Siete cooperativas producen “oro responsable” con sello boliviano

Con apoyo de Suiza, el proyecto Better Gold Iniciative brinda asesoramiento integral a un millar de mineros. Busca reducir la contaminación y lograr la certificación que valorizará el oro boliviano.
lunes, 25 de marzo de 2019 · 00:02

Página Siete / La Paz

Siete cooperativas auríferas  son beneficiarias del Proyecto BGI (Better Gold Iniciative) que, con apoyo de la cooperación suiza, promueve la producción “responsable” de oro. El objetivo es reducir la contaminación que implica el uso de mercurio en la actividad minera, garantizar los derechos laborales y, de paso, lograr la certificación internacional que valorizará el oro boliviano.

Con apoyo de la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos (SECO) de Suiza, el proyecto BGI ha obtenido buenos resultados en  Perú y Colombia. Desde   2017 se implementa en Bolivia y se prevé que este año se realicen las primeras exportaciones de “oro responsable” con sello boliviano.

“El  objetivo principal es estimular el comercio, en este caso, la exportación de oro  responsable desde Bolivia. Pretende también dar asesoramiento técnico que modernice  los procesos de explotación auríferas para disminuir los niveles de contaminación ambiental por uso de mercurio”, explica el  embajador de Suiza en Bolivia, Roger Denzer.

Las  cooperativas piloto que se sumaron al proyecto son: San Lucas (foto), Águila de Oro, 24 de Septiembre, 22 de Noviembre, Bolsa Negra, Triunfo Somet y Perfil Ingenio. Y los beneficiarios, un millar de mineros auríferos.

“La producción de oro responsable significa por un lado disminuir el impacto sobre el medioambiente bajando  la contaminación por efecto del mercurio. Además, incidir en los ámbitos laborales y sociales promoviendo el  respeto a los derechos laborales, la seguridad industrial, la   salud ocupacional y el  fortalecimiento de capacidades organizativas de las cooperativas”, resume Juan Pablo Ramos,  asesor  del proyecto BGI Bolivia.

Se trata de un  apoyo integral que, además, beneficiará a los cooperativistas garantizándoles el acceso al mercado internacional sin intermediarios.  “Suiza   refina el 60% del oro de  todo mundo. Por eso el proyecto cuenta también con el apoyo de empresarios privados suizos que al comprar directamente a los productores artesanales bolivianos evitarán que éstos pierdan el 20% de sus ingresos que hoy se llevan intermediarios”, explica el embajador Denzer.

Las perspectivas son aún más optimistas. “El mercado internacional es cada vez más consciente de los procesos de producción.  El oro responsable garantiza que en su proceso de extracción se reduzca el impacto ambiental y la explotación laboral. Implica un sello de calidad”, añade el diplomático.

Para los cooperativistas su trabajo consciente se traducirá en una  prima por cada kilo de oro producido de forma responsable que puede ir de 1.000 a 4.000 dolares según la instancia  de certificación”, asegura Ramos.

El proyecto BGI se sustenta en un convenido firmado entre los estados de Suiza y Bolivia por lo que implica también el apoyo a instancias gubernamentales para que generen políticas que apoyen la producción de oro responsable.

“Con el ministerio de Minería estamos trabajando en la elaboración de estudio de línea base sobre el uso y manejo del mercurio. También llevamos adelante  convenios con una decena de instituciones académicas –entre ellas la UMSA y la UTO– para capacitar  a profesionales. Estamos trabajando con todos los actores en el proceso de explotación aurífera”, recalca el asesor.

Para el embajador suizo  los resultados están próximos. “Pronto veremos que el oro responsable boliviano  se comercializará en las más elegantes joyerías del mundo para el beneficio de los  propios productores y del país. Además, aliviará la contaminación”, dice Denzer.

“Es posible  bajar el uso de mercurio contaminante”

   Roger Denzer,   embajador de Suiza en Bolivia.
Foto: Freddy Barragán/ Página Siete

Uno de los principales objetivos del Proyecto Oro, impulsado por la cooperación  suiza en Bolivia, es disminuir al máximo el uso de mercurio en la actividad aurífera de las cooperativas. “Es posible hacerlo, ya estamos viendo los primeros resultados”, asegura el  asesor  nacional del  BGI,  Juan Pablo Ramos.

En el último lustro, la importación boliviana de mercurio para fines mineros creció 20 veces, según el Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB).  Ese metal pesado es nocivo para el medioambiente  y, en altas concentraciones, puede ser fatal para los humanos.

La presencia del químico se ha incrementado a  consecuencia de la explotación de oro que prolifera en la Amazonia.  Se calcula que 1.200 cooperativas auríferas artesanales trabajan en el territorio nacional, algunas incluso  en áreas naturales.

“Si no se cambian los procesos de explotación de oro la cadena de consecuencias terminará afectando a todos”, resume el  embajador de Suiza, Roger Denzer.

Hay también compromisos estatales para reducir el uso de mercurio. En 2016,  Bolivia se comprometió –con la firma del Convenio de Minamata– a reducir el uso del metal pesado.

La Convención de Minamata es un tratado global adoptado en 2013 con el objetivo de proteger la salud humana y del medioambiente de las emisiones y liberaciones del mercurio y sus compuestos. Fue firmado por más de 130 países y ratificado por 70, entre ellos, Bolivia.

“Para disminuir el uso de mercurio en la extracción aurífera hay que ofrecer alternativas a los mineros y ese es uno de los objetivos del Proyecto Oro. Hubo un trabajo previo de charlas y explicaciones con las cooperativas  para presentarles opciones que les permitan cambiar la producción en circuito abierto por la de circuito  cerrado”, dice Ramos.

 La explotación de oro en circuito cerrado   permite  a los mineros reciclar  un  95% del mercurio que se usa en el proceso. “Ello  no sólo es altamente positivo para el medioambiente y la salud;  sino que también que ayuda a la economía de los propios cooperativistas, puesto  que ese metal  pesado es caro”, añade el experto.

Los primeros resultados ya se evidencian en las  siete cooperativas piloto que se han sumado al proyecto. “San Lucas ya está produciendo en circuito cerrado. Águila de Oro ha firmado acuerdos con comunidades  en los que se compromete a coadyuvar a  la conservación de biodiversidad disminuyendo el mercurio”, dice el asesor del BGI.

El libro Mercurio en Bolivia: Línea de base de usos, emisiones y contaminación –presentado por los ministerios de Relaciones Exteriores y Medio Ambiente en 2016– sostiene que con 133 toneladas de mercurio liberadas al año, Bolivia es el tercer país emisor a nivel de América Latina. El 47% proviene de la explotación de oro, rubro que carece de información actualizada. Por ello, el Proyecto BGI impulsa un nuevo estudio que se presentará a fin de año.

 

 

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