Víctimas de derrumbes solicitan ayuda para pagar gastos médicos

Los sobrevivientes necesitan recursos para pagar los medicamentos, cirugías, curaciones e internación. El Ministerio de Salud gestionará la cobertura del SOAT.
martes, 05 de febrero de 2019 · 00:09

María Carballo / La Paz

“No tenemos dinero  para pagar las recetas, por favor, que el Gobierno nos ayude a cubrir los gastos del hospital. Esa carretera ya debería estar bien desde hace tiempo”, dijo  Rubén Bustos, familiar de Eugenia Cruz Bustos, una de las sobrevivientes del deslizamiento, que se registró  el domingo en la ruta Caranavi-La Paz.

Eugenia y su esposo Reynaldo Calle se transportaban  de La Paz a Caranavi para trabajar como comerciantes. Viajaron junto a sus  dos hijas de cuatro y nueve años, Ayda y Keila, además de sus dos sobrinos, Arnold y Joel de 16.

“A ellos (Joel y Arnold), la tierra se los ha llevado y los  ha arrastrado   hasta el río, así sobrevivieron y fueron rescatados, ahora pedimos ayuda para encontrar a las dos niñas”, dijo desesperado.

Eugenia se encuentra  internada en el hospital Agramont de El Alto,  donde fue trasladada y su esposo Reynaldo, falleció ayer en la tarde luego de “una falla orgánica múltiple”.

Los adolescentes se recuperan en el hospital Arco Iris por  contusiones. Joel contó que el domingo llegó con su familia hasta el sector donde ocurrió el sábado  el primer deslizamiento.

 “Esperamos  horas en la carretera dentro del auto,  hasta que de pronto  escuchamos un golpe fuerte y comenzamos a rodar. Yo agarré a una de las niñas, pero se soltó y el río se la llevó”, relató.

 Arnold dijo que sostuvo de la mano a otra de las niñas quien le pidió a gritos: “¡No me sueltes!”. “Pero no pude hacer nada, se soltó y no la pude salvar”, contó entre lágrimas.

Según Rubén Bustos, hasta ahora la familia gastó al menos 7.000 bolivianos por paciente.

Neyba Chayña de 30 años es otra de las  víctimas del segundo  deslizamiento. Está embarazada de nueve semanas y deberá pagar los requerimientos  médicos porque como  no tiene lesiones graves,  el SOAT no cubrirá los  gastos. “Mi esposo y yo  nos salvamos, pero perdí todos mis documentos. Me tendré que prestar para  pagar, porque no tenemos recursos”, dijo.

Una mujer de 40 años, Blanca Quispe, perdió a su hija de nueve años,  a quien abrazó muy fuerte cuando la mazamorra de tierra aplastó el vehículo en el que viajaban.

“El sábado en la noche, llegamos  hasta el derrumbe y esperamos  toda la noche. El domingo estábamos  en el auto y de pronto la tierra ha caído. He agarrado a mi hija  mientras el auto daba vueltas y en una de esas vueltas solté a mi niña y ahora está desaparecida”, lamentó.

Blanca también necesita ayuda para pagar la posible fractura de cadera que sufrió. “No tengo plata”, aseguró.

Fidel Poroma es profesor y viajaba el sábado de madrugada de La Paz a Alto Beni para trabajar. Recordó que esperaba dentro de un minibús junto a varios pasajeros, minutos antes del primer deslizamiento, que se registró ese día. “La tierra cayó de golpe y nos arrastró. Llegué hasta el río y me di cuenta de que mi brazo estaba fracturado,  me arrastré con una mano para salir”, contó.

Sobre los costos, Fidel dijo que espera que el SOAT cubra con todos los gastos. 

 Luto y dolor

Ocho integrantes  de la familia de Denis Arauco, fallecieron en la tragedia, dos adultos y seis niños. “Una de mis cuñadas, Juana Nacho, está viva y no tenemos dinero para  pagar las curaciones. Además, no tenemos plata para pagar los gastos para enterrar a nuestros familiares. Necesitamos  ocho ataúdes, por favor que el Gobierno nos ayude”, dijo entre lágrimas.

Ayer en la tarde, la ministra de Salud, Gabriela Montaño, dijo que esta Cartera de Estado gestionará para que el SOAT cubra los gastos médicos de los pacientes. “Como Ministerio cubriremos los gastos que no figuren por (el SOAT)”, afirmó. Agregó que el 60% de los 39 heridos de los deslizamientos necesitan cirugías, de ellos 14 están en el hospital Arco Iris.

“Empezamos a repetir el Salmo 23 y oramos para que Dios nos proteja”

Neyba Chayña,  de 30 años y una de las víctimas del  deslizamiento del domingo,  tenía que llegar a Rurrenabaque antes del fin de semana, ya que el lunes debía retornar al trabajo. 

 Esta situación la obligó a viajar el domingo en la mañana desde La Paz. Para el mediodía, ella y su esposo, quien la acompañaba, llegaron al punto crucial del derrumbe donde esperaron  por horas  para que  los funcionarios  de la ABC   habiliten la vía.

“Esperamos bajo el sol y en calor hasta la 13:00 y ahí vimos que un primer grupo de personas pasó por en medio del derrumbe y no les pasó nada, eso nos animó a pasar también”, cuenta.

Pero los rescatistas les indicaron  que esperen hasta las 17:00, hora en que permitirían el paso de un segundo grupo. 

“Vimos que algunos pasaban  por más arriba del cerro. Era muy peligroso, así que decidimos esperar”, relata.

A las 17:00, uno de los trabajadores del lugar  ordenó a la gente en una fila. Neyba y su esposo estaban entre los cuatro primeros. Empezaron la travesía y a la mitad del recorrido escucharon que la gente gritaba: “¡Se está cayendo!”. La pareja se asustó.

“La tierra tembló y la gente empezó a correr. Mi esposo se agarró de un árbol y yo empecé a caer y vi cómo la gente se hundía en la tierra. Con mi esposo empezamos a repetir el Salmo 23 y oramos para que Dios nos proteja”, cuenta  entre lágrimas.

Una piedra cayó sobre  Neyba, quien está  embarazada de nueve semanas. La mazamorra la enterró y sólo dejó al descubierto su rostro y una mano. “Le pedí a mi esposo que me dejara morir y que viva por nuestro hijo, tenemos otro niño  de cinco años que no viajó con nosotros”, cuenta.

Su pareja  se negó a tal pedido y con sus propias manos escarbó la tierra para sacar a Neyba. La pareja sobrevivió a esta tragedia. Aseguran que se salvaron por un  milagro  de Dios.

“Sólo espero que no haya más muertos.  No le deseo a nadie todo lo que  vivimos.  No sé de dónde sacó fuerzas mi esposo, pero me salvó la vida”, cuenta.

 

 

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