Fumigado y rifas: por aprobar, médicos internos trabajan de más y sin quejarse

Ante las vulneraciones, la Defensoría de Derechos Universitarios de la UMSA realizará una inspección en los hospitales donde sus estudiantes realizan el internado para verificar las condiciones.
domingo, 14 de julio de 2019 · 00:04

Madeleyne Aguilar A./ La Paz

Desde fumigaciones hasta rifas para pagar los medicamentos de sus pacientes son los trabajos que los médicos internos hacen sin quejarse por no reprobar. La Defensoría Universitaria  de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) anunció inspecciones a los centros de salud y hospitales que reciben a los estudiantes de medicina de ultimo año.

“Hemos recibido unas cinco denuncias escritas, pero no son los únicos casos, lo sabemos. Por eso es tan importante para nosotros la verificación de los centros de salud, es la única forma”, dijo la defensora de Derechos Universitarios, Griselda Sillerico.

El pasado 4 de junio, la médica interna Ximena Cuellar murió tras contagiarse del Arenavirus de uno de sus pacientes en el Hospital de Caranavi. Su caso puso en evidencia las condiciones en las que los estudiantes de último año de medicina realizan su internado.

La familia, junto a la UMSA, presentó una demanda penal en contra de la directora del hospital y la jefa de médicos internos del nosocomio. La denuncia es por homicidio culposo por no presentar la atención médica oportuna. Aseguran que había abusos y maltrato.        

“Internos de hierro” 

“El interno es de hierro, no duerme, no come, no se enferma”, decían los médicos de la región de Alcoche en Caranavi. Con esa frase justificaban que se mande a estudiantes médicos a fumigar las casas de la comunidad, destruir criaderos de mosquitos y arrojar agua estancada.

Durante un año, el último de su formación para convertirse en doctores, los internos dependen de los residentes y personal médico superior para su aprobación. Motivo por el que cumplen con las tareas y “castigos” que se les designa, aunque no sean parte de sus funciones. 

Los internos trabajan siete meses en un hospital de la ciudad con el que su universidad tenga convenio y otros tres en provincia, por sorteo. Deben cumplir turnos nocturnos de 12 horas que se suman a las 12 horas diurnas diarias. Esto hace que tengan jornadas laborales de hasta 36 horas continuas.

“Los horarios supuestamente eran de siete a siete, pero en cada lugar variaban. Generalmente se llegaba más antes para revisar a los pacientes y hacer la ‘evolución’. Por las noches muy pocas veces nos fuimos a la hora. Depende del servicio. Usualmente era una o tres horas después”, cuenta un doctor que realizó su internado en el sistema de la Caja Nacional de Salud.

Explica que teóricamente su horario de trabajo depende de qué tan rápido cumplen sus funciones, pero no es así en la práctica. “Depende de las horas del pase de guardia. Son los doctores quienes nos dicen qué  hacer, la orden puede llegar temprano o una hora antes de la salida”, dice.

Cualquier silla es cama

Según el reglamento del internado rotatorio de la Carrera de Medicina de la Universidad Mayor de San Andrés en su capítulo sexto, artículo 27, inciso 3 señala: “Se les proporcionará habitación y alimentación durante los días de turno”.

Mostrando este documento una interna, que prefiere permanecer en anonimato, reclamó por sus derechos en el hospital donde cumple su último año.

“En el hospital nosotros, los internos, no tenemos un cuarto donde cambiarnos, donde dejar nuestra ropa. Lo único que nos han dado fue un casillero. Yo mandé cartas al jefe de enseñanza y lo máximo que  logré es compartir un ambiente con los residentes. Pero es difícil porque ni siquiera tenemos llave del cuarto”, relata.

Incluso habiendo logrado compartir el cuarto con los médicos residentes, ella prefirió no usarlo por miedo a ser culpada de alguna pérdida o confusión.

“A veces dormimos en la mejor silla que encontramos. No podemos siquiera cambiarnos porque los casilleros están en pleno pasillo y debemos ser rápidos. Espero que pronto se dé un ambiente a los internos porque realmente nos hace falta”, cuenta la  estudiante.

