Falta de remedios, camas y cirugías, drama de pacientes con cáncer de la Caja

El director del Centro Oncológico de la Caja Nacional de Salud, Mario Valdez, explica que la derivación de enfermos del interior y algunos aspectos del Decreto 181 afectan los tratamientos.
martes, 27 de agosto de 2019 · 00:04

Ivone Juárez  /   La Paz 

  Pasan 10 minutos de las 10:00 de la mañana. Es miércoles y en la sala de espera del Centro Oncológico  de la Caja Nacional de Salud (CNS), ubicado  en Aranjuez, un grupo de mujeres y varones se arremolina alrededor de una enfermera que se dispone a ingresar a una oficina. 

“¿Quiénes son para quimio?, pregunta la mujer. Se refiere a los pacientes que precisan un tratamiento de quimioterapia.  

Nadie le responde, pero todos le prestan atención. 

“Los que necesitan carboplatino tienen que comprar y la Caja les devolverá el dinero”, dice y tampoco recibe respuesta. “Pasen primero los de quimio”, añade. Acto seguido ingresa a la oficina. Unas ocho personas, entre varones y mujeres, la siguen, en silencio. El resto se queda cerca de la puerta de la oficina: son los pacientes que también esperan una cama, pero para internarse y someterse a la operación que precisan con el fin de  frenar el mal  que se les detectó. Algunos tienen que esperar hasta tres meses.  

Ya adentro, la enfermera se pone detrás de un escritorio y se dirige a las personas que ingresaron detrás de ella y se acomodaron  delante del mueble, y no le quitan la mirada de encima. 

“Hoy se internan, hoy se les da la receta (del carboplatino), hoy les colocan y de hoy tiene que ser la factura (del carboplatino), con esa correlación tiene que ser. ¿Cómo será? Los pacientes a los que les vamos a dar cama me van a dar su ABC y voy a ir abajo, a quimio, para ver si reciben carboplatino; para decirles sí o no”, les explica.

“Tengo dos camas, una  para mujeres y otra para un varón”, continúa y comienza a leer los nombres que tiene escrito en un cuaderno empastado grande. 

Para proteger a los pacientes, Página Siete se reserva el derecho  de mencionarlos  y los nombres que se leen a continuación son ficticios.

La curva sobre  la que está el  Centro Oncológico de la CNS.

“Mario Orellana,  a usted le toca la cama. Luego le toca al señor Oscar Campos y después al señor Ignacio Ortega. Quería proponer algo: El señor Campos es de Potosí y llega a alojamientos, ¿no sé si usted, señor Orellana, le podría dar su cama? En lo que haya cama para varones, hoy estamos a miércoles, me deja su celular y vía teléfono, le asignó la cama para que no venga en vano”,  señala.

Mario Orellana no está en la oficina, está en su vivienda, ubicada en la ciudad de El Alto. A sus 56 años, hace un mes  salió de la segunda operación que le practicaron para intervenir el cáncer en el estómago que le detectaron hace siete. El mal  volvió a aparecer y no le dejaba comer. Espera que le asignen una habitación del  Centro Oncológico   de la CNS para recibir sus tratamientos de  quimioterapia. Es  su hijo el que está en su representación ante la enfermera, quien  le responde: “Mi papá está muy mal, la cama es bien dura, hace un mes está esperando su quimioterapia”.

La mujer lo escucha y le replica: “Se lo iré a ver si (la quimioterapia) lleva carboplatino. Veré eso, pero conste, si lleva eso tendría que comprar usted. ¿Va a comprar? Aproximadamente, cada frasco cuenta entre 400 y 350 bolivianos”.

“¿Pero me van a devolver, no?”, le pregunta el joven. “Sí, pero no le van a devolver de hoy para mañana. Espéreme y de acuerdo a eso vamos a ver”, le responde la enfermera  sale de la oficina. Detrás de ella sale el joven. Tiene que volver de inmediato a El Alto para traer a su padre a la clínica. Se internará a las 15:00.

  “Voy a comprar el carboplatino, no hay de otra. Mal que no haya medicamentos, pero ni qué hacer”, comenta a Página Siete  e inmediatamente añade: “Pero aquí estamos más tranquilos, en el Hospital Materno había más desesperación. Había malditos que no te explicaban nada,  aquí es mejor”.

