Las penas leves para feminicidios abren debate sobre sanción a menores de edad

Los asesinos de Jhoselín y Abigail recibieron sentencias mínimas. Las jóvenes fueron asesinadas con crueldad y saña, una de ellas fue víctima de violación grupal. Los autores sólo serán recluidos por 6 años.
lunes, 5 de octubre de 2020 · 00:04

Verónica Zapana S.  / La Paz

Jhoselín, de 16 años,  murió en noviembre del año pasado luego de ser víctima de una violación grupal  en Oruro. Cinco meses antes, Abigail, de 18 años,  fue asesinada a golpes con piedras, palos y cuchillos en La Paz. En  los dos feminicidios, los agresores  recibieron la mínima sentencia -seis años de reclusión- porque son jóvenes menores de edad amparados en el Código Niño, Niña y Adolescente. 
 
“Ellos cometieron un doble delito. Ellos violaron y mataron a mi hija. Ellos deberían cumplir  30 años de cárcel, pero fueron premiados por la justicia y recibieron sólo seis años. Además, hasta la fecha no fueron enviados a una prisión, siguen en el Centro Reformatorio Renacer”, dijo con la voz entrecortada Adriana Coria, mamá de Jhoselín.

Coria no encuentra consuelo por la pérdida de su niña. Su única esperanza era conseguir justicia, pero todo se vino abajo cuando un juez sentenció hace más de una semana a seis años de reclusión a los asesinos y violadores de su hija. La familia de Abigail vive una tragedia similar. 

Para las familias de las víctimas, las sentencias contra los feminicidas  son “irrisorias” porque los jóvenes agresores representan “un peligro para la sociedad” pues saldrán de los centros de rehabilitación entre los 22 y 24 años de edad. Según activistas y abogadas, la única solución para evitar la impunidad en este tipo de casos es la modificación de las normas. 

Mercedes Cortez, coordinadora nacional de la Fundación Voces Libres y abogada del Observatorio de Justicia,  dijo a Página Siete que “mientras el Código Niño Niña y  Adolescente (Ley 548)  no sea modificado, la sentencia para los menores de edad que cometan delitos graves (feminicidios y violaciones) seguirá siendo la misma”. Explicó que urge la modificación de esta ley que fue promulgada en 2014 en el gobierno del  entonces presidente Evo Morales Ayma.

Ante esta situación, familiares de las víctimas, abogados y activistas solicitan la modificación de la ley. El  jueves, la familia de Jhoselin marchó en demanda de un cambio en la ley.

El artículo 83 de la Ley Integral para Garantizar a la Mujer una vida Libre de Violencia (348)   establece  la modificación de algunos artículos del Código Penal. Uno de ellos es el  254, que señala: “Se sancionará con la pena de presidio de treinta (30) años sin derecho a indulto  a quien mate a una mujer” y que de por medio exista una relación sentimental, agresión sexual y violación, entre otros.

Sin embargo, la Ley 548 Código Niño, Niña y Adolescente  establece que “si la persona imputada fuera menor de 18 años, su procesamiento  se sujetará al Sistema Penal para adolescentes establecido en el Código Niña, Niño y Adolescente”. Y con base en  esta norma los adolescentes que   cometen feminicidios son enviados a este tipo de centros.

Patricia Bráñez, activista del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem),   explicó en una anterior entrevista   que no entiende por qué los agresores menores de 18 años  de edad son juzgados bajo el sistema penal  para adolescentes cuando el delito es  un feminicidio. “Al parecer,  la valoración de la vida de una mujer valdría menos que la de un hombre. Creemos que se tiene que aplicar la pena máxima en caso de comprobar las  relaciones de poder y  la premeditación”, agregó.

  Bráñez  indicó que  llama la atención  y preocupa que cada vez sean  más jóvenes los que cometen delitos graves, como violación grupal y feminicidios. “Estos delitos se están dando  con mayor frecuencia en relaciones de noviazgo o enamoramiento”, sostuvo.

El psicólogo Aldo Cortez   explicó  que por lo general un feminicida   o  agresor adolescente  reproduce la violencia que  vivió en algún momento de  su vida. Y es por eso -indicó-  que un infractor joven es agresivo, posesivo y controlador. “No deja que su pareja se arregle, que tenga amigos  y controla  hasta su celular”.


Jhoselín, la alegría de la familia

“Mi vida no es la misma. Todos los días lloro por mi hija. ¿Cómo la violaron hasta destrozarle todo el cuerpo? Por eso mi niña murió”, dijo entre lágrimas  Adriana  Coria,  mamá de Jhoselín. No encuentra consuelo por la muerte de la niña de sus ojos, la última de sus cuatro hijos.

