Cuatro equipos para tratar cáncer están sin uso en el Centro Nuclear de El Alto

En el espacio hay dos aceleradores lineales y dos equipos que identifican tumores. No funcionan porque no se concluyó el ciclotrón, donde se hacen radiofármacos. Pacientes y vecinos exigen su apertura.
domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:24

Verónica Zapana S.  / El Alto

El 12 de octubre de 2019, el  entonces presidente Evo Morales inauguró el área de Medicina Nuclear del Instituto de Medicina Nuclear y Tratamiento de Cáncer,  ubicado en el Distrito  8 de  El Alto. Ese día se estrenaron equipos de  última generación, uno de ellos  identifica  tumores de apenas cuatro  milímetros, al que se sumaron dos aceleradores lineales ya instalados. 

Han pasado desde entonces más de cuatro meses y  los equipos están sin uso. Además, la situación del centro está en el limbo, pese a las necesidades de  los pacientes con cáncer.  

“Hemos esperado  que se abra este centro que aparenta ser un monstruo, pero hasta ahora no pasa nada”, dijo apenado  el pasado miércoles  Juan, uno de los vecinos del Distrito 8,  cuando Página Siete visitó la infraestructura.

El  expresidente   en el  área de Medicina Nuclear, en octubre.
  Foto:Página Siete

A unos pasos de la puerta de  ingreso al  Centro Nuclear de El Alto se ve  el esqueleto  del letrero con la imagen de Morales y el nombre del proyecto. De él sólo quedan  fierros. 

El espacio no cambió  demasiado desde aquel 12 de octubre, aunque -eso sí- ahora está vacío, salvo   algunos trabajadores  de la empresa constructora. En la inauguración, un centenar  de médicos, funcionarios de diferentes ministerios y obreros   llenaban el megaedificio  que representaba  la esperanza de una lucha “óptima” contra el cáncer, un mal que en Bolivia afecta a más de 19.000 personas al año.

El terreno de 15 hectáreas  donde se construyó el instituto   está completamente enrejado. Hay     cámaras que aparentemente monitorean  cualquier movimiento. En la puerta,  un sereno  se encarga de controlar  el ingreso.

“No hay atención desde hace tiempo”, dijo un trabajador que prefirió no identificarse. Contó que la atención  se suspendió poco después de la inauguración de Medicina Nuclear. “Durante algunos días vino la doctora,  pero como empeoraron  los conflictos, ella  dejó de venir y no ha vuelto hasta la fecha”, relató.

La carretera   de ingreso al  Centro Nuclear de El Alto. 
Foto:Carlos Sánchez / Página Siete

Tomógrafo sin uso 

En el área de Medicina Nuclear se instaló  un tomógrafo  de positrones de emisión computarizada (PET TC) que permite identificar tumores mínimos, de  hasta cuatro milímetros. También detecta   la diseminación o metástasis del cáncer a través de la aplicación de inyecciones con pequeñas cantidades de materiales radiactivos (radiosondas o radiofármacos).  Tiene, además, una cámara especial y una computadora para evaluar las funciones de tejidos y órganos afectados.

De acuerdo con la presidenta de la Asociación de Pacientes con Cáncer, Rosario Calle, el tomógrafo es una urgente necesidad.  “Este equipo hace mucha falta en el servicio público y  puede ayudar en la reducción del índice de personas que fallecen a causa del cáncer, pero que lamentablemente aún no funciona”, sostuvo.

En la inauguración del centro, la  entonces ministra de Salud, Gabriela Montaño, destacó que ese equipo era de última generación y que el diagnóstico que daba era “de punta”. 

“Ese tipo de estudio  no existía antes en Bolivia y la gente tenía que  viajar hasta Argentina para acceder  a este servicio. En el país sólo un centro privado  tiene esta prueba”, sostuvo la autoridad en la entrega de octubre.  

Calle lamentó que ahora el centro se encuentre cerrado  y que el equipo no se use. Reiteró que este aparato podría salvar muchas vidas. “Aún no sabemos  si entrará o no en funcionamiento”, dijo. 

Centro de tecnología nuclear 

El  megaproyecto  del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear se inició en  2006 con la ubicación del terreno. Hubo polémica antes de elegir como sede el Distrito 8 de la ciudad de El Alto. 

En septiembre  de 2017 se firmó el acuerdo de construcción  del centro entre  la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN), dependiente del Ministerio de Energía,   y  el Instituto Especializado  de Diseño de la organización rusa Rosatom. La obra tiene un costo 318 millones de dólares.

El centro tiene tres áreas: la planta de irradiación que servirá para eliminación de plagas y  reducción de la carga bacteriana de productos; el centro de ciclotrón y radiofarmacia,  donde se fabricarán  fármacos, y  la  de reactor nuclear e investigación.

Tratamientos en espera

Según el anterior gobierno, el área de Medicina Nuclear debía comenzar a funcionar en  noviembre pasado, pues un mes antes sólo faltaba calibrar los dos aceleradores lineales que ya estaban en ese espacio. En la reciente visita de Página Siete,  los trabajadores indicaron, sin embargo, que “aún se realiza la instalación eléctrica”.

Este medio intentó comunicarse con el nuevo director de la ABEN, Juan Carlos Vásquez Prudencio, pero desde la unidad de comunicación se respondió que  él daría una conferencia de prensa, junto al ministro de Energía, Rodrigo Guzmán,  los siguientes días.

Según funcionarios del  Gobierno, que prefieren guardar su identidad por miedo a represalias, este centro por dentro está concluido en un 95%, pero aún hace falta el ciclotrón.  Con este último  equipo se elabora el radiofármaco, que es el medicamento que se  inyecta al paciente para que se disemine en su cuerpo y permita identificar  los tumores.

Pero  ¿cómo funcionó el equipo con los dos pacientes que se realizaron exámenes el día de la inauguración? Se cree que se compró el radiofármaco “porque el ciclotrón recién se entregará entre julio o a más tardar en agosto”.

Según la responsable del Programa de Lucha Contra el Cáncer del Ministerio de Salud, Sdenka Mauri, esta unidad espera que se concluya  la construcción  para hacer un convenio con la ABEN. Así, los pacientes  podrán someterse a    tratamientos de radioterapia y braquiterapia en este  espacio.

Mauri sostuvo que  esta área ya cuenta incluso con personal. “Hay gente becada que llegó entre diciembre o enero”.

En el limbo

 Aún no se sabe qué pasará con este centro. Según el exgerente de la ABEN  Juan Jordán su construcción   debía ser paralizada. Argumentó que una obra de esa magnitud   debía contar con la aprobación mediante ley de la Asamblea Legislativa Plurinacional y la Procuraduría, pero esos requisitos no se cumplieron  . 

El exdirector de la ABEN no viabilizó el pago a la constructora correspondiente a los meses de noviembre y diciembre para dar continuidad a la obra. Tampoco envió una carta de paralización  y por eso  las obras continúan en el lugar.
 

 

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