Rosas en invierno

viernes, 27 de noviembre de 2020 · 00:04

Diego Alejandro Flores Carvajal

Oculta en un oscuro cuarto, pequeña Orange, entre sollozos pretendes no escuchar las peleas de tu madre ante la ira de tu padre, cuyo peor consejero fue siempre el alcohol. Escondida en un rincón ruegas a Dios: “que sus puños no la maten”. Agazapada entre los muebles desearías no ser la siguiente. Indefensa como el capullo de una rosa, vives con miedo. Temes por tu humanidad,  humanidad que para un ser ebrio de soberbia no existe. Nueve largos años tuvieron que pasar para que cumplieras 18 primaveras, cuánto deseas escapar de ese tortuoso calvario.

Noche esperada, noche de escape. Dirás adiós entre las sombras, los únicos testigos son las estrellas. De un penoso vivir escaparás. Mil destinos por elegir y solo un camino por escoger, el sobrevivir ante una cruel realidad cuyos sueños de infancia se llevó. Sola en una pequeña habitación, anhelas iniciar tus estudios universitarios. Por dicho sueño, ante tu escasa experiencia, te ves obligada a trabajar en una vulgar cantina, pero tu valentía es inquebrantable. Ante la dificultad, un antiguo anhelo hoy tu puerta tocará y en ti un nuevo don se descubrirá, la calidez de tu voz al cantar te llevará de ser una mesera a la reina de la cantina, mas tu objetivo está claro y el estudio es tu prioridad.

Hoy el cielo está de fiesta, pues el corazón de su niña predilecta fue robado por un hombre cuyas intenciones las oculta tras una máscara, de la cual te enamoraste. El amor que tú soñaste, cual miel pinta en tu rostro una angelical sonrisa.

Tu vida avanza y tus primaveras hoy son ya 22. El agonizante trabajo nocturno no supone un problema por tu sueño y sobre todo para tu enamorado corazón cuyas primaveras en fríos inviernos se convertirán, dulce el presente al lado de tu amado, amargo el mañana que te espera.

Sinuoso sendero del amor en el que te perdiste. En la mañana, su ausencia deja a merced de la angustia tu corazón. El cielo está de luto ante el sollozo de tu alma, el dolor hoy te esclaviza, y te refugias en aquel que es el más eficaz veneno, su recuerdo. Inocente caíste en sus trucos, como una rosa sin espinas que a placer él lastimó. Entregarlo todo fue tu error, tu deseo es terminar con tu vida pero en tu vientre permanece tu razón de vivir.

Como una rosa que sobrevivió a un tormentoso invierno que su esperanza congeló, tu corazón nunca sucumbió. Hoy no eres más una muñeca de papel presa del miedo y del dolor. Dejas el papel de rosa sin espinas que a placer él estropeó. Hoy eres un ave Fénix que de sus cenizas renació.

El pasado está en el olvido. Sólo quieres darle una vida diferente a la tuya. El futuro se asoma en los claros ojos de tu hijo, susurrándole por las noches, que nadie le hará daño.

La dulzura de tu voz darás a conocer, con una guitarra en la espalda y con tu bebé en brazos. Estás lista para enfrentar al mundo si es necesario, puerta tras puerta buscarás la oportunidad por la cual tu corazón te pide luchar.

Hoy, después de 30 años, no eres solo mi madre. Eres madre de cada mujer, que gracias a tus canciones de sus cadenas se liberaron y cuyo temor ante un opresor desapareció. En medio de la tormenta encontraron refugio en cada verso y en cada nota. Impetuosa alma femenina, valiente e inquebrantable corazón de madre.

Empodera  a ORANGE

“Empodera a Orange” es parte de una iniciativa del gobierno de Estados Unidos para la prevención y respuesta a todas las formas de violencia contra la mujer y la niña. Coordinador: Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza.

 

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