La otra pandemia: un 31% más de residuos plásticos en La Paz por la Covid-19

La pandemia ha impactado fuertemente sobre los esfuerzos por reducir los plásticos de un solo uso. Los ambientalistas exigen reunirse con el Senado para reponer el proyecto de ley para reducción de bolsas.
domingo, 29 de noviembre de 2020 · 00:04

María O. García /  La Paz

Protectores faciales, guantes, botes y más botes de alcohol, trajes de bioseguridad, mamparas en mercados y comida completamente empaquetada. En un intento por evitar los contagios de la Covid-19, hogares, restaurantes y hospitales echaron mano de un viejo enemigo: el plástico, que se ha convertido en la otra -gran y silenciosa- pandemia de estos tiempos.

Las medidas de lucha contra el coronavirus y las circunstancias de vida impuestas por el confinamiento han provocado un aumento exponencial en el uso de este material. En consecuencia hay un mayor volumen de residuos. 

Entre marzo y julio de este año, en la ciudad de La Paz se generaron alrededor de 13.400 kilos de residuos plásticos, lo que supone un 31% más que en el mismo periodo de 2019 (cuando se generaron 10.200 kilos), según   la Secretaría Municipal de Gestión Ambiental. Los datos fueron obtenidos a partir de la recolección diferenciada de residuos, cuyo servicio, indicaron desde el municipio, no fue regular durante esos meses. 

“A partir de julio empezó a haber un equilibrio y en agosto se retornó a los niveles estándares. Esto debido, principalmente, a que las actividades retomaron  progresivamente la normalidad, lo cual implica la reducción sustancial de servicios de delivery, que han sido una fuente importante de generación de residuos plásticos durante los meses más críticos de la pandemia”, explicó el secretario municipal de gestión ambiental, Ronald Pereira.

Afirmó que del total de residuos generados entre marzo y julio se recicló un 70%.

Desde el Sistema de Regulación y Supervisión Municipal (Siremu) indicaron  que durante la cuarentena rígida y parte de la dinámica hubo deficiencias en el recojo diferenciado.

“Durante la pandemia se cerró la recolección diferenciada porque los residuos de personas enfermas y sanas estaban siendo mezclados y suponía un riesgo demasiado alto para los operarios de la planta de clasificación”, dijo el director del Siremu, Rubén Ledezma.

Plásticos hospitalarios

A causa de la pandemia, la generación de residuos hospitalarios también se incrementó. Según Pereira, en la urbe paceña este aumento fue del 70% con respecto al periodo comprendido entre los meses de marzo y julio del año anterior. 

El incremento está relacionado tanto con el mayor uso de materiales plásticos,  como equipos de protección individual del personal sanitario o barbijos, como con los residuos patógenos que normalmente se generan en hospitales y centros médicos (gasas, jeringas, etc). En su conjunto, son residuos que no pueden ser reciclados y cuyo destino es el vertedero.

“Este tipo de residuos son los más agresivos para el medioambiente”, aseguró Pereira. 

Por esta razón, estos residuos demandan al municipio un “mejor tratamiento” en el centro del relleno sanitario. “Antes de la disposición final hacemos un tratamiento con sustancias químicas para reducir el nivel de contaminación y hacer que su biodegradación sea menos larga”, explicó.

Según el funcionario edil, durante la pandemia se activó un plan de contingencia para la recogida de este tipo de residuos, no solo de hospitales, sino también de domicilios donde había pacientes Covid. Reconoció que  hubo un momento en que el incremento de estos deshechos desbordó la atención.

“También ha habido una afectación importante en el uso del relleno sanitario. Hemos tenido que implementar una celda más para tener disposición de residuos patógenos”, afirmó.


El delivery  fue una fuente importante  de estos residuos.
Foto: Carlos Sánchez / Página Siete

Las amenazas y los efectos

Por su parte, los expertos cuestionan el riesgo ambiental de estos procesos y alertan sobre  los efectos adversos que estos residuos provocan en la integridad del medioambiente. 

“Generan un efecto denominado pasivo ambiental, es decir, que tardan mucho tiempo en su descomposición y tratamiento. Si bien es sabido que todo plástico tarda siglos en descomponerse, también reducen el tiempo de vida que se le podría dar a los terrenos que se usan para su disposición final”, aseveró Jaime Michel, miembro de la Asociación de Ingenieros Ambientales de La Paz.

“Aparte, el desechar estos insumos  en lugares no adecuados como  vías públicas, supone un foco de contaminación y genera problemas como la obstrucción de la red pluvial”, agregó.

Pero el problema va más allá. Muchas de las mascarillas, guantes, botellas, recipientes de comida y plásticos de un solo uso, que son centrales para nuestra forma de vida “hiperhigiénica”, están acabando en nuestros ríos  contaminando los suelos y el agua con partículas de microplástico.

