Amor, abrazos y mariachis para mamás guerreras de oncología

Ellas dejaron de lado su enfermedad y ayer se divirtieron en un emotivo encuentro. Un psicólogo oncólogo dice que esas actividades animan a los pacientes.
sábado, 25 de mayo de 2019 · 01:02

Verónica Zapana S.  / La Paz

Albertina,  de 54 años,   no sonríe desde hace dos meses.  Desde entonces no deja de padecer por el dolor del cáncer de cuello uterino en etapa terminal que la aqueja. Se enteró que tenía esa enfermedad hace un año. 

Ha dejado  de caminar y no puede ver a sus hijos. Vive ahora en un ambiente solitario del Hospital de Clínicas, un lugar que se  convirtió en un  albergue para los que no tienen dónde quedarse porque vienen del área rural o de otras ciudades. 

Albertina sólo tiene la compañía de su esposo, Santos Vásquez, quien está al pendiente de ella en todo  momento. Él ayer tomó una decisión: cargó a su esposa en un aguayo y la llevó al patio de la unidad de oncología del Hospital de  Clínicas  para que disfrute de un emotivo  y adelantado agasajo del Día de la Madre. 

La actividad fue organizada por  la Asociación de Pacientes con Cáncer, con la finalidad de celebrar y alegrar a todas las  madres guerreras, todas aquellas que luchan contra el cáncer.

   Cuando Vásquez llegó al patio, todos los invitados al agasajo se quedaron  sorprendidos. Algunos incluso derramaron lágrimas de emoción.  

“Qué bonito”, comentó una de las asistentes.  “Eso es amor”, respondió otra. Inmediatamente les ofrecieron dos sillas: una para ella y otra para él.

“La traje  a mi esposa porque quiero que esté contenta, que disfrute, quizá este sea su último festejo del Día de la Madre”,  comentó  Santos y aseguró que no se sentía cansado pese al  sudor que se veía en su rostro.

Albertina contó que es madre de siete hijos que  se quedaron solos  en su pueblo natal:   Huanuni (Oruro). “Esa es mi pena, qué será de mis hijitos, los dos menores tienen 12 y 10 años”, relató la mujer  entre lágrimas. Explicó  resignada que no ve a sus retoños desde hace dos meses. 

En el festejo de ayer, Albertina se acopló al resto de las mujeres con cáncer, quienes por un par de horas se olvidaron de su enfermedad y se divirtieron  compartiendo  baile, risas y abrazos.

Para el psicólogo oncólogo del nosocomio Juan Carlos Maldonado esa actividad es una terapia para todos los pacientes. “Un momento agradable de satisfacción y alegría, como éste,  hace  que una persona que padece cáncer tenga un espacio para alejarse de la enfermedad”, dijo. 

Aseguró que  esos instantes  hacen que los pacientes se sientan importantes para otras personas. “Estos estados emocionales positivos movilizan las endorfinas y encefalinas  de las  personas y fortalecen al sistema inmunológico, ayudan  además al tratamiento”,  comentó  el profesional.  “Es importante que participen de actividades similares”, añadió. 

En la actividad participaron cerca de 60 mamás con cáncer, quienes primero escucharon una misa y luego disfrutaron del festejo. Bailaron, rieron y hasta hicieron piropos a los  médicos  al regalar las mantillas, donadas por el Instituto Boliviano de Radioterapia y Oncología (IBRO). 

Los asistentes  participaron en una misa, antes del festejo.

“Doctor López, con todo cariño y respeto, usted está muy guapo”, dijo una de las pacientes y de inmediato se escucharon las  risas de los asistentes.  

“Queremos dar las gracias a los doctores y  a las enfermeras que ayudan a los pacientes en su tratamiento”, dijo la presidenta de la asociación, Rosario Calle, quien también nombró a la secretaria de fiscalización, Susana Suazo, como la mamá de todos los pacientes. “Ella siempre está pendiente de cada uno de ellos”

Emocionada, Calle  explicó que el agasajo busca alegrar a  las “mamás guerreras que están luchando contra el cáncer”. “Es para  quienes vencieron y dan testimonios de vida, además es un homenaje para aquellas que partieron y recordaremos siempre”, añadió.

Ahí  Escolástica se quebró en llanto al abrazar a su hija, Elsa Castillo, quien la acompañaba en ese festejo.  Ambas  se sujetaron de las manos  y se apoyaron entre sí. “Recién me han detectado cáncer de vesícula”, dijo y aseguró  que ahora ella  luchará para vencer la enfermedad.

Elsa contó que a sus tres años a ella también  le diagnosticaron la misma enfermedad, pero  juntas la vencieron. Ahora que la enfermedad golpeó a su mamá, dijo que  ambas vencerán una vez más a  este mal.

Las pacientes  bailaron y cantaron en el agasajo.

Al igual que otras pacientes, Escolástica  y Elsa   bailaron al ritmo de los mariachis Mero, Mero. Mientras el grupo cantaba: “Madrecita de mi vida, yo te doy mi corazón, yo te pido madrecita, que me des tu bendición”, las otras  protagonistas del festejo aplaudían y lloraban, y otras abrazaban a sus familiares.

Pero cuando el ritmo cambio, todas salieron a bailar y hasta Albertina movió sus hombros desdes su silla; después de meses esbozó una sonrisa. 

Minutos antes de terminar el festejo  comentó:  “Tengo miedo, no quiero morir sin ver a mis hijos”. Aseguró que ahora espera dos días para tenerlos en sus brazos. “Ellos vendrán a visitarme”. Para ella, los  dos días se hacen eternos.
 

 

14