Tunari: tala y fuego ponen en riesgo a 9 especies endémicas

Tiene una superficie que supera las 300 mil hectáreas, abarca cinco provincias y están involucrados 11 municipios y más de 300 comunidades.
domingo, 29 de septiembre de 2019 · 00:03

María Mena /  Cochabamba

Los asentamientos ilegales sobre la cota 2.750, la tala indiscriminada de árboles, el chaqueo, el avance de la frontera agrícola y los incendios forestales ponen en riesgo nueve especies endémicas de aves, mamíferos, anfibios y reptiles que habitan en el Parque Nacional Tunari (PNT) del departamento de Cochabamba.

“Su tamaño se ha reducido porque su hábitat cada año se ve afectado, cada vez es menor”, afirmó la investigadora del Centro de Biodiversidad y Genética de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Jennifer Cahill.

Página Siete realizó un recorrido por el Parque Tunari, sobre todo al piso ecológico montano que está en las faldas de la reserva. El altimontano es la superficie boscosa casi inaccesible.

En las laderas es reducido el número de plantas y árboles. Sobre todo se divisa arbustos secos y molles de variados tamaños. 

Sin embargo, pese a que el PNT es una reserva protegida, las urbanizaciones abundan, hay casas precarias construidas de adobe, pero también las hay de “lujo” de hasta tres plantas.

Sobre los cerros están instalados postes para las conexiones eléctricas de la Empresa de Luz y Fuerza que avanzan y se pierden en la zona boscosa.

Casas  de lujo se levantan en las faldas del Parque Nacional Tunari.
Fotos: María Mena / Página Siete

Tunari y sus  especies en riesgo 

El PNT tiene una superficie que supera las 300 mil hectáreas, abarca cinco provincias y están involucrados 11 municipios y más de 300 comunidades. Dentro del parque, sobre todo en la zona boscosa, habitan 182 especies de aves, 29 especies de mamíferos, entre marsupiales, roedores y murciélagos, osos hormigueros, felinos, zorros y otros; siete especies de anfibios y nueve de reptiles.

Las endémicas, propias de la región, son  tres especies de aves (Aglaeactis, Poospizagarleppi y Oreopsarbolivianus); de los mamíferos un roedor; de los anfibios una rana “grande” (Delmatovios Hinttoni) que es propia de Cochabamba; y de los anfibios dos lagartijas y dos  víboras.

En relación a las aves, si bien las endémicas son vulnerables y están amenazadas, también hay otras nueve especies en riesgo por la afectación y destrucción de su hábitat.

“Este es el conjunto, además de las aves, de la fauna y de los mamíferos endémicos. Obviamente la contaminación les está afectando, pero el efecto más grande es la destrucción de su hábitat”, dijo el director del Centro de Biodiversidad y Genética de la UMSS, Luis Fernando Aguirre.

En lo que respecta a las plantas, la responsable del Herbario Martín Cárdenas del Centro de Biodiversidad de la UMSS, Magaly Mercado, indicó que la reserva está dividida en dos pisos ecológicos: el montano, que es la parte baja del parque con clima más húmedo y donde abundan los jacarandas; y  el altimontano, que son las partes altas, de hasta 3.250 metros sobre el nivel del mar. Allí predomina el kewiña o Polylepis, pero también hay pinos, eucaliptos, cactus y otros.

“Un inventario parcial de las últimas dos décadas registra 425 especies”, precisó Mercado.

 De las 425 especies de plantas, 42 son endémicas, entre ellas está la kewiña y dos especies de cactus.

Lotes son puestos en venta  y rápidamente se convierten en urbanizaciones.

Sobre los incendios 

De los 11 municipios involucrados en el Tunari, seis son los más conflictivos   en lo que respecta a los  incendios forestales. Estos son  Sacaba, Tiquipaya, Cercado, Quillacollo, Vinto y Sipe Sipe.

De acuerdo con datos de la Dirección del PNT, del 100% de la superficie del parque el fuego afectó al 30% de la masa boscosa.

“Los incendios forestales afectaron el 30%, tienden a reducir la masa boscosa y arbustiva  del área protegida”, señala el documento proporcionado.

En lo que va del 2019,  se registraron más de 50 focos de calor con una  afectación que supera las 448 hectáreas del Tunari. Los datos históricos del Servicio Nacional de Áreas Protegidas da cuenta que en 2014 se registró una pérdida de cobertura vegetal de pastizales, rodales exóticos y matorrales nativos de 1.070 hectáreas.