Según la bióloga Ángela Selaya, en su proceso de degradación, que va entre los 150 y 500 años, los plásticos contaminan aire, agua y suelo con los químicos que segregan, lo cual termina afectando a la biodiversidad y la salud humana.

“Pensando que son alimentos, muchos animales tratan de digerir estos plásticos y mueren por asfixia. Por otro lado, si el plástico está en el suelo, lo permeabiliza y evita la filtración del agua en época de lluvias. En lo que son los ríos, la contaminación del agua afecta a peces y a toda forma de vida que depende de ella”, señaló Selaya, miembro de la directiva nacional de la Unión de Periodistas Ambientales de Bolivia (UPAB).

En lo que respecta a las amenazas para el hombre, Selaya advirtió que en la parte baja de muchos de nuestros ríos, como sucede en La Paz, hay asentamientos humanos y los agricultores emplean esa agua para regar los cultivos. Los riesgos que esto supone para la salud humana aún se están estudiando.

“El 80% de los residuos sólidos que encontramos  en los ríos son plástico. Al ir degradándose van desprendiendo  sustancias tóxicas que luego llegan a los alimentos  que ingerimos, junto a las vitaminas, minerales y fibras que también nos brindan”, dijo. 

Y, aunque nunca se fue, la promoción del plástico para vender “seguridad” es más potente que nunca. La Covid-19 ha revertido el impulso de una batalla de años para reducir el uso de plásticos de un solo uso. Por ello  el Concejo Municipal de La Paz insta a la población a ejercer responsabilidad ciudadana separando, desde los hogares, este tipo de residuos y reemplazando su uso con  materiales  amigables con el medioambiente.

“Más que una norma, que tarda mucho tiempo, es importante generar acciones más específicas y drásticas como campañas de educación sobre el uso de bolsas reutilizables (…) Hasta antes de la pandemia estábamos trabajando en la supresión de plásticos de un solo uso, pero ahora los puestos de comida -por ejemplo- están obligados a darlos y desecharlos. Cuando todo esto pase tendremos que retomarlo con más fuerza”, dijo la concejala  Kathia Salazar.

Según Salazar, urge generar proyectos en los que los residuos plásticos tengan una nueva vida más sostenible, como es el caso de los ecoladrillos. Asimismo, solicitó que los recicladores de base -pieza clave en la separación y gestión de residuos- se puedan engranar con el sistema municipal de tratamiento de estos desechos.

Que el planeta haya parado por la Covid-19 no significa que los problemas que lo aquejaban hayan terminado. Por ello la lucha debe continuar o pronto  volveremos a ser víctimas de una nueva pandemia: la del plástico.


Los plásticos  de un solo uso recobraron fuerza en la pandemia. 
Foto:Carlos Sánchez / Página Siete


 

Piden al Senado reponer el proyecto de ley de reducción de bolsas    

Ante el incremento en el uso de bolsas plásticas durante la pandemia, la Unión de Periodistas Ambientales (UPAB) reactivó la campaña “Desembólsate Bolivia”  con el fin de conscientizar a la ciudadanía sobre los daños que generan al medioambiente. 

Además, piden reunirse con el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, para reponer el proyecto de Ley de Reducción y Reemplazo de Bolsas Plásticas.

Según un estudio realizado el año pasado por el Centro para el Desarrollo Sostenible Molle (CDS Molle), en el país se consumen 4.100 millones de bolsas al año. Es decir, 11,2 millones al día, sin contar las que se emplean en comida y bebidas para llevar.

“Estamos muy preocupados porque la cantidad de bolsas plásticas que se están utilizando en el país se incrementó sustancialmente en los últimos meses. Ante la urgencia, hemos reactivado la campaña ‘Desembólsate Bolivia’ en todo el país para conscientizar a la ciudadanía y pedirle que las reemplacen por las de tela”, manifestó el presidente de la UPAB, Carlos Lara.

En febrero del año pasado, la UPAB presentó un proyecto de ley para que los establecimientos comerciales reemplacen paulatinamente, y en un plazo de 10 años a partir de su publicación, las bolsas plásticas por bolsas reutilizables o ecológicas. Entre otras medidas, la norma también estipula que a partir de su vigencia los establecimientos comerciales no podrán entregar más de dos bolsas por cliente.

Un par de meses después, en mayo, la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara Alta del Senado aprobó el proyecto de ley  y, desde entonces, está a la espera de ser abordado por el pleno del Senado y luego por el pleno de la Cámara de Diputados.

“Solicitamos reunirnos con las autoridades del Senado para poder reponer este proyecto de ley -que ya estaba consensuado- y que sea una de las prioridades”, pidió Lara. “Se están aprobando leyes municipales, las cuales van a ir de manera desordenada. Tenemos que trabajar en una ley marco nacional y ese es nuestro objetivo, pues de otra manera vamos a acabar enterrados en plástico”, alertó.
 

 

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