Por cada cuatro horas que la mujer dedica al cuidado del hogar, el hombre da una

En 2017 el INE anunció una encuesta de uso de tiempo en los hogares, sin embargo, hasta la fecha no hay cifras oficiales. La OIT dice que a nivel mundial el 76,2% de este trabajo no remunerado recae en la mujer.
lunes, 29 de julio de 2019 · 00:08

Leny Chuquimia  /  La Paz 

En Bolivia, por cada cuatro horas que la mujer dedica al trabajo de cuidados del hogar, el hombre sólo lo hace una, indicó la abogada de la Casa de la Mujer, Mayra Daza. La proporción coincide con la cifra mundial de ONU Mujeres que dice que  ellas invierten en  estas tareas  4,41 horas por día y los hombres  1,38 horas.

“Es necesario que el Estado reconozca cuánto es el aporte que hacemos las mujeres en el cuidado no remunerado del hogar y que éste se refleje en cifras dentro del PIB. Pero, además, se debe trabajar en campañas y políticas de sensibilización que promuevan la corresponsabilidad   de estas labores entre  mujeres,  hombres, la familia y el Estado”, señaló Daza.

Los trabajos del hogar y el cuidado comprenden  todas las tareas de  atención de los y las integrantes de una  familia y que son  de gran importancia para la sociedad y la economía.  Estas labores -que no son remuneradas- son cotidianas y, por lo general, recaen en la mujer. 

El Artículo 338 de la Constitución Política del Estado señala que se reconoce el valor económico del trabajo del hogar como una fuente de riqueza. Establece que éste debe ser cuantificado en las cuentas públicas. Sin embargo, hasta ahora no se tiene el dato de cuánto significa dentro del producto interno bruto (PIB) del país.

Tarea femenina
  
“Los datos de la OIT han concluido que las mujeres realizan el 76,2% de los trabajos de cuidado no remunerados. Esto se traduce en que si la mujer pasa cuatro horas  haciendo  las labores  del hogar, el hombre -en el mejor de los casos- pasa solamente una hora. Datos del INE estiman que para  2030  la población de adultos mayores  será más grande en relación a la de los jóvenes. ¿A qué se refiere con eso?  a que se va acrecentar el trabajo del hogar  y toda esa carga y peso  seguirá siendo parte de las obligaciones que,  supuestamente, son exclusivas de ellas”, sostuvo Daza.

Los tiempos que las mujeres invierten en el cuidado del hogar dependen de su condición y el apoyo familiar y económico con el que dispongan. La crianza de niños, la atención de los adultos mayores o de las personas con discapacidad aumentarán la cantidad de horas necesarias para llevar a cabo las labores.   

El estudio La situación de las mujeres en Bolivia. Encuesta nacional de discriminación y exclusión social, realizado por la Coordinadora de la Mujer, señala que  el 23,3% de las mujeres dedica entre cuatro y seis horas a cuidar a niños. El 23,5% dedica ese tiempo a adultas o adultos mayores, mientras que el 23,9% a personas  enfermas. 

“Vivimos en una cultura machista patriarcal y nadie lo puede negar,  con el pasar de los años se han designado roles con los que estos  trabajos fueron impuestos a la mujer”, manifestó Daza.

Dicha responsabilidad, tradicionalmente considerada “femenina”,  implica  una doble y hasta  triple jornada laboral. Esto significa una sobrecarga permanente y una limitación para acceder a mejores oportunidades de trabajo y educación.
 

"Hoy en  día la mujer aporta económicamente al hogar, pero no por eso ha dejado de ser la responsable del mismo. En las mañanas se levanta para atender a los niños, cocina y los lleva a la escuela antes de irse a su trabajo. Vuelve a mediodía o por la noche y su trabajo continúa. Y lo mismo pasa en la ciudad o en el área rural”, afirmó Daza.     

Poner el tema en debate 

La semana pasada se puso en marcha la Plataforma por la Corresponsabilidad Social y Pública del Cuidado, la cual está    conformada por una veintena de instituciones   que trabajan por los derechos de las mujeres. El objetivo principal es el de avanzar hacia una  responsabilidad compartida,  incluyendo el tema en la agenda del  debate político. 

“Queremos interpelar al Estado a que tome acciones estratégicas y concretas en el tema, además  de que sea parte de una agenda global que permita reducir las desigualdades que enfrentamos las mujeres”, dijo la ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer,  Mónica Novillo.

Daza indicó que el objetivo no  es pedir un salario. “Sino que  se valorice y se cuantifique cuánto es el aporte al Estado del trabajo de cuidados que realizan las  mujeres. Queremos  sensibilizar y visibilizar”, sostuvo.

En  valles y el altiplano la situación se agrava, la Llajta ya tiene una ley  

 Una encuesta realizada en 2014 por la Comunidad de Estudios Sociales y Acción Pública (Ciudadanía),  con apoyo de Conexión, determinó  que en Bolivia las mujeres invierten  5,78 horas diarias  en las tareas del cuidado, mientras que los  hombres  invierten 3,28. No hay cifras oficiales del INE.   

Según los datos recolectados, estas  cifras suben o bajan de acuerdo a las regiones en las que viven las mujeres. Por ejemplo, en los valles y la zona andina   ellas dedican en promedio 8,3 horas al día a los trabajos del hogar sin pago alguno. 

Para el hombre la situación es diferente, ellos  se ocupan de las labores domésticas  por 4,3 horas en el valle  y 3,6 horas en la región  altiplánica.

En las áreas metropolitanas las mujeres destinan 4,7 horas a las tareas propias del cuidado, mientras que  los hombres 2,8.

El  67,05% de los hombres  y el 72,31% de las  mujeres encuestadas indicaron estar de acuerdo con asumir una  responsabilidad compartida.

Ley pionera 

En 2015, con a Ley Municipal 090 de Economía del Cuidado Solidario, Cochabamba se convirtió en el municipio pionero en la legislación del trabajo sin pago que recae en la mujer. Aunque su aprobación en el Concejo Municipal  data de hace cuatro años, la norma aún permanece en etapa de reglamentación. La proyectista fue la entonces concejala María Isabel Caero.

El objetivo de la norma edil es el  de impulsar y promover  la implementación de políticas públicas redistributivas que permitan a la Alcaldía hacerse corresponsable en el trabajo del cuidado del hogar y de las personas que lo conforman. “Asumiendo que éste  no es reconocido como parte del proceso productivo”, indica la norma municipal.

En su capítulo dos, la ley establece que debe haber planes, programas y proyectos para la valorización del trabajo de cuidado y los conceptos de su  economía  tanto a nivel de líneas estratégicas como a nivel de objetivos. Añade que los programas operativos anuales (POAS) deberán contener proyectos, tanto para  la infraestructura como para el  desarrollo social, orientados a mejorar las condiciones de las labores del hogar.

“Se debe garantizar los  recursos económicos suficientes para estas tareas”, estipula.

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