Tras 7 meses, música y resiris vuelven al cementerio para un reencuentro familiar

El pabellón Covid es uno de los más visitados en el primer fin de semana de reapertura del campo santo paceño. Los nombres de las víctimas permanecerán como una marca triste de la crisis sanitaria.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 00:04

Leny Chuquimia /  La Paz

Después de siete meses, ayer la música, los resiris y las flores frescas  retornaron al Cementerio General en el primer fin de semana de su reapertura. Centenares  de familias se reencontraron  en torno a sus seres queridos que ya partieron, limpiaron las tumbas, las arreglaron y  las adornaron ante la cercanía de Todos Santos.

 “Hay que tomar en cuenta que los ciudadanos no han podido visitar a  sus seres queridos por más de seis meses. Calculamos que con las restricciones tendremos una afluencia de  10.000 personas por día. Eso significa, más o menos, un 25% de la capacidad de visitantes que puede albergar el campo santo”, indicó el director de Empresas y Servicios Públicos, Martín Fabbri. 


Pabellón  Covid-19 quedará como parte de la historia.
 

Encuentro ansiado 

    “Estoy viniendo después de varios meses. Voy  a visitar a  mi esposo y mi hijo. Mis hijas  me están esperando adentro... mucho he tardado”, dice Antonia Quisbert.

Mientras avanza  en  la fila de ingreso al campo santo, busca entre los pliegues de su pollera un bolsillo escondido en el que  guarda su carnet de identidad. Se acomoda el barbijo y saca   una botellita  de alcohol, para que el funcionario que controla  la puerta no tenga excusa para  dejarla fuera.

  Carga  un abultado aguayo con un montón de flores que se asoman detrás de sus hombros y sus cabeza. Camina como si fuera un ramillete humano que se tambalea de lado a lado. 

Cuenta con los dedos  para verificar que  no olvida  nada.  En su enorme atado lleva detergente, trapos de limpieza, tijeras y hasta una “cremita  saca brillo” que compró en una de las tiendas aledañas. Bajito, para que los guardias no la escuchen añade: “También llevo un refresco y fruta  para compartir con mis hijas”.


Un lista   da cuenta de los fallecidos por Covid.
Foto:Leny Chuquimia / Página Siete

 Y es que para muchos esta visita se ha convertido en un reencuentro en el que  participa toda la familia.    

“Estamos acostumbrados a visitar la morada de los que se nos han adelantado. Es parte de nuestras costumbres y no poder hacerlo nos causó pena. Ya estamos cerca de Todos Santos y  no se sabe si podremos volver... todo está abandonado”, dice  Ricardo Lucero. 

Él visita la tumba de su padre,   en un pabellón cercano  a las fosas comunes de las ñatitas y  las almas olvidadas. 

Por la presencia de esas osamentas, es uno de los lugares  donde las flores frescas volvieron apenas el cementerio se abrió. Allí llegan sus  creyentes  a pedir  favores. 



Funcionarios  municipales controlan carnet de identidad, barbijos y  temperatura.

“La administración ha prohibido que se  prendan velas negras, o se entierren objetos. Pero igual traen”, dice uno de los cantores del campo santo.

   Cubierto de pies a cabeza con un traje de bioseguridad, barbijo y lentes ofrece sus canciones a las visitas. Un repertorio con boleros, baladas, huayños y  morenadas garantiza un homenaje  justo para los difuntos.

Pero, además de la música, también han vuelto los tradicionales resiris, personajes  que elevan plegarias en quechua o aymara, mientras los familiares del difunto por el que ruegan cambian flores y limpian  los nichos.

La huella   de la Covid-19

 En medio de la alegría del reencuentro permanecen la pena y el miedo. De rato en rato, por las puertas del campo santo  ingresa un nuevo féretro  que levanta a su paso la tristeza. A veces encabeza un cortejo pero otra   es transportado sólo en hombros  de los sepultureros.

“Es un muerto por Covid, por eso está solo”, se oye.

Dentro el campo santo, al fondo, donde se levantan los mausoleos de los beneméritos y muertos en guerras,   hay un sitio que  formará parte de la historia.

 Cientos de nombres grabados en las lápidas de estuco en un pabellón completamente nuevo, recordarán a los paceños lo duro de la pandemia. Ahí lado a lado hasta 40 nichos llevan la misma fecha  de muerte.

  “Estamos viniendo por primera vez a buscar a mi mamá. Cuando falleció estábamos enfermos y no pudimos llegar”, dice una joven mientras una cuidadora le ayuda a revisar una lista. 

  Antes de la apertura del cementerio, la Alcaldía comunicó que en  septiembre se realizaron   323 inhumaciones, cinco veces menos  que las de  julio y tres veces menos  que las de  agosto.

 “Estamos volviendo casi a la normalidad”, añadía  Fabbri con la esperanza que el drama de la muerte solitaria y sin despedidas esté a punto de acabar.
 



Las tumbas  fueron limpiadas y adornadas con flores frescas.

Tomar  en cuenta 

  • Ingreso  El ingreso al campo santo es por terminación del  número de carnet de identidad. Para tal efecto la cédula de identidad  es un requisito indispensable que será solicitado en la puerta.  
  • Horarios   Los horarios de ingreso de lunes a viernes es de 11:00 a 15.00. los fines de semana es  de 8:00 a 15:00, 
  • Control  El uso del barbijo es obligatorio para todo el que desee ingresar. Si es posible se debe portar alcohol para la desinfección de superficies y de manos.  
  • Elecciones  El 18 de octubre el campo santo cerrará nuevamente sus puertas a la población debido a los comicios  nacionales.

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