Depresivo, cobarde y autoritario: el perfil del feminicida-suicida

En lo que va del año, ocho agresores se quitaron la vida luego de matar a sus esposas o parejas. Expertos aseguran que es urgente impulsar políticas de salud mental.
jueves, 19 de septiembre de 2019 · 00:13

Verónica Zapana S.  / La Paz

Depresivo, dependiente, cobarde y autoritario son algunas de las características del perfil  del feminicida-suicida, según  dos psicólogos  y especialistas. En Bolivia, desde enero hasta la fecha,  ya se registraron  ocho  casos  que involucran a agresores que se quitan la vida  luego de  asesinar a sus esposas o parejas. 

La psicóloga Margaret Hurtado  explicó que un feminicida-suicida se caracteriza por ser “un gran depresivo”, es decir una persona que no tiene ganas,  no tiene  fuerzas  ni  ánimo.  Según la especialista, también hay   otro tipo de depresión que se caracteriza porque  la persona  está completamente activa y con un tinte agresivo.

    “Esta persona puede llegar a creer que no vale la pena  dejar con vida en un mundo tan cruel e inhumano, por eso decide matar a su pareja. Él ya tomó la decisión de quitarse la vida”, dijo  la especialista e indicó  que el suicidio es un acto “voluntario y consciente de autoeliminación”. “No logra construir estructuras de porvenir a las cuales aferrarse”, añadió Hurtado.

El psicólogo forense, Carlos    Velazco, aseguró que un feminicida-suicida  también “es dependiente” porque  cree que el eje de su vida es  su pareja y sin ella   no tiene sentido.

 “Ante la posibilidad de la pérdida, tiene pensamientos erróneos, machistas y de otro tipo que provocan  el feminicidio y luego el suicidio”, comentó. 

Destacó que   estos agresores -por lo  general-  “amenazan” y son “autoritarios”.  “Ellos dicen: ‘si no estás conmigo, no estás con nadie’, ‘si me dejas me mato o te mato’”, explicó. Según el especialista,      esas son “señales de alerta” que en muchos casos las víctimas no reconocen e incluso justifican al agresor. “Ellas comentan: ‘dice eso por celos y  exagera’ o ‘jamás lo haría’”.

Hurtado y Velazco coincidieron en que ese tipo de actitud es catalogada como “ceguera selectiva” porque la víctima observa una parte del total del problema. “Eso sucede porque se acostumbra a diferentes actos de violencia, por eso el feminicidio es la conclusión de muchos factores, entre ellos una toxicidad en la relación  y de una temporalidad larga”, aseguró.  

De acuerdo con Velazco,  en la mayoría de los casos el agresor acaba con la vida de su pareja con un alto índice de intencionalidad y  en muy pocos casos se da por  eventualidad.

  El especialista  dijo que este individuo también es cobarde porque luego de acabar con la vida de su pareja se da cuenta de lo que hizo y  quiere evitar la sanción penal y social. “Al darse cuenta de la magnitud de lo cometido entiende lo que hizo, no aguanta,  por lo que  decide acabar con su vida”, dijo. 

Según  Hurtado,  los tres ejes de una  pareja son  comunicación, sexo y dinero, y deben estar equilibrados porque si esto no ocurre  se abre la puerta a un feminicidio.

 La experta sostuvo  que el eje de comunicación implica hablar con el otro con total normalidad y sin juzgar.  “Cuando no  hay esto  y sólo uno habla, el otro escucha y se somete . (Este escenario)  genera la  violencia psicológica, ya que eso evoluciona  en el que habla, se enoja y  engloba a  la mujer  en esa incomprensión”, dijo.

Ante esa situación, la especialista  sugirió que cuando exista una modificación de la comunicación, sexo y dinero, la pareja  debe  tratar de averiguar el porqué. 

 

Según un registro sobre  los feminicidios en Bolivia, elaborado  por  Página Siete,  en el país se reportaron desde enero hasta la fecha  89 casos. De este número,    ocho de los agresores se quitaron la vida luego de  asesinar a sus esposas o parejas.

