De no creer en el virus a instalar centros, tres municipios de Oruro dan pelea

Desde la habilitación de establecimientos de aislamiento hasta la entrega de kits de fármacos, los municipios orureños aprendieron a luchar contra el virus. Formaron brigadas para las visitas casa por casa.
martes, 27 de octubre de 2020 · 00:21

Anahí Cazas  / La Paz

 Entre los meses de marzo y abril, los vecinos del municipio  de  Huanuni, un centro minero que se encuentra a 50 minutos  de la capital del departamento de Oruro, se negaban a creer que la pandemia del coronavirus había llegado a  la población. Por eso, además de pedir insumos de bioseguridad y equipos, el personal de salud  debía  lidiar con la desconfianza de los pobladores.

  “La población no aceptaba que  Huanuni  ya tenía  casos positivos. Tuvimos que sensibilizar a la gente, pero ahora  ya tomó las cosas en serio”, dijo con un tono de tranquilidad   Henry Tapia,  médico y director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Oruro.

Hoy, luego de ver los estragos de la pandemia de la Covid-19:  524   casos y  25  muertos, las autoridades locales están atentas en la lucha contra el virus que paralizó el mundo.  El director del Sedes destacó  que en Huanuni ya se instaló  un centro de aislamiento Covid con camas y equipos, además de áreas para el personal y la preparación de alimentos. “Se han internado pacientes”, dijo e indicó que ya fueron dados de alta.  
  
Al principio no fue fácil. Con los nueve primeros infectados,  las autoridades locales y nacionales decidieron encapsular Huanuni. “La población no aceptaba. No cumplía los protocolos de bioseguridad, salía normal a la calle”, recordó Tapia. Aseguró que incluso se pidió ayuda del Ejército y la Policía para controlar el cumplimiento del encapsulamiento.  Incluso, el 1 de mayo -cuando se recuerda  el Día del Trabajador- autoridades locales, representantes de sectores sociales y ciudadanos se reunieron para celebrar y  rompieron el aislamiento. Por este hecho, el Gobierno amenazó con enjuiciar a los infractores. Este “jalón de orejas” despertó la conciencia de la población, en especial de las autoridades.

 Tapia es testigo de este cambio. Hoy,  y para luchar contra el virus, Huanuni ya cuenta con una sala de terapia intermedia en su hospital de segundo nivel San Martín de Porres. “La Alcaldía hizo inversiones”, destacó.

 Según el Alcalde de Huanuni, este municipio contrató cinco brigadas móviles conformadas por médicos y técnicos para hacer visitas casa por casa e  identificar pacientes positivos  en las diferentes zonas de la población.

 Challapata

Ubicada  a más de 120  kilómetros de la capital de Oruro, Challapata también instaló un centro de aislamiento e invirtió en la habilitación de una sala de terapia  intermedia  con cuatro camas para su hospital de segundo nivel.   Para el director del Sedes, este municipio se destacó por ser uno de los primeros en trabajar de inmediato  en el  diagnóstico de los pacientes.

Challapata fue también uno de los primeros municipios de Oruro en trabajar en la entrega de kits de medicamentos para toda la población. Además, las autoridades locales  contrataron brigadas médicas para detectar casos de Covid-19 y dar tratamientos a los pacientes, según el Sedes.

Por siete días,  en  las primeras semanas de abril, el pueblo se sometió a una limpieza  total, de extremo a extremo. El alcalde de Challapata  Martín Feliciano Choque  contó que trabajaron arduamente en la desinfección de  las calles y mercados, entre otros espacios.  

   
Caracollo

Como en Huanuni, al principio no fue nada fácil. En junio, varios comunarios protestaron  y alegaron que “el virus es un invento”.

 Ante la incredulidad de la existencia del virus, personal de salud de Caracollo apostó por salir de los hospitales para organizar  una especie de feria con todas las medidas de seguridad para brindar  información sobre los síntomas de la enfermedad, los riesgos y la forma correcta de usar los barbijos o cómo es la forma correcta de lavarse las manos. 

  
En este municipio, las autoridades también optaron por contratar personal de salud y apostaron también por la conformación de brigadas médicas. “Trabajaron en esta actividad por dos semanas y así llegaron a todos los cantones”, sostuvo Tapia.

 

Huanuni: sala de terapia intermedia


De no creer en la existencia del coronavirus a la reacción de las autoridades y los pobladores, el municipio orureño de Huanuni se caracterizó por unir esfuerzos entre todos los sectores. Según el director del Sedes  Henry Tapia, el municipio se esforzó para impulsar el trabajo de brigadas para visitar las casas; además dio insumos para la toma de muestras y así  descartar o no un caso positivo de la Covid-19. Las autoridades locales instalaron un centro de aislamiento y una sala de terapia intermedia. 

Desde mayo, un equipo de técnicos y jóvenes voluntarios realizan la desinfección de diferentes zonas de este municipio. Incluso se elaboró un cronograma por días y zonas.  

Además de priorizar la atención a los pacientes con coronavirus, la Alcaldía de Huanuni impulsa la campaña odontológica “En pandemia también sonreímos”. Respecto a este plan,   dijo que entregarán de forma gratuita 1.000 kits de limpieza bucal a los  niños de la población.

  Este municipio también cumple con el programa de vacunación contra la rabia  con más de 30 brigadas.

Challapata dio kits de medicamentos

En el pico de la pandemia del coronavirus, además de implementar brigadas médicas para visitar  todas las casas, el municipio de Challapata apostó por la entrega de kits de medicamentos a los pobladores.

Martín Feliciano Choque, su alcalde,  dijo que el municipio entregó  tanques  de distribución de agua, equipos e insumos para desinfectar  las calles y las avenidas.  Para este trabajo, el pueblo se sometió a siete días de arduas jornadas de limpieza.

Según el burgomaestre,  para esta labor de desinfección,  buscaron  ayuda de especialistas en este tema. La autoridad  municipal contó que los expertos explicaron que las fumigaciones se hacen en  un clima  templado y sin sol para evitar  la evaporación de los químicos, 

 En coordinación con el Sedes orureño, la comunidad impulsó también  la aplicación de un triaje para detectar más contagios de la Covid-19.

Como otra medida para evitar más contagios, en junio, Challapata volvió a  la cuarentena rígida para frenar la expansión del virus en esa población.

 Caracollo: centros y feria informativa

 En plena pandemia de la Covid-19, en el municipio orureño  de Caracollo  el personal de salud se dio a la tarea de dar  información sobre los síntomas de la enfermedad, los riesgos y la forma correcta de usar las medidas de bioseguridad, como el uso del barbijo y el lavado de manos, entre otras.  Así luchó contra otro gran mal: la desinformación.

De acuerdo con el director del Sedes  Henry Tapia, los equipos médicos decidieron salir de un centro de salud para instalar   una especie   de “feria” -bajo todas las medidas de bioseguridad y el distanciamiento social- para atender e informar a la  gente.

   Para evitar más contagios, en abril -cuando aún no registró ningún caso positivo- Caracollo cerró todos los accesos a esta población. Incluso movilizó personal y maquinaria para  tapar los pasos  con  montones de tierra 

 De acuerdo con la alcaldesa Paola Pinaya, el municipio orureño  se destacó también en la instalación de  cámaras de desinfección en el pueblo  y la habilitación  de  centros de aislamiento para los pacientes  sospechosos.

 

 

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