Cecilio Bauroro: “Aquí estaba mi casa”

La pareja de adultos mayores perdió todo. Esperan la ayuda prometida por el Gobierno y la población.
domingo, 01 de septiembre de 2019 · 00:03

Carolina Méndez / Enviada especial a Roboré

“Aquí estaba mi casa”, dice Cecilio Bauroro. Parado en medio de una mancha negra. “Aquí estaba”, insiste. 

Era de madera y tenía el techo de hojas de motacú. Era modesta pero suficiente. Tenía un cuartito para cocinar y otro para dormir. Poseía una estructura capaz de soportar una plantación de maracuyá y una extensa parcela con sembradíos de naranjas, mandarinas, toronjas y limones. 

Era su casa. Lugar en el que la pareja de agricultores, Cecilio y Alcira, depositaron su esperanza para garantizar la dignidad de su vejez. Hoy de todo aquello queda nada. Sólo recuerdos, cenizas, dolor e incertidumbre.

“El fuego venía de Taperas, así que nosotros estábamos haciendo una barrera cortando el pajonal para que no pase a los árboles pero no pudimos, ya no nos dio el tiempo. Todo fue muy rápido”, cuenta Cecilio, lamentándose.

Se quemaron  sus plantaciones de maracuyá, naranjas, mandarinas y limones.

Cuando el fuego los alcanzó, ya no tuvieron tiempo de salvar nada. Fue una avalancha que lo devoró todo. Él quería salvar sus limones que estaban a punto de dar cosecha y ella la bomba de agua que le permitía cocinar y lavar la ropa. Al final ninguno pudo ganar a las llamas. En sólo media hora la aniquilación fue total. 

Hoy su casa –lo que era su casa– es un mar de escombros, palos, cenizas, hollín y tristeza. En un clima denso de olor a quemado  se resiste a irse.

“Han dicho que nos van a ayudar porque lo hemos perdido todo. Nosotros no somos jovencitos, nuestras fuerzas ya no son las mismas, así que estamos esperando lo que nos ha prometido el Gobierno y la gente solidaria. Ya nos han traído algunos víveres”, dice Alcira.

Han pasado varios días desde aquel terrible momento. Cecilio y su esposa están viviendo temporalmente en la carpa de una de sus hijas, donde comparten espacio con otras cuatro personas, ahí mismo en la comunidad de El Portón, perteneciente al municipio de Roboré, Cecilio de 63 años, ocupa el cargo de cacique. 

Hasta ahí llegan los medios de todo el mundo a conocer su historia. Cecilio y Alcira repiten los detalles, explican los hechos, muestran los escombros y ya no lloran. Contarlo tantas veces ha hecho que parezca un guión aprendido de memoria. Pero, no siempre fue así. 

 Nada quedó  del lugar donde Cecilio y Alcira planeaban envejecer. 

El día del atroz incendio Alcira se desmayó y Cecilio no pudo dormir, ninguno de los dos podía asimilar lo que les estaba pasando. Lo habían perdido todo.

“Luego de pensar mucho dijimos que, si Dios lo ha permitido, es con un propósito. Además, no nos pasó nada a nosotros, estamos sanitos. Así que no queda otra que resignarnos y pedir ayuda porque no sólo hemos perdido nuestra casa, hemos perdido  también todo lo que nos daba de comer, como nuestras plantitas”, cuenta Cecilio.

Ahora que los días han pasado y que la historia se ha contado tantas veces, Bouroro dice que, si bien lo han perdido casi todo, todavía les queda la esperanza, aun en medio de esta tierra tan quemada.

Confidencial

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