En 7 semanas recogen el 70% de la basura deslizada en Alpacoma

En el sector ya no se sienten olores fétidos y se ha reducido la cantidad de moscas. La gente que vive alrededor del lugar afirma que ahora “ya pueden comer”.
domingo, 10 de marzo de 2019 · 00:04

Verónica Zapana S.  / La Paz

“No pues señorita. Ya no está como estaba los primeros días después del deslizamiento de la basura. Esos días no podíamos ni comer por el olor y las moscas. Era insoportable. Ahora no hay moscas y el mal  olor se perdió”,  cuenta  un policía que se encarga de   la seguridad  de  una urbanización, ubicada  frente al relleno sanitario de Alpacoma.

El efectivo  dice que eso se debe al trabajo arduo que realizan los obreros  en el relleno sanitario. “Todo el tiempo vemos el movimiento de camiones”,  añade.

   Este medio realizó una visita el viernes al relleno sanitario de Alpacoma, luego de siete semanas  del deslizamiento de  basura. Se pudo ver que ya  no existe  esa mazamorra de desechos en el lugar, tampoco  ya se siente el olor fétido que no dejaba aguardar ni un instante en ese espacio y menos las abundantes moscas que volaban en el lugar.

¡Cómo ha cambiado! dice un colega, al ver asombrado ese espacio que el viernes  lucía  casi limpio.

 Según  el gerente general de la empresa Tratamiento Especializado de Residuos Sólidos y Servicios (TERSA) SA, que opera el relleno sanitario  desde 2003, Vladimir Gutiérrez, esa imagen se debe a que más de 106 obreros trabajan en el sector con  maquinaria pesada. 

La  mazamorra  de basura en el relleno, hace  siete  semanas.
Foto:Página Siete


El  15  de enero en   la noche se produjo el colapso de la macrocelda  4 del  relleno sanitario de Alpacoma.  Producto de ello, se registró el deslizamiento de  850 mil  metros cúbicos de desechos que arrasó con  oficinas  y equipos  del lugar. Esta mazamorra se desplazó por un kilómetro  de forma superficial, sin  afectar a  otras celdas. Debido a ello, los vecinos de áreas aledañas y del municipio de Achocalla se levantaron y bloquearon el ingreso de los carros basureros al sector.

Durante esos días, comunarios denunciaron  que las aguas del río Achocalla estarían contaminadas por los lixiviados (líquidos tóxicos que surgen  del  compacto de la basura). Pero  esa afirmación fue descartada por un estudio del Laboratorio de Calidad Ambiental de Aguas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

Gutiérrez calificó a ese evento como un “accidente” que puede ocurrir en cualquier parte del mundo y, por ello, actualmente ellos como empresa, además de la Alcaldía,  realizan un estudio para establecer las causas.

El gerente general de TERSA  explicó que “actualmente agilizan los trabajos de estabilización y limpieza del lugar”. “Ya se tiene un avance de entre un 70% y 80%”, dijo, por lo que espera que se concluya con esa labor en máximo seis semanas más. “A un principio se pensaba que se concluiría en seis meses, pero a este paso, concluiremos antes”, explicó.

 

Según  el jefe del relleno sanitario, Rodrigo Vidaurre,  106 obreros   realizan  trabajos de mantenimiento, adecuación y cobertura en el sector. 

“Cumplen turnos y se los cambia día por medio. Obviamente hay menos gente de planta y más personal eventual durante la noche”, aseguró.

 Vidaurre destacó que todos los obreros hacen trabajos en las cunetas pluviales, la impermeabilización de taludes,  el mantenimiento de catadores de biogás y  de drenaje, y el tratamiento de lixiviados. “Todo el personal realiza sus trabajos con todas las medidas de seguridad, con indumentaria adecuada, herramientas y accesorios de seguridad”.

En el lugar y en la labor más ardua se utilizan para los trabajos  33 camiones.  “Incluso se trajo camiones de alto tonelaje de Santa Cruz. Los camiones Damper  que cargan 30 toneladas,  una camioneta normal carga 12 toneladas”, explicó. 

Ahora  se  ve una planicie en el sector deslizado.
Foto:Víctor Gutiérrez / Página Siete

La labor de esos camiones es  recoger y trasladar   la basura desparramada. Luego la acomodan  en dos áreas aledañas de contención. También se recoge la tierra con la que tuvo contacto la basura para realizar  la cobertura de los residuos.  “Eso para evitar que los desechos estén fuera del relleno. Ahora están dentro”.

 

  A lo lejos ese espacio se ve como una planicie, donde muchos obreros trabajan arduamente. Ahí ya no hay olores fétidos.

 Gutiérrez dijo que en ese trabajo se tuvo el control del  Sistema de Regulación Municipal, la secretaría de Gestión Ambiental y la de Gestión de Riesgos. Fue fiscalizado  por  los ministerios de Medio Ambiente y de Salud, además  de la Gobernación.

Indicó  que actualmente en la macrocelda  4   se hacen estudios de estabilidad para saber si  recibirá residuos. “Si el resultado es negativo, se  adecúa para que continúe la degradación de residuos”.

 

 

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