Escenas como la relatada se viven cada miércoles y viernes  en la sala de espera del  Centro Oncológico  de la Caja, que desde febrero funciona en la zona de Aranjuez, camino a la Mallasa, en las instalaciones de lo que fue la clínica Talentum, construida para un afamado cirujano plástico. La infraestructura es alquilada por la Caja Nacional de Salud. 

 Dos pacientes acaban de ingresar al centro oncológico. Llegan agitados después de subir a pie un largo tramo empinado. “Prefiero subir a pie que intentar cruzar la calle. ¿Ha visto cómo  es esta avenida? No tiene rompemuelles, ni paso de cebras. Cruzar es muy peligroso y de paso la acera de la clínica es bien angosta”, responde uno de los pacientes.

La Caja Nacional se comprometió a implementar el servicio de transporte para los pacientes, pero el compromiso aún no se concretó. “No, hasta ahora no hay ese servicio”, asegura un enfermo con cáncer. 
 

“Un problema sistémico”

El director  del Centro Oncológico de la Caja Nacional de Salud, Mario Valdez Guillén,  considera que las necesidades con las que se encuentran los pacientes con cáncer asegurados son parte de un  “problema sistémico”,  que se  busca resolver con la instalación del  centro que dirige y  que  relevó al servicio de oncología,  con el que la Caja atendía hasta el año pasado a sus asegurados.

 “El conjunto de problemas que menciona: la falta de medicamentos, de camas, el tiempo prolongado de espera, los pacientes que llegan del interior, son parte de un problema sistémico. Con la creación de este centro oncológico se quiere resolver ese problema sistémico”, dice  Valdez, quien,  además de dirigir  el centro, atiende pacientes, los opera y está a cargo de las tareas administrativas.

El médico, quien tiene su escritorio en un rincón de una habitación copada de equipos médicos, insiste: “Estamos en ese camino de resolver nuestros  problemas con los pacientes oncológicos”. 

En ese entendido, el médico precisa que al haber elevado  el servicio de oncología a categoría de centro se ganaron  varias ventajas en cuanto al servicio para los pacientes; por ejemplo, el número de camas, de 30 subió a 58.  De la  misma manera, en el centro se cuenta con una unidad de emergencia y  otras dos  de cuidados paliativos de  dolor y de proyección a la comunidad, donde se atiende a los pacientes terminales.  

   “Es un paso para tener un centro oncológico debidamente equipado con las camas necesarias, quirófanos, consultorios, y es un avance gradual”, asegura Valdez.

El médico admite que se pueden presentar falencias en la atención de los pacientes; sin embargo, asegura que  desde febrero, cuando comenzó a funcionar el centro , “ hay  avances”.    “¿Qué hemos resuelto? No hay tiempos de espera para quimioterapia, no hay tiempos de espera para la consulta externa, son citas programadas; no hay tiempos de espera para los pacientes nuevos, vienen a demanda. A pesar de lo limitada que es Emergencias, con tres camas, no hay pacientes que estén afuera o en otros lugares”, dice.

“Lo que pretendemos, de aquí a cinco años, es por lo menos resolver el 80% de esta problemática”, añade Valdez.

Mario Valdez,  director  del Centro Oncológico de la CNS.

Pacientes del interior, burocracia

El doctor Mario Valdez asegura que el hecho de que los enfermos con cáncer de la Caja tengan que comprar algunos de los medicamentos para sus tratamientos es consecuencia de que el Centro Oncológico de Aranjuez atiende a pacientes de todo el país, quienes, en la mayoría de los casos, llegan sin una programación”.

“Es el primer centro oncológico en la ciudad de La Paz, pero damos cobertura a Oruro, Potosí, Chuquisaca e incluso Tarija, muchas veces a Pando y Beni, y eso no se previó. Estamos abarcando mucho, por eso los medicamentos son insuficientes, pero estamos en el camino de mejorar”, dice.

Adelanta que para el siguiente año se está previendo incorporar en el POA  requerimientos de una mayor cantidad de medicamentos, esto sobre la base de las estadísticas que se están elaborando en torno a la atención a los pacientes.

