En el Quevedo, abuelas piden mimos de sus hijos ingratos

Las madres del centro de acogida festejaron el 27 de mayo con bocaditos y dulces. Disfrutaron de shows musicales y también de bailes.
martes, 28 de mayo de 2019 · 00:04

Verónica Zapana S.  / La Paz

“Sólo quiero  un poco de  mimos de mis hijos. Quiero que vengan y sólo me regalen abrazos”, dijo   Elena Contreras, ayer  durante el agasajo del  Día de la Madre en la Casa de acogida de adultos mayores María Esther Quevedo.

La mujer de 75 años contó que tiene cinco hijos y pidió que  la visiten aunque  sea por  unos minutos. “Quiero  recibir un abrazo, eso vale más que toda la plata del mundo”,  expresó.

Mientras Contreras  soñaba con un encuentro con sus hijos, también deleitaba su vista con  una coreografía de cueca, interpretada por   jóvenes de un ballet. Ella  no dejaba de aplaudir. 

La coordinadora de la casa de acogida, Betzi Luna, dijo que  de las 21 mamás internadas  en el hogar, casi todas  están abandonadas. “Parece que ellas ya están resignadas a la ausencia de  sus familiares, aunque siempre tienen la esperanza de que las llamen o, mejor aún, las visiten”, expresó.

Resaltó que “al final del día, algunas mamás se sienten mal al ver que a otras de sus compañeras  sus parientes sí fueron a visitarlas”.

Luna comentó que las abuelas, más que  regalos,   esperan  cariño. “Algunas instituciones vienen  y dicen qué podemos traer, pensando en cosas materiales, pero yo les pido que traigan abrazos, cariño y  besos. Eso es lo que  ellas quieren”, afirmó.

 Agustina Quispe, de 72 años, contó que añora abrazar  a su hija.  “Quiero que me acaricie y me sonría”, dijo, mientras observaba la presentación de  mariachis. Ella ya no ve a su retoño desde hace  muchos  años. Según Luna, la primogénita de  Agustina supuestamente es monja y “como las religiosas viajan a todo lado, quizá por eso no tenga tiempo”.

Las abuelitas mamás  fueron agasajadas por el centro de acogida. Al festejo se sumaron el  Grupo de Apoyo Civil a la Policía (Gacip) y la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), que llevaron música, baile y  bocaditos.

Pero ellas no fueron las únicas que recibieron un festejo por el Día de la Madre, sino también cientos de mamás  celebraron el 27 de mayo  en diferentes espacios. Por ejemplo,  en los colegios  fiscales y privados, los estudiantes y profesores organizaron shows de  bailes, grupos musicales  y mariachis.

En la unidad educativa México, los niños presentaron  un festival de baile,  dieron obsequios y  prepararon platos  para dar a sus mamás. 

Comerciantes  ofrecían en las calles  desde flores hasta ropa. Algunos niños contaron que ahorraron hasta un mes de su recreo para comprar un obsequio para sus mamis. Compraron lámparas y relojes. “He guardado mi recreo para regalarle algo a mi mamá”, dijo Thiago de 11 años.
 

 

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