Construyen casas en 5 áreas donde hubo deslizamientos

Vecinos vuelven a edificar casas en terrenos afectados. Este medio visitó Kupini II, Callapa, Las Dalias   , Huanu Huanuni y Retamanis, donde se registraron desastres.
domingo, 12 de mayo de 2019 · 00:00

Luis Escóbar  / La Paz

 La mayor de las tragedias de la ciudad de La Paz dejó cuatro monumentos. En la cabecera del megadeslizamiento  -que provocó el colapso de  1.100 viviendas en febrero de 2011-  se hallan los esqueletos de cuatro casas de tres pisos cada una. Sin ventanas, puertas, techos y  cables eléctricos, se convierten  en  una importante advertencia: no se pueden construir nuevas viviendas. Pero  la necesidad   obligó  a varios vecinos a retornar a sus terrenos.

 En febrero del  año 2011, nadie pudo imaginar que el hundimiento de un metro de una vía en la meseta de Pampahasi acabaría con dos distritos municipales. Y así fue. Arrasó con Kupini II y   provocó el colapso de  las casas de al menos siete barrios hasta llegar a Callapa. Incluso afectó a varias viviendas de un  barrio residencial de la zona Sur.

Los trabajos de estabilización demandaron varios meses hasta la conformación de  un sistema de terrazas que logró estabilizar las 140 hectáreas afectadas. Pero, las personas que perdieron sus casas fueron a demarcar sus terrenos y algunos de ellos  construyeron  viviendas de una sola planta, pese a los esfuerzos municipales de impedir nuevos asentamientos.

“La Alcaldía estabilizó la zona, ya no hay deslizamientos ni movimientos de tierra”, declaró Miguel M., el propietario de un predio  en  Kupini II. En esa zona se alzaron unas cuantas habitaciones de ladrillo y  techos de calamina.  No hay mucho movimiento, pero es normal ver a albañiles caminar por el sector llevando material de construcción, pese a que en la parte alta se hallan los esqueletos de las casas.

  Más abajo, Callapa parece que renació. Atrás quedaron las construcciones rajadas, inclinadas e  inestables con orden de demolición. Hoy se levantan nuevas construcciones de uno, dos y hasta tres pisos. “Con el deslizamiento lo perdimos todo, mi casa se vino abajo y al principio vinieron a ofrecernos departamentos. Al final no recibimos nada y no sabía dónde llevar a mis cinco hijos y  por eso decidí volver”, declaró Pedro Ticona, vecino de Callapa.

Nuevo cementerio de Callapa

Tal fue la magnitud del megadeslizamiento que partió en dos el cementerio de Valle de Las Flores, que acogía a  1.800 restos. Muchos de los restos humanos quedaron expuestos y la Alcaldía procedió a su exhumación. Varios fueron trasladados a otros camposantos y  otros fueron cremados. 

Hoy, el terreno fue cercado con una malla metálica y en la puerta de ingreso se colocó un letrero: “Cementerio privado de Callapa y zonas adyacentes”. En la parte alta se construyó  unos  ocho pabellones, donde ya se enterraron una  veintena de cadáveres.  A los costados se pueden observar botellas de bebidas y  fogatas que dejaron  los  dolientes.

Reconstruyen  el cementerio de Callapa, ubicado  al ingreso al Valle de las Flores.
Luis Escobar / Página Siete

Las Dalias   

 En el 2009, 14 viviendas se vinieron abajo y  medio centenar estaban en riesgo por un deslizamiento. Esta zona se encuentra ingresando por  el Valle de las Flores.   “Mi papá vivía 50 años en este barrio. Con el tiempo logramos construir una casita de dos pisos para toda la familia (14 miembros). Pero la tierra se abrió como boca y se tragó todo lo que nos costó mucho sacrificio”, dijo  una  vecina que prefirió no dar su nombre.

Su familia se fue a vivir a la cancha de Valles de las Flores por dos años luego del deslizamiento. “Al principio recibimos ayuda, pero poco a poco nos fueron olvidando. Las carpas se rompieron.   Hacía mucho frío por las noches y una plaga de ratones comenzó a molestarnos. Al final,  los mismos vecinos de ese lugar nos pidieron que nos retiremos porque debían jugar sus partidos (de fútbol)”, declaró.

Martín C., otro de los vecinos, también se quedó en el campamento de familias damnificadas por dos años. “Esperamos días y  meses para que cumplan  con la promesa de dotarnos un departamento, pero no recibimos nada”, declaró.

Ante esa situación, muchos vecinos damnificados regresaron a los terrenos donde colapsaron sus casas  y donde  aún    hay riesgo. En una reunión vecinal  acordaron volver al sector afectado, pero sólo con construcciones bajas “para no sobrecargar el terreno”, añadió Martín C.

Varias viviendas comenzaron a construirse con ladrillo y los vecinos retornaron a sus inmuebles sin agua y  alcantarillado, sólo  con energía eléctrica.

Pese a sus precauciones, en la parte baja de Las Dalias,  los nuevos muros de ladrillo de algunos terrenos se cayeron, otros se inclinaron y, más abajo, la tierra comenzó a deslizarse. Por fortuna en ese sector  no hay casas, pero sí aguas subterráneas  que intentan ser canalizadas para que no afecten a más inmuebles.

En   Las Dalias  se construyeron nuevas viviendas y aún siguen los derrumbes.
Luis Escóbar / Página Siete

Huanu Huanuni

“Construí mi casa sobre la losa de mi antigua vivienda”, dijo un vecino  afectado en el deslizamiento  de Huanu Huanuni, que se registró en  enero del  año 2010 y arrasó con 61 inmuebles.

“Nos prometieron todo, desde terrenos hasta  nuevos departamentos, pero la Alcaldía y  el Gobierno  no cumplieron. Por eso decidimos regresar”, aseguró  el propietario del inmueble de una sola planta aledaña a la avenida. “Este terreno (mirando hacia abajo) es estable, lo que nos afectó el 2010 fueron las casas que están en la parte superior”.

 Nino Ramos,  otro vecino  damnificado   por el desastre de  Huanu Huanuni,  dijo que les prometieron reubicarlos en Cota Cota, Callapa e incluso en El Alto,  pero no cumplieron.

 Por no tener otro lugar dónde vivir, los vecinos se reunieron y acordaron que no pueden construir casas en altura. Sólo  planta baja,  primer piso y patio.

Para volver a sus antiguos predios,  construyeron por cuenta propia un  sistema de alcantarillado. Una matriz que inicia en la parte alta  del cerro y llega a la avenida principal. “El gobierno municipal nos puso trabas en la dotación de servicios públicos. No tenemos agua, alcantarillado, ni alumbrado público, nada. Estamos abandonados”, declaró.

Los Retamanis

 En el sector, donde atraviesan los ríos Retamanis de la ladera este de la ciudad,  se produjo un deslizamiento en febrero del 2009.   50 viviendas fueron sepultadas y 72 familias se quedaron sin techo.  

En el área no se volvieron a construir nuevas casas porque las personas afectadas recibieron departamentos gratuitos. Ahora, en el lugar sólo queda el cerro y debajo de la avenida principal, en  Retamani II, se  edificó  una casa de ladrillo que por ahora está deshabitada.

Reconstruyen  sobre casas afectadas en 2011.
Freddy Barragán / Página Siete

 

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