Fracking en Bolivia: una sombra sobre comunidades indígenas del Chaco

Aunque fue descartado, el anuncio de retomar estudios de fracking activó la alerta de 15 pueblos guaraníes. La medida fue cuestionada. Expertos la calificaron de “desesperada” tras 14 años de fracasos en exploración de gas.
miércoles, 11 de marzo de 2020 · 00:04

Lidia Mamani /  Página Siete para Mongabay

El  anuncio del Gobierno de transición de retomar estudios de fracking en el área Miraflores del Chaco boliviano revivió temores en 15 comunidades indígenas, que se declararon  en estado de emergencia por la posible contaminación del agua. YPFB descartó días después el uso de la polémica técnica de exploración de hidrocarburos,  pero los pueblos guaraníes se mantienen en alerta.   

La medida fue  cuestionada por organizaciones que defienden el medioambiente; mientras que expertos en hidrocarburos la calificaron de “desesperada” tras 14 años de fracasos en exploración de gas.

  El área de Margarita alberga a la reserva natural municipal “Héroes del Chaco” (Mongabay).

Los pueblos  guaraníes que habitan en el municipio boliviano de Macharetí -ubicado en la provincia Luis Calvo del departamento de Chuquisaca-  carecen de servicios básicos y sólo pueden acceder al agua mediante pozos. Allí, en pleno Chaco a 40 grados de temperatura, la sequía es un fantasma eterno. 

Por eso los comunarios temen que su tierra se vuelva páramo si el Gobierno insiste en la búsqueda no convencional de gas a través del fracking, la técnica de la fracturación de la roca que utiliza grandes cantidades de agua para extraer gas y petróleo mediante la presión.

Fracking en el corazón del Chaco

El temor creció en los indígenas guaraníes luego de que el 18 de febrero de este año, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Herland Soliz, anunciara que se volverá a impulsar la búsqueda no convencional de gas en el área Miraflores, donde calculan que hay al menos 400 trillones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés) de gas natural. 

 Guaraniés en Macharetí, en la fiesta de Carnaval (Página Siete).

No es la primera vez que se plantea el  fracking en la zona. En la década de los años  90, en Miraflores ya se ejecutaron dos proyectos de búsqueda de recursos hidrocarburíferos cuyos resultados se archivaron. También hubo estudios en 2013 y 2018, durante el pasado Gobierno. 

En febrero reciente, en el acto de  rendición de cuentas final 2019 e inicio 2020 de YPFB, que se realizó en Tarija, departamento considerado como el mayor productor de hidrocarburos del territorio boliviano, Soliz resaltó los “buenos resultados del fracking” en  Vaca Muerta, Argentina, y en Canadá. 

“De la misma forma vamos a potenciar esos trabajos en Bolivia, debe haber tranquilidad porque de ninguna manera estamos entrando a áreas protegidas. Nosotros respetamos el medioambiente, pero sí debemos buscar una nueva forma de explotar los hidrocarburos y si lo podemos hacer y encontrar la potencialidad de esta zona, lo vamos a hacer. El Ministro de Hidrocarburos (Víctor Hugo Zamora) ha dado su aprobación para que ya comencemos esta práctica y a futuro recibamos los frutos correspondientes”, anunció entonces Soliz.

En la zona Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos ya realizó dos  proyectos de exploración.

 El 3 de marzo   el presidente de YPFB declaró al periódico Los Tiempos: “YPFB aquí, tácitamente le digo, desvirtúa el tema del fracking. En ningún momento declaramos que íbamos a hacer fracking, así que ese tema del fracking para YPFB no es un tema a tratar”. Para entonces la polémica ya estaba instalada. 

“Con esa técnica del fracking van a envenenar el agua que consumimos”, reclamó  el presidente del Consejo de Capitanes Guaraníes de Chuquisaca, Fermín Romero. “No vamos a permitir estas técnicas nocivas, todos estamos unidos en decir No al fracking. En una asamblea  del 22 de febrero hemos determinado que se incluya la prohibición del fracking en uno de los capítulos de nuestro estatuto autonómico indígena”, anticipó el representante de la comunidad Macharetí.

Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos,  explicó que para el fracking se requieren componentes como arena, agua y químicos. La cantidad de éstos  dependerá  del tipo de pozo que se vaya a perforar y de su extensión, ya sea en vertical y horizontal.  

“Mientras no se determine qué tipo de pozo serán ni se tengan los pozos piloto, no se puede determinar qué cantidad de agua se usará. Además, los que encaren el proyecto tienen que analizar si es económicamente viable, es decir si la arena donde perforarán es productiva y si será comercial, porque puede ser productivo pero no lo suficiente como para su comercialización. Deben ver cuántos pozos perforarán para entrar en el programa masivo de exploración y ahí se puede cuantificar el volumen requerido del líquido”, indicó.

 Las comunidades de Macharaté viven principalmente del ganado vacuno (Capitanía Macharetí).


1.630 hectáreas de bosque

La zona de Miraflores está ubicada en la llanura chaqueña, dentro de la Reserva Municipal Histórica y de Vida Silvestre “Héroes del Chaco”, un territorio  que abarca desde la Organización Territorio y Base (OTB) Miraflores hasta la frontera con Paraguay. 

El nombre de la reserva, “Héroes del Chaco” responde a la historia de  Macharetí que fue escenario de batallas durante la Guerra del Chaco (1932-1935), que enfrentó a Bolivia con Paraguay.  Ahora su objetivo es conservar el valor histórico y cultural del municipio.