La joven de 16 años fue víctima de violación grupal por cuatro agresores, todos menores de edad.  De ellos, tres  se declararon culpables por los delitos de feminicidio y violación agravada y se beneficiaron con una sentencia de seis años, contó Coria.

 El 16 de octubre del año pasado, Jhoselín salió de su casa  para hacer tareas. Ante la insistencia de sus compañeras, la estudiante acudió a un domicilio de la zona suroeste de la ciudad de Oruro, donde se encontraban cuatro jóvenes.  Ahí consumió bebidas alcohólicas, perdió la conciencia y al día siguiente despertó completamente adolorida. No podía sostenerse de pie, un vecino del lugar la encontró, la ayudo y la llevó al hospital. Por las agresiones, la víctima se encontraba muy grave. Fue sometida al menos a cuatro cirugías reconstructivas, pero no pudo más y falleció el 1 de noviembre.

  “Ha sido una violación horrorosa. Los jóvenes han actuado con una brutalidad espantosa”, relató el abogado defensor  Roger Santa Cruz, quien dio detalles desgarradores del hecho.

Abigail  fue asesinada en junio del año pasado.
Foto:Archivo

Luego de varios meses de investigación y de recolección de pruebas, el juicio oral se debía iniciar en las primeras semanas del año, pero por la pandemia de la Covid-19 se aplazó por más de seis meses. Pero,  el  23 de septiembre, tres de los cuatro acusados se sometieron a juicio abreviado y se declararon autores materiales e intelectuales del hecho. Por esa razón, el Juzgado de la Niñez y Adolescencia Nº 1 de Oruro emitió la sentencia máxima: seis años.

“Ellos son sentenciados por los delitos de violación agravante y feminicidio”, indicó Santa Cruz, por lo que recordó que el juez dio la pena máxima de 30 años, “pero por tratarse de menores de edad”, la Ley 548 atenúa en una quinta parte, es decir que de 30 años, su quinta parte es seis. “Esa sentencia se da en mérito a esos dos delitos y a esa atenuante”, dijo.

El jurista explicó que seis años es la sentencia máxima que la justicia puede dar a un menor de edad que haya cometido delitos graves: feminicidio y violación.   “Llama la atención que la sentencia indica que los jóvenes deberán cumplir su pena en el Centro de Orientación Renacer. Por eso apelaremos la determinación, pues una vez que cumplan los 18 años, ellos deberían ser trasladados al penal de San Pedro”, dijo. Dos de los tres agresores ya cumplieron los 18 años.

Según Santa Cruz, el cuarto acusado por el crimen decidió someterse a un proceso por complicidad  para obtener una pena de tres años, pero su solicitud fue rechazada por el Ministerio Público y la justicia. En los próximos días se instalará un juicio para él. “Queremos una sentencia de la misma naturaleza”, dijo.

Cuando Jhoselín, la hija menor de la familia  Calani Coria, cumplió 15 años no exigió  una fiesta de cumpleaños, menos un regalo costoso. Sabía que sus padres no tenían dinero, sabía  que  ellos realizaban   grandes sacrificios. “No era exigente. Ella entendía que no teníamos muchos recursos”, sentenció Zenón Calani, papá de la adolescente. 

“Siempre me decía: Yo te voy a cuidar cuando seas viejito. Ahora ella se ha ido, nos ha dejado”,  dijo  Zenón, mientras recuerda  uno de los sueños que tenía la niña de sus ojos. “Jhoselín quería ser maestra, ya estaba averiguando para entrar a la normal”, agregó. 

 Abigail, un crimen cruel  

No es el único caso de feminicidio con saña que termina con una sentencia mínima porque el autor es menor de edad. El 11 de marzo de este año,  Tadeo T. recibió seis años de reclusión por asesinar cruelmente a su expareja Abigail Quintana, de 18 años de edad. 

 El 6 de junio de 2019, Tadeo llamó a Abigail y la convenció para reunirse. Esa tarde, la joven salió al encuentro. Desde ese momento su familia nunca más volvió a ver a Abigail. Luego de varios días de búsqueda, el cuerpo de la joven fue hallado en una fosa en un cerro cerca de la casa del asesino que en ese entonces tenía 16 años.

 La víctima sufrió varios cortes, además de golpes en la cabeza y en el cuerpo. Su rostro era irreconocible. El informe del médico forense indicó que murió por un golpe certero en la cabeza que fue producido por un martillo o una piedra. Luego de  una ardua búsqueda de las autoridades y los familiares, el asesino fue detenido. 

Familias  de víctimas de feminicidio exigen justicia.
Foto:Archivo

El autor de crimen fue trasladado al Centro de Rehabilitación de La Paz. Desde entonces -a casi un año de peregrinar por justicia- el pasado 11 de marzo, la justicia dictó la condena. Hace unas semanas se pidió recién  la ejecutoría de la sentencia. “Ahora Tadeo ya cumplió un año y sólo le quedan otros cinco más”, contó   Estela Quintana,  tía de la joven.