Pese a ser  un “trabajo duro y de estrés constante”, los internos aceptan esas extensas jornadas laborales porque “es el trabajo que eligieron para vivir”. Sin embargo, lamentan que se les dé castigos injustificados, como una guardia extra, 12 horas más, casi dos días  continuos.

“Hay un horario cerrado de comida y se acaba para los internos. Si bajas tarde a almorzar, porque te quedaste viendo paciente, la pierdes”, reclama el ahora doctor, Álvaro Fernández.

Hacen funciones de otros

Cuando sucede ese tipo de situaciones los estudiantes  deben informar al nivel superior en el sistema de denuncias. En el caso  de los universitarios de  la UMSA la  representante de internos médicos es  Valentina Elías. Ella ha ocupado este cargo de servicio por tres años.

Las quejas que llegan a la representante de estudiantes son muchas. Entre algunas está que algunos compañeros suyos fueron designados con trabajos que no les correspondía. Por ejemplo, en el Hospital de la Mujer, a veces los internos deben realizar tareas de laboratorio.

“Sólo personal de enfermería debería recoger paquetes de sangre, personas que tengan matrícula de trabajo. No debería ser un interno, no les corresponde. La sangre es algo que se puede traficar. Hay gente que paga por ella cuando es complicado conseguirla. ¿Qué pasaría si el interno es golpeado o atacado mientras trae este elemento de valor? El tendrá que responder, pese a que no es su responsabilidad”, alerta Elías.

Condiciones  de descanso     en   la Caja Nacional de Salud.
Foto: Gentileza de estudiante entrevistada

Peligro de contagio

El artículo 27.7 del reglamento dice que los internos médicos “tienen derecho a recibir los materiales e insumos necesarios para protegerse de enfermedades nosocomiales cruzadas”.  Sin embargo, la realidad es otra. 

Para combatir  los virus los estudiantes de internado de un hospital de la Caja Nacional de Salud  tienen jabón líquido, agua y toallas desechables.

“En la rotación de emergencia se ponen barbijos y gorritos en una bandeja para todos, pero se acaban rápido con los doctores. Nosotros, los internos, estamos desprotegidos. Sólo quien tiene las posibilidades y tiempo para  comprarse gorro, barbijo, guantes, los usa”, narra una interna.

Tampoco existe protección a los pacientes en caso de enfermedad en el personal médico. “Si te enfermas, te pones barbijo y sigues. No hay permisos para los internos a menos que te internen como paciente. No importa que puedas contagiar, vos vas igual”, relata un   doctor. Ve aquel trato como “normal”.

 “Si se quejan, los verán  mal y puede influir en notas”, dice.

Caranavi es una muestra 

Si en la ciudad la situación es difícil,  en provincia las condiciones empeoran. Ximena Cuellar fue una de las estudiantes que vivió esta experiencia. 

“En Caranavi,  se vulneran varios derechos, nos sacaban a realizar eliminación de criaderos de Dengue, a canalizar para la fumigación. Ahí, inhalábamos el químico que era muy fuerte, te hacía doler la cabeza”, recuerda un estudiante que prefiere no revelar su identidad.

“Pese a que es un hospital de segundo nivel y tienen médicos anuales,  en varias ocasiones nos llamaban a nosotros,  no importaba la hora, para hacer ese trabajo”, lamenta el futuro galeno.

Según este interno, quien fue compañero de la fallecida estudiante, “ella tuvo la mala suerte de atender a don Macario, que clínicamente parecía padecer dengue hemorrágico”.

La defensora de Derechos Universitarios, Griselda Sillerico, informó que el caso de Cuellar no era de su  conocimiento, pero es un indicador para verificar los centros. Dijo que hasta la fecha hay cinco denuncias escritas. Tres son del área rural. Pero hay varias otras quejas mediante llamadas o visitas a las oficinas. 

