¿Cómo San Carlos, San Ignacio y Montero aprendieron a luchar contra la Covid-19?

Con los rastrillajes, los fármacos gratis y la implementación de centros de aislamiento, los tres municipios del departamento de Santa Cruz lograron controlar la diseminación de la enfermedad.
lunes, 26 de octubre de 2020 · 00:04

Anahí Cazas  / La Paz

Para los pobladores de San  Carlos, un municipio que se encuentra a 120 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz, la vida cambió en marzo. Entre el 11 y 12 de ese mes, los habitantes de este lugar se enteraron     de una noticia:   la primera pacientes con  Covid-19 en Bolivia se encontraba en  Buen Retiro, una localidad  de este  pueblo.

La mujer, de más de 60 años, llegó   desde Italia a su tierra, pero estaba  infectada con el virus.  Esta situación puso  en alerta a los vecinos de San Carlos, quienes  alarmados  se autoconvocaron  en las puertas del hospital municipal para solicitar  la evacuación  de la paciente. Temían la expansión del virus en la  región.

 Sin conocer cómo enfrentar al virus que paralizó países de Europa y Asia, las autoridades locales  determinaron aplicar una cuarentena  por  15 días en San Carlos. Suspendieron    las  clases y determinaron cerrar todos los  mercados. El resultado del  éxito de la medida  fue que  la población  no reportó  nuevos pacientes por al menos 70 días.   

Luego de más de siete meses de la pandemia, el alcalde de San  Carlos, Marco Áñez, contó que en el pueblo se respira tranquilidad. “El primer caso de la Covid-19  nos ayudó muchísimo para encarar lo que realmente se venía”, dijo.

  San Carlos se encuentra  a 120 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra,  entre   Buena Vista y Yapacaní, sobre la carretera asfaltada hacia Cochabamba. Es una población que se caracteriza por  ser un municipio altamente productivo en el sector agrícola-industrial, ganadero y artesanal. Alberga además  a la  Cooperativa Agropecuaria Integral San Juan de Yapacaní (Caisy), la  industria más importante  de este municipio.

 Para luchar contra el  virus, este municipio contrató a médicos y habilitó un establecimiento para los pacientes críticos.

Además, las autoridades del municipio  y de los hospitales  conformaron un Centro de Operaciones Municipal (COEM) y  realizaron un rastrillaje de casos. “El pico más alto lo tuvimos en la primera quincena de junio cuando reportamos hasta dos muertes por día”,  dijo Áñez.

En  el rastrillaje, gracias a una  gestión de las autoridades locales, las brigadas médicas  entregaron medicamentos como la Azitromicina, Paracetamol, Aspirina e Ivermectina.

“Como municipio compramos Ivermectina y distribuimos (este fármaco) a todos los ciudadanos. Ese medicamento nos ayudó mucho”, indicó.

San Ignacio de Velasco

Orgulloso,  el alcalde de la población  cruceña de San Ignacio de Velasco, Moisés Fanor , explicó que  este municipio se destacó porque fue el primero  en salir a  buscar la enfermedad  de la Covid-19 casa por casa.

En cada una de las viviendas,  las brigadas realizaron pruebas rápidas a los vecinos con sospechas del virus. 

De acuerdo con  Fanor, en los primeros días de junio, el municipio se encontraba en un luto constante. “Reportamos hasta siete decesos diarios”, explicó el burgomaestre. Para evitar más muertes,  las brigadas identificaron los casos  y dieron tratamientos inmediatos.  “Lo logramos”, sostuvo.

Montero 

La medicación temprana ante los primeros síntomas, las brigadas móviles que visitaron los hogares, la capacitación del personal de salud, la entrega de  equipamiento a los centros de atención y la medicina tradicional son las cinco medidas clave que aplicaron las autoridades locales de y salud para luchar contra  el coronavirus en el municipio cruceño  de Montero.

José Luis Nogales, secretario de Salud  de  Montero, dijo que  dieron prioridad al  “tratamiento precoz”  sin tener resultados de las pruebas de laboratorio y la medicación se iniciaba con los primeros síntomas de la enfermedad. Esta población fue una de las más golpeadas por el  coronavirus en el país.   

“Eso fue mejorando  porque se redujo el número de pacientes críticos; además, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) habilitó el hospital de tercer nivel en área Covid”, explicó.

Encapsulamiento, el  plan de San Carlos

Cuando el virus llegó a Bolivia -los primeros días de marzo- el municipio cruceño de San Carlos -en especial la localidad Buen Retiro- se encontraba en el ojo de la tormenta porque registró una de las primeras pacientes con la Covid-19 en el país.

 “Este caso nos ayudó muchísimo para encarar lo que realmente se venía”, recordó cinco meses después el alcalde de esta población,  Marco Áñez.

Contó que en ese momento  el municipio se puso en alerta y contrató a médicos y habilitó un establecimiento para los pacientes críticos. “Para eso compramos tanques de oxígeno. Eso fue a tiempo y habilitamos 40 camas”, dijo.

Luego de registrar el primer caso, las autoridades de San Carlos decidieron encapsular de inmediato el municipio y gracias a la medida no reportaron nuevos pacientes por al menos 70 días. Después de este tiempo se presentó “una segunda oleada”.

 Durante el rastrillaje, las autoridades del San Carlos entregaron medicamentos, como la azitromicina, paracetamol, aspirina e ivermectina.

 

 

Los rastrillajes, una clave en  San Ignacio

En la población cruceña de San Ignacio de Velasco se respira ahora un aire de tranquilidad, según vecinos y autoridades. Su alcalde Moisés Fanor explicó que lograron reducir los casos positivos gracias al rastrillaje de las brigadas médicas. “Fuimos el primer municipio que salió  a buscar la enfermedad casa por casa”, dijo.

Fanor contó que en esa búsqueda activa de casos realizaron pruebas rápidas. “Hicimos esta actividad porque en la primera semana de junio reportamos hasta siete decesos diarios”, explicó. Para evitar más muertes, realizaron el rastrillaje para identificar los casos de forma temprana y dar tratamientos inmediatos. “Lo logramos”, sostuvo.

 ¿Cómo se desarrollaron los rastrillajes en San Ignacio? Las brigadas realizaban visitas casa por casa. El médico hacía una encuesta para conocer la sintomatología de cada uno y si identificaba a un  integrante de una familia, de forma automática se daba medicamentos a todos los miembros de la casa. “Si uno tenía la enfermedad, automáticamente el resto la tenía”, dijo Fanor.

Tratamiento precoz, apuesta en Montero

Montero, uno de los municipios más azotados por el virus en los primeros meses de la pandemia, controló la expansión de la Covid-19 gracias a cinco claves: la medicación temprana ante los primeros síntomas, las brigadas móviles que visitaron los hogares, la capacitación del personal de salud, la entrega de  equipamiento a los centros de atención y la medicina tradicional. 

“Al inicio nos equivocamos. Iniciábamos el tratamiento una vez que salían los resultados del Cenetrop (Centro Nacional de Enfermedades Tropicales) y el laboratorio tardaba hasta 20 días en darnos la información. Cuando queríamos comenzar el tratamiento  (el mismo),  ya no era efectivo”, dijo el director municipal de Salud de  Montero,  José Luis Nogales.

Como primera medida, las autoridades municipales comenzaron con el “tratamiento precoz”  sin tener resultados de las pruebas de laboratorio y la medicación se iniciaba con los primeros síntomas de la enfermedad.  “Eso fue mejorando  porque se redujo el número de pacientes críticos; además, el Sedes habilitó el hospital de tercer nivel en área Covid”, añadió.

 

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