Sin embargo, el médico aclara que una limitante en el proceso de adquisición de medicamento y otros insumos es el Decreto 0181  de Normas básicas del Sistema de administración de bienes y servicios .

“Se hace una licitación para algún medicamento y si las empresas no se presentan, se tiene que repetir el proceso, que dura entre uno y tres meses, y puede ser que el medicamento no llegue al país; lo mismo pasa con los equipos médicos. Además, la norma dice que se debe comprar a la empresa que tenga el precio más bajo. Si se quiere calidad hay que justificar, y si los precios son muy altos me hacen un proceso. Es muy complicado”, explica el galeno. 

Y para graficar la situación en la que tiene el Decreto 0181 al sistema de salud, el médico dice: “Es como cruzar la calle que tenemos aquí al frente; intente cruzar”.
 

Suben  cifras de casos de cáncer

El director  del Centro Oncológico de la Caja Nacional de Salud, Mario Valdez Guillén, admite   que en el tiempo que  lleva en funcionamiento el centro   aún no se logró reducir los tiempos de espera para las operaciones. Pero hay una razón:  el alto número de pacientes con cáncer que llegan de otras regiones de Bolivia.

“Entre 40 y 50% de los pacientes vienen del interior, si sólo atendiéramos a La Paz, este problema estaría resuelto”, asegura. 

Así pacientes del centro oncológico de la Caja  que precisan una operación tienen que esperar hasta tres meses por una cama, para internarse y ser preparados para la intervención quirúrgica. “Tenemos una lista de espera de entre 140 y 180 pacientes y eso hace que nuestra lista de espera sea de hasta tres meses. Por eso no podemos resolver el problema inmediatamente”, sostiene.

Valdez explica que esa debilidad no puede ser superada debido también a otro factor: el  permanente incremento de los casos de cáncer que llegan hasta la Caja. “A pesar de que realizamos 60 cirugías por mes, atendemos a  más de 1.200 pacientes en consulta externa, estamos viendo cómo resolver esta situación”, dice.

En el caso de los nuevos pacientes, el centro oncológico recibe cada día al menos a 10 pacientes nuevos, especialmente en la parte de cirugía oncológica. “Al mes se generan 160 pacientes nuevos”, asegura Valdez.

De esos casos, los más frecuentes son el cáncer de mama,  próstata, cuello uterino, colon rectal, ovarios y de tiroides.

 Ante este panorama, ¿qué se requiere para que los pacientes no tengan que sacrificar su estado de salud con estas esperas, sobre todo para las operaciones? “Una mayor cobertura”, responde el médico.  “Estamos encaminados en eso, tanto la regional de la CNS, las autoridades nacionales como el directorio para poder construir nuestro centro  oncológico”, afirma Valdez.

Punto de vista
Javier Torres Goitia  exministro de salud

“Se podría mejorar con organización”

Todas las cajas del Seguro Social tienen un vademécum aprobado por el Institucional del Instituto Nacional de Seguros de Salud  (Inases),  en el cual están incluidos los medicamentos contra el cáncer. 

Estas instituciones están obligadas a proveerlos a sus pacientes con el detalle de que hay una disposición legal por la cual, si no tienen el producto, los enfermos pueden adquirirlos fuera de la Caja y ésta está en la obligación de rembolsar el 100% de su costo. 

Tanto la quimioterapia como la radioterapia deben ser proporcionadas por la institución sin cobro alguno para el paciente asegurado o sus dependientes. Sin embargo, la desorganización de las cajas es tan grande que no hay continuidad en  el tratamiento porque contratan médicos que trabajan una hora por semana y el paciente es atendido forzosamente no por el mismo médico, sino por el que está de turno.

 No tener los medicamentos necesarios es otra muestra de la desorganización y el mal sistema de adquisiciones. Con los mismos recursos actuales se podría mejorar mucho la atención si hubiera una organización más eficiente. 

Por otro lado, los servicios no se incrementan en proporción a los asegurados. En la Caja Petrolera, la población con derecho a la atención aumentó en un 150%,  pero no se incrementó   la estructura, ni  la cantidad de los profesionales requeridos. 

 

 

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