Jóvenes paceños curan a la Madre Tierra con seis tareas

Son profesionales de distintas especialidades e impulsan proyectos que van desde visitas para limpiar áreas protegidas hasta charlas para enseñar a reciclar.
sábado, 10 de agosto de 2019 · 00:04

Wara Arteaga  / La Paz

Cocina, auditoría, psicología, deporte o turismo, la profesión pasa a segundo plano cuando un voluntario decide  trabajar para proteger a la Madre Tierra. Estos jóvenes canalizan y aprovechan las características de sus carreras  para crear   proyectos  con la misión de cuidar el medioambiente.  Así  nació la Red O2.   

Compuesta principalmente por jóvenes, esta red  impulsa  y organiza  al menos seis actividades  que  van  desde   visitas  para limpiar áreas protegidas de la ciudad de La Paz   hasta charlas para enseñar a reciclar o  talleres sobre cómo cuidar la biodiversidad de los sitios turísticos.  Estos voluntarios trabajan bajo la premisa:  “Darle un respiro al planeta está en tus manos”.   

“Empezó con un grupo de voluntarios que ya venían trabajando en el área del  medioambiente y se reunieron de nuevo. Ellos tienen diferentes capacidades y competencias con las que promueven, facilitan y emprenden iniciativas ambientales”, destaca Mariana Aramayo, coordinadora y fundadora de la Red O2. 

La mayoría son jóvenes y usan las redes sociales para difundir  las actividades programadas. Tan sólo en  el año 2018  realizaron 34 eventos y movilizaron a más de 4.000 personas.  Estos proyectos se ejecutan  desde julio  de   2017.

La iniciativa arrancó con  cinco voluntarios.  Hoy en día ya suman más  integrantes y organizan actividades, como   ProtegidO2, InspiradO2, AdoptadO2, RecicladO2, DestinO2 y  EcoretO2.  

“Ponemos la profesión o las capacidades al servicio de la gente y el medioambiente, así generamos diferentes proyectos y herramientas que ayudan a que la gente conozca la importancia de cuidar el  ambiente, no desde el lado culposo, sino desde la solución”, dice   Aramayo.

Fotos: Red O2

 A Ósnar Ascurinaga, por ejemplo, ser parte de Red O2,  le ayudó a conocer, enamorarse y enseñar a la gente sobre turismo sostenible. Él dirige las visitas en la categoría DestinO2, pero  estudió marketing. Con esta red, el joven  une dos intereses distintos: las aventuras y la publicidad. 

“Dirijo caminatas donde informamos a la gente  sobre la flora y fauna nativa de los lugares. Revalorizamos estos sitios desde el lado ecológico.  Trabajamos con biólogos para identificar las especies y la gente se ha  interesado mucho, se ha comprometido”, destaca Ascurinaga. 

Él además ayuda  con  los  diseños y las publicaciones en las redes sociales de  Red O2.  Gracias a este trabajo, aprendió a valorar,  por ejemplo, las áreas protegidas de la ciudad. “Este proyecto ha tenido un impacto muy grande sobre mí. Antes visitaba montañas y me enfocaba en lo técnico, no conocía mucho sobre biodiversidad. Gracias  a la red, me he conectado con amigos biólogos que me han aportado como guía de turismo”, destaca.  

En actividades como ProtegidO2, las personas se encargan de acoger plantas que son rescatadas y después son entregadas   en adopción a familias responsables.  El proyecto RecicladO2 enseña a los ciudadanos a reciclar en su hogar diferentes materiales, como  papel, CD y  encendedores. Según los voluntarios,  primero aprenden sobre el concepto de las tres R (Reducir, Reutilizar y Reciclar). 

“Inspirados” es otra de las actividades que  impulsa  la Red. Con esta iniciativa, los activistas buscan llegar a las personas a través  de charlas. Las temáticas son variadas, van  desde cómo hacer un huerto en casa hasta la importancia de las áreas protegidas. 

 Estas actividades  pueden crecer o modificarse de acuerdo con  las experiencias, dice Aramayo. Conforme  se fortalecen   los grupos interesados, los voluntarios organizan más actividades.   

Una de las experiencias más reconfortantes es que las personas  se enamoren y  se apropien de su entorno para defenderlo. “La gente, en Auquisamaña,  no sabía que  ese lugar  es  área protegida. No sabía sobre  la belleza y las cosas que  podían encontrar en  ese lugar. Hicimos caminatas con los guardabosques,  actividades de meditación y de avistamiento de aves. Hoy en día los mismos vecinos están muy comprometidos con la protección y preservación, saben  por qué es importante cuidar a las vizcachas o las   acacias”, dice Ascurinaga y acota que  hacen dinámicas especiales con padres e hijos.    

Y es que  el objetivo de los voluntarios es lograr que las generaciones del presente y futuro cuiden a la Madre Tierra.

 

 

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