 “Mi rol es prevenir y proteger y por eso voy a encarar. Voy  a recorrer todos los lugares donde están haciendo internado rotatorio. Se debe  realizar una verificación defensorial”, anunció.

 El número gratuito de denuncias para estudiantes  de la UMSA   es 800140284.

Las verdaderas funciones de estudiantes médicos durante el año de rotación

Según el Reglamento de Internado Rotatorio, como parte de sus funciones, el interno “está obligado a elaborar los documentos del expediente clínico basado en el método científico (nota de ingreso, historia clínica, evolución, solicitud de examen, etc), que le fuere asignado por los responsables de los servicios correspondientes”.

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor de San Andrés, Javier Peñaranda, subraya que la institución “debe velar por la correspondiente dotación de condiciones por parte de los establecimientos de salud, como techo, alimentación, en caso de horario extraordinario, e insumos de protección, como medida de prevención, etcétera”.

Destaca que las condiciones para su desempeño académico durante el desarrollo de sus actividades, debe ser el adecuado para los cincos grandes  rotaciones que debe realizar en el año de internado: Medicina Interna, Cirugía General,  Pediatría, Ginecología y Obstetricia, y Salud Pública. 

El reglamento está en vigencia desde el 11 de abril de 2007, mediante Resolución del HCU 5/0136/0403/2007. El documento específica las funciones, derechos y obligaciones de los estudiantes de último año.

En caso de que se vulnere algún derecho, la UMSA tiene un procedimiento a seguir para denunciar y subsanar esa situación.

“El estudiante afectado debe presentar una nota dirigida al jefe de Internado Rotatorio quién hará la representación ante el comité correspondiente. En esta instancia se tomará las medidas pertinentes, enmarcadas en normativa, para dar solución a lo denunciado”, explica el decano.

Algunos internos  reciben un pago mínimo; otros, nada

Los estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés reciben un sueldo mínimo durante su internado rotatorio. En cambio, otras universidades no brindan ningún tipo de pago, sino responsabiliza a los estudiantes con gastos de pacientes.

“Cuando yo realicé mi internado el pago era 1.200 y nos subieron a 1.400 a mediados de año. Es súper poco, y no aumenta en el servicio rural. O sea que los  pasajes y a veces comida, dependiendo del lugar, te lo pagas tú”, informa el doctor Álvarez, graduado de la UMSA.

Por otro lado, los  internos médicos de universidades privadas,  no reciben ese  pago.

“Creo que la UMSA sí les paga pero a nosotros, no hacemos ningún uso de dinero para retribuir las actividades que se hacen aquí”, explicó Álvaro Cabezas, del hospital municipal Los Pinos. 

Recalcó que la responsabilidad de los hospitales es capacitar, protegerlos y están pendientes de ellos. Ese hospital municipal sí cuenta con un cuarto para internos médicos.

En el hospital municipal Corea de El Alto, los internos de  Gineco-Obstetricia y Pediatría no tienen un cuarto donde descansar. “Si hay una  camilla sin pacientes la usamos, sino en las sillas”, cuenta una estudiante de la universidad privada. Informa que las casas de estudio privadas pagan a los hospitales para que les permitan realizar su internado ahí. Sin embargo, algunos no brindan las condiciones.  

Los estudiantes de la universidad Pública de El Alto revelaron que reciben un estipendio de  420 por mes, insuficiente para transporte y alimentación. También se les designaba tareas ajenas a sus funciones.

“Todos los centros de Caranavi y Mapiri hicimos  campañas de limpieza. Se no ha proporcionado medios de protección básica. Era un trabajo conjunto con personal de salud, comunarios y dirigentes” cuenta un estudiante de una universidad privada de La Paz.

La mayor preocupación de los estudiantes internos, según explican, son los medicamentos. Preocupados por sus notas y sus pacientes algunos estudiantes compran las medicinas. 

“En Chulumani, un paciente necesitaba Aztreonam urgente. El seguro no cubre y yo debía conseguirlo de donde sea porque era mi paciente. Así que  hice una rifa para recaudar el dinero y poder ayudar”, relata.

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