Ahora,  la familia  de la joven espera que el feminicida sea trasladado al penal de Chonchocoro porque el 7 de septiembre él ya cumplió los 18 años. “La jueza Ninfa Sillerico indicó que él debía estar en ese centro hasta que cumpla la mayoría de edad y luego ser trasladado a un centro penitenciario de máxima seguridad”, sostuvo.

En el día del velorio, uno de sus familiares contó que Abigail y su verdugo se conocieron en el colegio. Estudiaban en el mismo establecimiento  de la zona Sur. Ella salió bachiller en 2018. El agresor aún era alumno regular y tenía que terminar  el colegio en 2019.

Era hija única, era la  razón de vivir de su mamá, era todo. Tenía muchos sueños, como    ser miembro del equipo de basquetbol, ser administradora de empresas y abogada,  como sus tíos.
 
Profesora y administradora de empresas,  los sueños robados

  • Profesora Desde muy niña, Jhoselín  se destacaba en el colegio. Era la mejor alumna de su curso y la más destacada  del Liceo de Señoritas de Oruro. “Este año tenía que salir bachiller. Era muy estudiosa. Era abanderada, siempre ganaba medallas y participaba en  olimpiadas”, comentó su papá Zenón Calani.  La joven tenía que cumplir 18 años de edad  el próximo  20 de diciembre.  Ya en su último año de colegio, Jhoselín estaba en correteos para ingresar a la normal. “Tenía la meta de ser profesora, quería dar clases en el liceo de Oruro”, dijo Zenón. Cada año, la joven participaba en todas las olimpiadas de matemáticas, lenguaje y estudios sociales. Era muy querida y destacada por sus profesores. Era muy hábil para las ciencias exactas: química y matemáticas.
  •    Administradora de empresas Era hija única, era la  razón de vivir de su mamá, era todo. Tenía muchos sueños, como    ser miembro del equipo de basquetbol, ser administradora de empresas y abogada,  como sus tíos.La crimen de Abigail causó conmoción en la ciudad de  La Paz y en el país. Cientos de ciudadanos, amigos y compañeros de la víctima exigían y exigen  justicia. “El cielo se ganó a una gran basquetbolista y un bello ángel”, escribió una de las amigas de la joven de 18 años.  “Gracias por cada sonrisa y recuerdo que nos dejas”, expresó otra amiga.  

Piden que feminicidas menores de edad  no sean juzgados con la  548

 Abogados  y activistas sugieren que los menores de edad que cometan los delitos de violación o feminicidio no sean juzgados con la Ley 548 del Código Niño Niña y  Adolescente.

 “Sería que para aquellos (adolescentes) que cometan violencia sexual y feminicidio no se considere ese beneficio de acogerse a la Ley 548, pero sí  para los demás delitos”, dijo Mercedes Cortez, coordinadora nacional de la Fundación Voces Libres y abogada del Observatorio de Justicia.

Explicó que con el anterior Código Niño Niña Adolescente se declaraba imputable al adolescente a partir de los 16 años e inimputable a aquellos de 12 a 16 años. “Es decir que aquellos que tenían entre los 12 hasta un día antes de cumplir los 16 años, debían ser juzgados bajo la norma de protección y si cumplían los 16 ya podían ser juzgados como los adultos”, sostuvo.

Sin embargo, luego de la promulgación de  la Ley 548, ese margen de ser inimputable recorrió hasta los 18 años.  “Porque evidentemente ya ha logrado formar criterio y madurez”, sostuvo. Pero Cortez cree que esa modificación a la norma se hizo para beneficiar a aquellos adolescentes que eran “usados”   como “tragones, mulas o a aquellos que tenían el delito de parricidio por defender a su madre y terminaron matando a su papá”. Y así -según la abogada- “evitar que sean mezclados con adultos”.

Las familias  de las jóvenes asesinadas por agresores menores de edad no están conformes con esa modificación, por lo que anuncian movilizaciones. “Ya no creemos que se pueda hacer mucho con este Gobierno que está de salida, pero lucharemos para que se cambie la ley con el siguiente gobierno”, dijo la tía de una de las víctimas de feminicidio, Abigail Quintana, Estela Quintana.

Aseguró que ante la impunidad de la mayoría de los casos de feminicidio, los familiares se unieron y conformaron la agrupación Familias de Víctimas en Busca de Justicia Bolivia. 

La agrupación  ya aglutina a más de 50 miembros de los departamentos de  Tarija, Sucre, La Paz,  Potosí y Cochabamba. 

Este grupo  busca extenderse también a las regiones de  Santa Cruz, Oruro, Pando y Beni, para que entre todos puedan apoyarse y conseguir justicia para los familiares.