Voluntaria usa realidad virtual para ayudar a niños con cáncer

La joven ganó el segundo lugar en los premios Falling walls lab. Su idea nació cuando, como parte del grupo Doctor Sonrisas, trabajó con pacientes oncológicos.
jueves, 08 de agosto de 2019 · 00:00

Wara Arteaga V.  / La Paz

Cuando no tiene clases, Carolina Vargas  se pone un mandil blanco y una nariz de payasito para visitar a los niños con cáncer del hospital público de La Paz. “¿Qué podrías hacer por ellos?”, le preguntaron una vez y    ella respondió:  “Haría cualquier cosa”.  Esta interrogante fue el detonante de un proyecto:  desarrollar un programa especial  con  lentes de realidad virtual para mitigar  el dolor de los pequeños pacientes.

 En su trabajo como voluntaria en el grupo  Doctor Sonrisas,  la joven  aprendió que los niños con cáncer, al pasar mucho tiempo en el hospital,  generan cierta hostilidad  con los nosocomios;  además   tienen un comportamiento  inhibido con su entorno. 

 “Cuando están en esa etapa es necesario  el apoyo de su familia, ellos no deben olvidarse que  deben ser felices. Al salir del hospital, después de a veces   años de tratamiento, tienen fuertes secuelas, sienten  aborrecimiento total al hospital, por todo lo que pasaron  ahí”, dice  desde su experiencia como voluntaria.

La  joven,  en el acto de  premiación de  los Falling Walls.
Foto: Cortesía Peter Ríos


 
Otro de los sucesos que  fue vital para  desarrollar su idea fue una anécdota del director del proyecto. “Una vez hemos puesto una pantalla enorme  en la pared y hemos proyectado películas todo el día, los niños se olvidaron de todo, todos se impactaron quedaron anonadados”, dice.   

A partir de ese suceso,  ella  empezó  a desarrollar programas para lentes de realidad virtual que sean utilizados por los niños con cáncer. Los mismos ofrecen imágenes y videos que ayudan  a mitigar el dolor de los pequeños pacientes, en algunos casos,  hasta contribuyen a disminuir el uso de medicamentos fuertes.

 “El voluntariado no sólo es hacer reír, nosotros vamos con el fundamento de activar cuatro neurotransmisores: la serotonina, la dopamina, la oxitocina y las endorfinas.  Estos se activan por diferentes mecanismos”, dice Carolina. Explica que hay también  neurotransmisores del dolor y si se exhiben pueden  aliviar la sensación de dolor.
 

Los voluntarios  acompañan a pacientes oncológicos. 
Foto de facebook


 
Con este proyecto,  Vargas   ganó el segundo lugar en los premios Falling Walls Lab,  organizado por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), la Embajada de Alemania en Bolivia y la Universidad Católica Boliviana (UCB).

 Tiene  19 años y cursa el  tercer año de Ingeniería Biomédica de la UCB. Salió del colegio a sus 14 años en Oruro, donde  estudió Ingeniería Industrial. 

“Descubrí mi pasión por la electrónica, me encanta que las cosas funcionen con elementos tan chiquitos, averiguando hice  mi cambio en la universidad.  Con mi carrera  encontré mi vocación  porque tiene ese factor humano  de empatía”, cuenta la joven y asegura desde que se unió al  grupo Doctor Sonrisas  una de  sus prioridades es ayudar a los niños con cáncer.

 
 

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