La pérdida de hábitat de las especies preocupa a jóvenes bolivianos

Los incendios forestales han formado una consciencia juvenil nacional respecto al cuidado del medio ambiente. Los jóvenes consideran que tienen todo el derecho de fiscalizar para conservar.
domingo, 1 de noviembre de 2020 · 13:42

Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza

Los incendios que provocaron la pérdida de más de 4 millones de hectáreas de bosque en Bolivia en 2019 han marcado un antes y un después en la consciencia de los jóvenes respecto al cuidado del medio ambiente. El impacto fue tan fuerte que hubo reacciones en ciudades alejadas de los focos de calor, como Oruro, La Paz o Potosí y se formó una consciencia a nivel nacional.

“Fue una problemática que todos sentimos, la olimos juntos, a partir de ahí hubo una llamada de atención muy fuerte”, explicó desde Santa Cruz, Carolina Ballivián en el primer debate de “Escucha mi voz”, transmitido en Facebook por Página Siete. Ella es miembro del movimiento juvenil Ríos de pie.

Aún hay mucho por hacer para difundir la problemática y generar cambios y soluciones. “Si bien hay jóvenes que están adquiriendo consciencia (…) hay muchos que no, porque no estamos viviendo directamente. Por ejemplo, yo desde La Paz, ahorita no estoy viendo mi ciudad incendiándose pero sé que me afecta porque la contaminación se siente, porque los nevados se deshielan”, expresó la bióloga Nayra Antezana, que es parte del voluntariado Red O2 con sede en La Paz.

Una de las principales preocupaciones de los jóvenes es la pérdida de hábitat de las especies, que dependen de factores como el clima, la humedad o las precipitaciones fluviales, propios de los ecosistemas que habitan. Muchos animales, como los jaguares, requieren de grandes extensiones de bosque para vivir.

“No solamente se quema la flora, también hay fauna, hay vida. Y a veces decimos ‘no, no se ha quemado el jaguar’ pero sin embargo está la pirámide ecológica donde el pequeño insecto o la tortuga que anda muy lento no puede escapar, igual que lo hace un venado”, explicó el médico veterinario Jerjes Suárez desde Roboré, Santa Cruz.

Los animales no sólo se desplazan para salvarse sino también para conseguir agua y alimentos. Al hacerlo quedan a merced de los cazadores. “Era increíble la cantidad de cazadores que estaban esperando en las orillas, en los límites de los bosques donde se estaban produciendo los incendios para cazar a los animales”, señaló la periodista y voluntaria Anahí Paravicini quien en 2019 se desplazó a la Chiquitania para documentar los incendios de 2019. Ella ahora es parte de Bomberos Forestales Quebracho que recientemente combatió incendios en Copaibo, Santa Cruz.

Otro peligro para los animales silvestres es el mascotismo. Y parece no haber otra forma de combatirlo que la educación y concientización. “Tenemos que tener esa capacidad y madurez para saber que el hecho de que amemos a los animales no significa que tengamos el derecho de traerlos a nuestras casas”, afirmó Ballivián. Un caso emblemático fue el del zorro Antonio de Oruro. “Lo mejor que podemos hacer es respetar su naturaleza, que muchas veces es simplemente salvaje. No todos van a ser nuestras mascotas porque nos parecen lindos”.

Para proteger el medio ambiente se debe cumplir la legislación contra el tráfico de especies. Sin embargo, también hay leyes que han sido vinculadas a las quemas. En abril de 2019 se promulgó la Ley 1171 de “Uso y Manejo Racional de Quemas” que reconocía el empleo del fuego como herramienta de la actividad productiva según una norma. El Decreto Supremo 3973 de julio de 2019 autoriza los desmontes para incrementar la frontera agrícola destinada a las actividades orientadas a la ganadería y agricultura.

Incluso se puede pensar que hay una política estatal que coincide con los intereses de sectores específicos, muy cerrados y muy pequeños, que consideran que la política extractivista es la única que funciona. Quizás estos sectores a corto plazo obtengan beneficios pero a largo plazo no son sustentables. Asimismo hay una falta de empatía en el sector productivo para proteger la fauna y flora. Por ejemplo, un propietario de 5 mil hectáreas de soya fácilmente podría contribuir a proteger un parque. Incluso los voluntarios que acuden a apagar los incendios o recaudan equipos o víveres en las ciudades se estrellan con la indiferencia.

Una interrogante que surge al hablar del cuidado del medio ambiente está vinculada al progreso y desarrollo. ¿Se puede progresar sin deteriorar el medio ambiente? La respuesta surge al mirar casos como el de Costa Rica, donde se gana dinero por conservar el medio ambiente. Incluso están los bonos verdes, con los cuales se puede tener ingresos en diferentes zonas por proteger los árboles en lugar de talarlos.

Los jóvenes tienden a pensar que a los políticos no les importa la problemática del medio ambiente. Y creen que es necesario adoptar un rol más protagónico, más activo para fiscalizar los proyectos y verificar que no vayan en contra de los bosques y animales, incluso consideran necesario supervisar a las industrias.

“Por más que los gobernantes no estén haciendo lo que uno cree necesario nosotros tenemos mucha capacidad para molestarlos, para protestar, para manifestarnos y para presionar a quienes deben tomar las decisiones contrarias. Porque nosotros somos más y al final de cuentas nosotros somos los gobernantes reales, estamos delegando la confianza por cierto tiempo a ciertas personas pero si no cumplen ese rol nosotros tenemos todo el poder del mundo de protestar y de manifestarnos. Y nuestro rol debe ser de fiscalización siempre, no importa qué gobierno esté adelante”, concluyó Ballivián.

Frase 1:

“Unidos no va a haber quién nos detenga y nosotros como ciudadanos, como población estamos en nuestro derecho de demandar qué país queremos para todos, donde las voces sean escuchadas para todos, desde todas las necesidades que nosotros tenemos como ciudadanos y también de nuestro medio ambiente, los otros seres con los que coexistimos”. (Nayra Antezana, bióloga de la Red O2).

Frase 2:

“Hay muchas cosas por hacer, hay mucho trabajo por seguir. Lo interesante es que ya comencemos a exigir a las autoridades responsabilidades y si nosotros estamos pidiendo algo, si nosotros estamos sufriendo las consecuencias de ciertas políticas nosotros tenemos el derecho de decirles quién hizo, qué hizo, por qué lo hizo”. (Carolina Ballivián, activista de Ríos de pie).

Frase 3:

“Por favor no tengamos de mascota a los animales silvestres. Quizás poco se sabe sobre el trabajo que nosotros hacemos para recuperar esas aves, esos mamíferos”. (Jerjes Suárez, médico veterinario de Roboré).

Frase 4:

“Definitivamente no podemos confiar en un gobierno nuevo así como no hemos podido confiar en los anteriores porque no ha sido una prioridad el cuidado y preservación de nuestro medio ambiente”. (Anahí Paravicini, voluntaria en Bomberos Forestales Quebracho).

 

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