Celebran fiesta de las ñatitas sin medidas de bioseguridad

El Cementerio General cerró sus puertas, pero los fieles se fueron a la avenida Apumalla para continuar la celebración; no hubo control de la Alcaldía.
lunes, 9 de noviembre de 2020 · 00:04

Luis Escóbar  / La Paz

La Alcaldía de La Paz cerró el Cementerio General y dispuso más de 20 funcionarios en la puerta principal para impedir el ingreso de los ciudadanos; pero los creyentes siguieron llegando con sus ñatitas en brazos. Se pasaron la voz unos a otros y todos se reunieron “dos cuadras más allá”, en una de las rotondas de la avenida Apumalla. 

Una pareja  de ñatitas, adornadas y con cigarrillos.

Los dueños colocaron a sus ñatitas en el piso, en las jardineras, en mesas improvisadas para que sean adoradas por otros creyentes que llegaron con coronas de flores para adornarlas: rojas o celestes para los varones; y rosas o blancas para las mujeres.

 “La coronita es como un regalo que les damos para recordarlas en su día”, dijo Rosmery Mayta, dirigente del mercado de las flores que esta frente al campo santo.

Familiares  dejan flores en las rejas del cementerio.

En la rotonda de la avenida Apumalla, Lourdes Illanes colocó a cinco ñatitas en las gradas de una casa que se halla en plena esquina: tres de ellas pertenecen a su hermana y las otras dos le prestaron. “Las personas vienen a dejar las flores como una ofrenda ya sea para pedir un favor o agradeciendo la ayuda que recibieron el año pasado”, declaró.

Como es costumbre para las almas, los dueños de las ñatitas invitaron pan, comida, bebida, coca a todo aquel que rezara por las almas de estas calaveritas. “Cerraron las puertas del campo santo porque seguimos en plena pandemia porque los años anteriores la fiesta de las ñatitas se la realizaba dentro del cementerio”, dijo Lourdes. 

La figura  de la Santa Muerte también fue adorada.

Pese a tener conciencia de la  Covid-19 y sus efectos, la mayoría de las personas dejaron de lado los barbijos para compartir un cigarro con las ñatitas; otros masticaban coca o les dedicaban canciones a guitarra e incluso una banda de música se presentó para adorarlas. Muy pocos cumplieron el resto de las medida de bioseguridad como el distanciamiento físico o la desinfección de las manos.

Estos incumplimientos fueron las principales razones por las que el pasado viernes el alcalde Luis Revilla pidió a los fieles no ir al cementerio. “Pedimos a quienes tienen ñatitas y  las llevaban al cementerio, que  en esta oportunidad no lo hagan, manténganlas  en sus hogares”, dijo. Sin embargo, en la avenida Apumalla no se acercó ningún guardia o funcionario edil para realizar  el control. 

“Estudié en la Facultad de Medicina y por mi profesión adquirí una ñatita. Al principio no seguía las costumbres como debía ser, pero a medida que fui madurando comprendí la responsabilidad que tengo. Ahora tenemos un gran respeto a la tradición porque descubrimos que sí es milagrosa”, contó Rosalía Pérez. 

Funcionarios  ediles evitan el ingreso al cementerio.

Ella dijo  que su “Gustavito” la ayuda de forma constante. “Cuida la casa, evita que nos sucedan desgracias e incluso nos cuidó de  la pandemia, pese a que trabajé con bastantes enfermos y colegas que se fueron por la  Covid. Era imposible que no la traiga para que sea festejada por toda la ayuda que tenemos”, añadió.

Otras personas festejaron en sus domicilios, como  Celia, una mujer que tiene 23 calaveritas. Ella invitó a un sacerdote a su casa, que se halla en la calle Gallardo, y ofreció una misa.

 

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