En 2015 se consumieron 1.080 hectáreas, siendo septiembre y octubre los más recurrentes. En 2016 fue el año crítico para el Tunari con la afectación de 3.739 hectáreas.

La urbanización Las Retamas crece en medio de  árboles.
Archivo

Urbanizaciones y el agua, el negocio en el Tunari

“Uno de los temas, efectivamente, son los incendios, pero también está el problema de las urbanizaciones. Y algo que no se toma en cuenta es que el Tunari es la principal fuente de agua para la región metropolitana. El 60% del departamento se abastece de sus aguas”, afirma Carlos Espinoza, exdirector del PNT.

Precisó que dentro del parque, sobre todo en el límite sur o  la cota 2.750, hasta 2017 se identificó a 85 urbanizaciones que colindan con los siete municipios de la región metropolitana.

Pero, en 2018 y 2019 las urbanizaciones y asentamientos ilegales continuaron avanzando. Un   reciente asentamiento es Las Retamas. Tiene viviendas precarias, con conexiones eléctricas, la mayoría están construidas en adobe, son de una sola planta y sobre el techo o en un lugar visible flamean banderas azules del MAS.

Ponciano Luna, vecino de Llunkupata -próximo a Las Retamas- asegura que vive en la zona hace más de 35 años, antes de la Reforma Agraria, que tiene título de propiedad y que su OTB cuenta con 150 familias.

Al cuestionar  la legalidad de las viviendas, Ponciano reacciona evasivo, pero asegura que tienen el respaldo de la Alcaldía de Tiquipaya y  la Gobernación.

Para el presidente del Colectivo Socioambiental de Cochabamba, Jaime Ponce, dentro del Tunari opera una red o “mafia de loteadores” que en complicidad con  funcionarios del INRA y de las alcaldías se apropian de terrenos para luego comercializarlos. Estima que el precio del metro cuadrado cuesta alrededor de 200 dólares.

Ponce dijo que un estudio del Centro de Estudios Superiores de la UMSS da cuenta que en los últimos cinco años las transacciones mobiliarias dentro del Tunari generaron ventas de 1.500 millones de dólares. “Los loteadores convirtieron al Tunari en un negocio”, afirma.

El asambleísta Freddy Gonzales  cuestionó el accionar de la empresa de electricidad porque amplió el tendido de las conexiones eléctrica en zonas donde no existen viviendas -sobre los cerros- dando lugar a la expansión de la mancha urbana. “Se amplía los servicios básicos y eso da lugar a una fiebre del fraccionamiento de tierras”, asegura.

Esas urbanizaciones, aparte de contar con servicios básicos, acceden a líneas de transporte público, poseen unidades educativas y canchas deportivas.

Comunarios  en una de las zonas afectadas en el Tunari.

Vecinos se organizan contra los incendios

Los vecinos de algunas urbanizaciones sobre la cota 2.750 están organizados para combatir los incendios. Aunque fueron capacitados, no cuentan  con los implementos y herramientas necesarias para esta labor. 

 Ponciano Luna, vecino de Llunkupata, dice que 10 personas de su OTB fueron capacitados por funcionarios de la Alcaldía de Tiquipaya para combatir el fuego, pero carecen de la indumentaria necesaria, como botas y bombas de agua. Solicitó colaboración de la Gobernación.

Sofía N. es vecina de la OTB Villa Nueva desde hace 10 años. Contó que cuando se registra un incendio los del lugar actúan inmediatamente, sin distinción, para sofocar las llamas.

Desde el 18 de septiembre, 100 policías militares resguardan el PNT. Divididos en dos grupos, y por el lapso de 30 días, harán vigilancia en la ladera sur del parque para evitar los incendios.

Las cuadrillas empezaron la labor solo con silbatos. Y aunque se anunció equipamiento, este será sólo de radiocomunicadores  y megáfonos para las rondas.  

Para el  asambleísta departamental Freddy Gonzales   el patrullaje militar no es una solución a los permanentes focos de calor

que se registra en el área protegida. Sobre todo porque la vigilancia se la realiza en horas de la mañana, mientras que los incendios  suceden por las noches.

“Ya tuvimos un incendio el miércoles en la noche cuando los militares no estaban. El problema estructural del Tunari va más allá de los incendios. Ya lo hemos planteado a la Gobernación”, enfatizó.

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