 Macharetí , como todo el Chaco, se caracteriza por la escasez de recursos hídricos. Por ello, entre las tareas  de la reserva está conservar las al menos 1.630 hectáreas bosque, que regulan el clima local y sirven de refugio para la fauna. En el sector habitan especies endémicas como  el pecarí tropero  (Catagonus wagneri), el armadillo o corechi (Tolypeutes matacus), la liebre-mara (Dolichotis salinicola), el anta (Tapirus terrestris), estas últimas en riesgo de extinción 

 

El presidente de YPFB, Herland Soliz, anunció  que se volverá a impulsar la búsqueda no convencional de gas en el área Miraflores en febrero  (Página Siete).


“Vamos a defender el agua”

Alrededor del bloque Miraflores se levantan 15   comunidades indígenas, entre ellas: Caraití, Macharetí, Quebracho, Miraflores o  Algodonal. Los lugareños se dedican principalmente a  la ganadería vacuna (carne y leche) y a la apicultura. Su mayor anhelo -coinciden- es contar  con  agua potable. Desde siempre se abastecen en pozos que son compartidos. Si una familia quiere tener uno propio debe invertir al menos 20.000 dólares por   la compra del motor y la bomba.

Tampoco tienen electricidad; por lo que es común el uso de mechero y, en algunas zonas, hay paneles solares. Todos cocinan con leña. También entre los sueños de los habitantes de la tierra del gas está contar  con el servicio de alcantarillado y de gas domiciliario. 

La presidenta de la OTB Miraflores, Amelia Montenegro, cuenta que en su comunidad viven 30 familias y que su prioridad es el agua. “Nos oponemos al fracking porque requiere mucha agua y nos va a contaminar los pozos subterráneos cuando se haga la mezcla con los químicos. El Chaco es seco, tenemos precipitaciones pluviales unas dos veces por año, luego todo el tiempo es seco. Entonces ¿con qué agua vamos a sobrevivir?, el agua es lo que defendemos y lo vamos a defender con nuestras vidas”, advirtió en contacto con este medio.

Recordó que en la década de los años 90   se realizaron dos pruebas para ver el potencial hidrocarburífero de la zona, y que a la fecha no recibieron ningún tipo de compensación. “Nunca hubo desarrollo, ni construcción de caminos ni nada que nos beneficie”, sostuvo.

 “Es lamentable que siendo el tercer departamento productor de hidrocarburos no contemos con el gas domiciliario así como lo tienen ustedes en La Paz. Me sorprende que en la región del Chaco, que es proveedora de gas, no contemos con esos servicios que son de primera necesidad”, dijo Romero.

El representante guaraní ya no cree en promesas “Cuando nos dicen que el fracking traerá desarrollo, es pura mentira”.  

Según la Ley de Medio Ambiente, la consulta pública sobre los proyectos de impacto ambiental se debe hacer a los que habitan cerca o alrededor del área donde se operará.

Los cuestionamientos

Tras el anuncio de YPFB, surgieron voces a favor y en contra, mientras unas alertan sobre riesgo del proyecto, otras lo califican como “medida desesperada” ante la caída de la producción de gas en Bolivia y la reducción de las reservas.

El investigador Jorge Campanini, del Centro de  Documentación e Información Bolivia (Cedib),   experto en extractivismo y medioambiente, sostuvo que la extracción de hidrocarburos, a partir de la fractura hidráulica o fracking es una técnica que ha sido cuestionada en todo nivel, justamente por el riesgo ambiental que implica su ejecución, por lo que se prohibió en varios países. “Por tanto, no existe ningún lugar factible para realizarla y menos en Bolivia, por las características socio-ambientales de nuestra tierra y porque tenemos la debilidad normativa e institucional más sobresaliente de la región”, recalcó.

Según el investigador, el método de extracción trae consigo varias consecuencias de diversos tipos. Las más recurrentes tienen que ver con la contaminación de cuerpos de aguas subterráneas y superficiales, la emisión de gases de efecto invernadero, la toxicidad de sus componentes de inyección (cancerígenos probados muchos de ellos), desplazamientos y la desaparición de economías.

Para el experto en hidrocarburos Hugo del Granado, tras el fracaso exploratorio por descubrir reservas de hidrocarburos convencionales, es lógico que se vuelque la mirada hacia los no convencionales. 

 Recordó las publicaciones que hizo la Energy Information Administration (EIA, por sus siglas en inglés) que coinciden en señalar que dentro de los estudios del potencial de recursos no convencionales en Sudamérica, Bolivia tendría un potencial de 36 TCF de gas y 600 mil barriles de petróleo, muy por debajo de los recursos de Argentina, Paraguay e incluso Chile.

“Se debe tener cuidado -sostiene el experto- con hacer anuncios sin bases ciertas de la realidad. La existencia de estos yacimientos en Bolivia sería en el Chaco, en las formaciones devónicas Icla y Los Monos”. Según sus datos, “en el caso de Miraflores se debe hacer estudios de la densidad poblacional  y de los grados de aprovechamiento de las aguas de los ríos cercanos, porque el consumo de agua estimado del fracking por cada pozo es de 2.000 metros cúbicos por año”.

Desde la otra orilla, Carlos Delius, expresidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBHE),  dijo que “si los bolivianos decidimos no hacerlo seguiremos en la pobreza en la que vivimos. La pobreza tampoco es amigable con el medioambiente. Cuando no está regulado y supervisado, como en toda actividad, se puede  tener consecuencias ambientales. Hay estructuras que están identificadas en Bolivia, hay que determinar cuáles son las más aptas para la extracción de hidrocarburos”.

Toda esta polémica se da en medio de un panorama adverso para la producción de gas natural en Bolivia. En  2015, la producción  en el país fue en descenso cuando registró 58,9 millones de metros cúbicos por día (MMmcd),  volumen inferior a los 59,3 MMmcd registrados en 2014. En 2019 se cerró con 45,1 MMmcd de gas, según datos de YPFB.
 

 

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