimiento. “Animales tomados de la naturaleza son contrabandeados  en termos, medias de nailon e incluso calzoncillos,  metidos en tubos de papel higiénico, rizadores de pelo y tapacubos”, se lee en la investigación.  

“Lo que hace el tráfico de animales es  producir un desequilibrio en el ecosistema. Acaban con especies súper importantes, pues se interfiere una cadena alimenticia que tiene una razón de ser”, dijo  al respecto Vicky Ossio, fundadora de Senda Verde. 

 Para Gandarillas, las aves son claves en el ecosistema,  especialmente amazónico, por eso son tan numerosas, dependiendo la especie. Son fundamentales en cadena de frutas y  mamíferos, entre otras. 

“Se trafican parabas y todo, hay que ver el caso de cada especie, pero todas tienen un rol de ser y son importantes. A la gente le encanta tener un animal silvestre, todos quieren tener un loro o algo. No conozco los números, pero una gran parte de tráfico se da por partes de animales. El tráfico de animales es la tercera actividad más grande después del tráfico de armas y el tráfico de drogas”, dijo Ossio. 

Gandarillas  explicó que las rutas de tráfico se han incrementado en el país. “Casi todas las áreas que tienen gran importancia en Bolivia son de fácil acceso. Antes se notaban lejanas y remotas, ahora son lo contrario. Ahora se rodean y están cerca”, expuso. A causa del tráfico  de animales silvestres (para mascotas o por partes), incluso animales que no son traficados corren el riesgo de deterioro.  

“El comercio global de loros es enorme: desde 2003 casi un tercio de las 330 especies de loros del mundo están considerados en peligro, debido a la caza furtiva y al hábitat pérdido”, indica el informe. Se ha revelado que hay un creciente comercio en Perú, México  y Bolivia. Para el comercio  en el mercado nacional, los mismos pobladores  capturan a las aves  de los nidos. 
 

 

 

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