 Los crímenes  ocurrieron en  los departamentos de La Paz, Tarija,  Beni, Cochabamba, Potosí, Santa Cruz y Oruro (Ver punteo). De los ocho casos, dos de los  fe minicidas también mataron a sus hijos. 

El  caso más reciente  se reportó en la localidad de Caripuyo del departamento de Potosí. El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), Miguel Mercado, explicó que Wilder F. de 27 años, mató a su pareja Mariana C. de 26. Luego del crimen, el agresor llevó  el cadáver de la víctima  a su domicilio. Horas después, el asesino  decidió suicidarse con la detonación de un cartucho de  dinamita. Se presume que la joven perdió la vida en el automóvil.

Ante este tipo de asesinatos contra las mujeres,  Hurtado aseguró que actualmente Bolivia vive en una sociedad violenta, individualista y poco comprensiva. Añadió que falta mucha educación mental. 

“Mientras no implementemos políticas de educación a nivel mental, todos estamos en riesgo, ya que pensamos que la enfermedad mental es sólo de los otros y no de nosotros. Aún no aprendemos a reconocer nuestros cambios de estados de ánimo, nuestras depresiones y nuestras alegrías”,  concluyó.

Instalan  comisión

  • Trabajo La Comisión Mixta de Investigación de la Asamblea Legislativa Plurinacional instalará hoy su primera reunión para  indagar la retardación en casos de feminicidio, dijo ayer el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda. Convocó a los familiares de las víctimas que sufren  por la retardación de justicia. Y de esa manera, la comisión investigará cuáles son las causas del retraso de justicia.

 Los ocho  casos

  • 6 de febrero Vionela Chambi fue golpeada y la remató asfixiándola con una almohada,  por su esposo Simón Fernández. El agresor mató también a su hija de cinco años y luego se quitó la vida. El crimen se registró en la ciudad de El Alto.
  •    16 de marzo Simona Ojeda (38 años)  fue apuñalada y golpeada hasta morir  por su esposo Roberto Guzmán (39). Después de también asesinar a sus hijos, el  hombre se suicidó. El hecho ocurrió en Yacuiba (Tarija).
  • 15 de mayo  Carmen (29 años)  fue apuñalada diez veces hasta morir  por su pareja, Edilberto P.,   en la ciudad de Trinidad (Beni).  Luego del crimen, el agresor (32 años)  se quitó la vida. La víctima dejó dos niños en la orfandad.
  • 10 de junio Mery Villarroel Cuellar (47)  murió luego de recibir cuatro puñaladas en el vientre por parte de su esposo Sabino Rebollo Camacho (53). El agresor  fue encontrado por los vecinos colgado de una viga. El hecho se registró  en Cliza (Cochabamba).
  •    21 de junio Erika Pamela Choque   (30 años) fue asesinada y descuartizada por su expareja en Oruro.  La víctima fue reportada como desaparecida desde el 9 de junio.  El feminicida se quitó la vida  en un alojamiento en Cochabamba luego de intentar evadir la justicia.  
  • 26 de junio Ericka Yeni G. Y. (28 años) fue asesinada con un disparo en la cabeza por su  pareja Marcos Saldías Castro (36 años) en la ciudad de Santa Cruz. Después del ataque, el  hombre se quitó la vida.  La víctima dejó dos niños en la orfandad.
  • 9 de septiembre Una mujer de 47 años fue asesinada con un arma de fuego por su esposo en el municipio de San Matías (Santa Cruz). Según el reporte policial, el feminicida estaba deprimido por su estado de salud  y porque fue desahuciado por los médicos.
  • 15 de septiembre Marina Choque (26 años) fue golpeada hasta perder la vida por su esposo, Wilder F. (27 años).  Luego de cometer el crimen,  el agresor se quitó la vida con la detonación de un cartucho de dinamita. El crimen y posterior suicidio se reportó en el departamento de Potosí.

Confidencial

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