Griselda, entre la vida y la muerte tras ser agredida por su pareja

La joven está internada en la unidad de terapia intensiva. Tiene “tres órganos comprometidos” a causa de la brutalidad del ataque.
sábado, 11 de enero de 2020 · 00:49

Luis Escóbar  / La Paz

Griselda Quispe, de  27 años de edad, está internada en la unidad de terapia intensiva del Instituto   Gastroenterológico Boliviano Japonés de Miraflores. Fue golpeada brutalmente por su pareja, Miguel A.C., el pasado 2 de enero, denunciaron  sus familiares. Indicaron además que la joven está entre la vida  y la muerte porque tiene “tres órganos comprometidos” a causa  del ataque.
  

El 1 de enero,  la víctima, el agresor y  un grupo de amigos celebraban Año Nuevo  en su  vivienda. En la madrugada del día siguiente y  en un arrebato de furia, el acusado  pidió a sus invitados que se marchen. Entonces    quedaron  solos en el inmueble.

 “El hombre comenzó a golpear a la joven sin medir la fuerza”, declaró  ayer la abogada de la víctima,  Rocío Torrico, mientras esperaba la instalación de la audiencia de medidas cautelares. El agresor es acusado por el delito de tentativa de feminicidio.

Crisóstomo Quispe, padre de Griselda,   llegó  el  2 de enero a esa casa y encontró a su  hija en cama sin ropa y  con uno de sus ojos cerrados por los golpes. “Veo a Miguel A.  en la casa y encuentro a mi hija desnuda y torturada. Además de golpearla, abusó de ella”, declaró.

La defensa del acusado de agresión alegó que la joven  salió a la calle en la madrugada y   fue golpeada porque fue asaltada.

La familia de la víctima llevó a  Griselda al hospital.  Por las lesiones que sufrió la joven  fue trasladada al  Instituto Gastroenterológico de Miraflores, donde fue derivada inmediatamente   a terapia intensiva. En la actualidad continúa internada en esa unidad.

 La abogada, de acuerdo con  la evaluación médica, dijo que la víctima  tiene tres fracturas de costillas y  el riñón destrozado producto de los golpes,  además tiene una fractura en la nariz y otra lesión en el maxilar que podría dejar una lesión permanente, una discapacidad de por vida.

 La jurista  descartó la versión de la defensa del acusado.  “El  ojo de la víctima  está completamente cerrado y en un robo no se producen tantas lesiones; es imposible tantos golpes para robarle un celular. Eso, además, es imposible porque el equipo móvil lo tenía  una de sus amigas. Presentaremos este aparato y sacaremos todas las conversaciones que tenían”, declaró.

 “Cuando intentaron quitarle los tubos,  la muchacha llegó a tener convulsiones, eso demuestra el alto grado de lesiones”, afirmó la abogada. 

Según el informe del médico forense, la joven tiene 50 días de impedimento, pero los familiares consideran que es insuficiente considerando el grado de lesiones.

 El hermano de la víctima dijo que el forense sólo hizo una revisión superficial. “Ni siquiera habló con el médico de cabecera de mi hermana y esa valoración de 50 días es mínima”, afirmó. Añadió que  “el  corazón e hígado de la joven estarían  muy afectados por los golpes”. 

 Contó que el agresor era compañero de colegio de Griselda. Después  de varios años de perder contacto -indicó el hermano de la víctima-  se volvieron a encontrar hace ocho meses.

 “Con ese hombre (mi hermana) tuvo una relación inestable. Ya le dijimos que se aleje,  pero siguió. Griselda siempre fue callada y reservada,  pero pudimos notar que el hombre  siempre la alejaba de nosotros”, añadió. 

Ayer en la tarde,  familiares y amigos de Griselda  esperaban la instalación de la audiencia de medidas cautelares. Al promediar las 14:30 y cuando ingresó  Miguel A.,  los asistentes se indignaron y comenzaron a  gritar “¡asesino!” y  “¿no tiene madre?”. El acusado fue enviado de forma preventiva a la cárcel de San Pedro.

 

 

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