Bolivianos y brasileños se unen para luchar contra las represas

Representantes de ambos países piden a la gente sumarse a las movilizaciones en rechazo a las hidroeléctricas. Indican que los indígenas son los más afectados.
jueves, 13 de junio de 2019 · 00:12

 Wara Arteaga / La Paz

Con la frase  “No a las represas en la Amazonia, sí a la vida”, comunidades indígenas de Brasil y Bolivia expusieron  ayer su rechazo a las megahidroeléctricas en ambos países. Invitaron además  a la población a sumarse a las movilizaciones contra  estos proyectos.
 
Organizaciones sociales  de estos países  afectados por los proyectos hidroeléctricos en la Amazonia lanzaron la campaña “¡No a las represas en la Amazonia, sí a la vida!”. Esta actividad fue producto  de un encuentro  que se desarrolló entre el 10 y 11 de junio. 

El primer impacto de una hidroeléctrica que vivió Bolivia sucedió en 2014. En ese entonces varias comunidades  de Beni se inundaron y  tuvieron que desplazarse a otras zonas más altas. Perdieron  cerca de medio millón de ganado,  explicó Yesenia Tuero, una de las representantes de trabajadores y miembro del comité en defensa por la vida en Guayaramerín. 

Después de esa inundación que afectó alrededor de 40 comunidades, los pobladores  se reunieron. “Duró seis meses el sufrimiento de todos,  nos hizo  despertar para  la defensa de los derechos a la vida. Sufrimos  violencia social, económica y  cultural. Nadie nos apoyó. Muchos quedaron enfermos,  ahí conversamos con la gente de las comunidades y pueblos. Hicimos un encuentro con Brasil y formamos este comité que está conformado por  comunidades campesinas de Villa Bella, Centrales Campesinas y  Cachuela Esperanza”, explicó Lidia Antty, integrante  del comité defensor de la vida del río Madera de la provincia Vaca Diez. 

En la reunión entre las comunidades afectadas de Bolivia y Brasil,  en 2014   se destacó “ un estudio que dice que la inundación ha sido por la represa Jirau,  que no tenía todas las turbinas requeridas para  funcionar.  Entonces, en vez de correr para bajo, el agua  corría para el otro lado”, recordó Antty. Esta articulación nace porque se construirá una megarrepresa más en Bolivia.  “Antes que la edifiquen  queremos decir no a las hidroeléctricas, nos resistiremos haciendo  una marcha, buscaremos todas las opciones”, adelantó. 

“Somos desplazados. Las comunidades afectadas por las represas se vuelven más pobres”, concluyó Ocelio Muniz, un  representante brasileño del Movimiento dos Atingidos por Barragens. 

La lucha contra las hidroeléctricas nació  en 1970. A 2019, este país ya cuenta con más  de 2.000 represas, paradójicamente  “Brasil tiene la quinta tarifa más cara de luz del mundo”. 

De acuerdo  a Muniz,  esta construcción fue para abrir camino a la minería y al transporte de ferrovías. Pero, la obra  afectó a más de un millón de personas. “Hay una investigación que de cada 10 familias afectadas por las represas, sólo tres aceptan alguna cosa, las demás son despreciadas, no reciben nada”, observó. 

Las poblaciones indígenas de Bolivia  alertaron a la ciudadanía sobre estos impactos y pidieron reunirse con autoridades del Gobierno. 

“Es lamentable que el Gobierno ponga los ojos en la Amazonia. Seremos  afectados los chimanes, mosetenes, lecos, uchupiamonas y  tacanas. La afectación es mayor  de la que pensamos”, lamentó Valentín Luna Ríos, representante de las comunidades Ríos Beni, Tuichi y Quiquibey. 

“El pueblo boliviano y latinomeamericano será afectado. Primero será el cambio climático que  provocará un gran endeudamiento al país que beneficiará a las transnacionales, destruirán nuestros ambiente,  la vida; es decir, el agua”, resaltó Herlán Domínguez, representante del comité. 

Ocelio explicó que para beneficiar a la minería, la producción de soya y a las represas,  las autoridades de Brasil buscan   reducir las áreas protegidas. “Alega que es ‘mucha tierra para pocos indios’”. 

Las poblaciones indígenas del país tienen una lucha similar por sus áreas protegidas.

 

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