El gato mochilero que recorre el mundo visita Bolivia

Bella viaja a pie y sobre la mochila de su dueño, Jhon Galviz. Recibió un premio en Perú. “No es un gato normal”, dice su compañero de aventuras.
miércoles, 31 de julio de 2019 · 00:04

Wara Arteaga  / La Paz

Bella es un gato curioso y aventurero en todo el sentido de la palabra.  Tiene nueve meses  de edad y recorre el mundo a patas o   sobre la espalda de Jhon Galviz, su dueño y compañero de viaje. Luego de visitar tres países, este felino llega a Bolivia. Primero visitó  La Paz y ahora pasea por Cochabamba.

Abrigado para soportar  una noche fría paceña,  Bella  miraba  desde  los brazos de su dueño a todos los transeúntes   que afanosamente pasaban por  la calle Comercio. 

En la plaza Murillo,  los autos se detenían para dar paso al felino que miraba sin mucha sorpresa  a  las palomas y a los perros.
 
Bella y su dueño  comparten sus aventuras en un grupo de Facebook “El gato mochilero”,  que ya tiene cerca de 5.000  miembros.

 La travesía comenzó hace siete meses, el 3 de enero en Barranquilla (Colombia).

La historia de  este felino no se puede contar   sin la presencia de  Galviz, quien  adoptó y  puso el nombre de Bella  al gato pensando que era hembra.

 Una promesa

Hace cinco años, Galviz estuvo en una   cárcel de Colombia. Fueron tres años, tres meses y 15 días de reclusión y ahí  prometió no volver a prisión. Su compromiso personal era: trabajar, iniciar algún proyecto propio y renunciar a la vida que había tenido hasta ese entonces. “Así llevo cinco años, sin antecedentes ni nada, es un orgullo para mí llegar a este punto”, destaca ahora, mientras descansa en una gradería de  la plaza Murillo, junto a Bella. 

En agosto del año pasado, el mochilero salió de Bogotá a pie. Esta fue una forma de superar una depresión que llegó luego de una ruptura amorosa.    “El 18 de agosto cumplo un año caminando por el mundo.  Antes estaba  en un cuadro de depresión profunda por una relación que terminé después de nueve  años. Eso me afectó muchísimo, ya no comía, vagaba por el mundo y estaba retomando una  vida que había abandonado”, cuenta. 

Luego de  12 días de incansable caminata en soledad, Galviz llegó a Barranquilla. Ahí se estableció por algunos meses, hizo amigos, ingresó a una iglesia y realizó un retiro. Consiguió trabajo. 

Fue casi a fin de año que, después de almorzar en un restaurante, Galviz conoció a Bella. El  entonces pequeño gatito, estaba junto a otros felinos en una caja. Cuando preguntó por ellos, la dueña del local le regaló  los felinos.  “Le dije que no me los podía llevar a todos y ella me dijo ‘llévese el que quiera’. Casualmente  yo metí la mano y lo saque a él. A mí se me hace que era el menor y que fue maltratado”, recuerda   y   revela que pensó  eso  porque  Bella tenía lastimado el hocico.  

No fue hasta tiempo después de iniciar  la travesía  que Galviz notó que Bella en realidad era un gato macho.  Pero ya el nombre no se podía cambiar. 

Ya tenía pensado  recorrer Colombia  a pie y llegar hasta Perú, pues un amigo le contó que tan sólo con el carnet podía visitar los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Así que desde el 3 de enero de este año, Bella y Galviz, junto a una enorme mochila,  no dejan de caminar con el objetivo de conocer Ecuador, Perú, Bolivia,  Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile.  

 Un 19 de febrero, Galviz y Bella llegaron a Perú. Ahí conocieron a Camilo Torres, quien se unió al equipo del gato mochilero. Durante el recorrido,   las maletas crecieron.  En Perú, por ejemplo, Bella se hizo de un premio  con regalos para gato y junto a toda la comida que Galviz le compra, casi la mitad del equipaje resulta siendo propiedad de Bella.  

No es como cualquier gato. Se adaptó a los viajes.  “Lo han puesto a prueba, yo lo tomo así, porque es como maldad. Cuando pasamos entre los vehículos, los choferes tocan la bocina y yo les digo que no  hagan eso porque a él no lo asustan, pero a mí sí, porque él confía en mí”, dice con certeza. 

 Llegaron a La Paz y se fueron el sábado a Cochabamba, y en menos de 30 días se proponen recorrer los lugares posibles en Bolivia (porque las normas nacionales no permiten  quedarse más tiempo). Antes de salir del país  deben llegar a Tarija  para luego  viajar  a Argentina. 

En las calles, Jhon, Camilo y Bella no pueden avanzar una cuadra sin que las personas se acerquen para acariciar al gatito o tomarse una foto con ellos.  Ahí aprovechan para vender dulces y solventar sus viajes. Recibieron la sugerencia de cobrar por  caricias y fotos, pero Galviz dice: “No. Bella, es un ser de la naturaleza y como un hijo”. 

Los aventureros siempre reciben ayuda de las personas. “Para pasar de Perú a Bolivia, la gente nos ha ayudado muchísimo, nos ha brindado todo el apoyo. Tuvimos la posibilidad de pagar una flota porque el frío nos afecta mucho y nuestra intención no es dar mala vida al gatito”, explica Galviz. 

Sus próximos destinos de aventura son  Uruguay, Paraguay y Chile.  “En Colombia no tenía nada, hoy tengo a Bella”, concluye.  

 

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