La ciudad de Oruro vive entre el miedo y la especulación

Desde las 6:00, los centros de abasto y los comercios estaban repletos de gente. El anuncio de la existencia de siete casos de coronavirus causó temor entre los vecinos.
domingo, 15 de marzo de 2020 · 00:03

Anahí Cazas  / La Paz

“La ciudad de  Oruro amaneció en  estado de emergencia e histeria”. Con esas palabras, Mariana describió el día después del anuncio que quitó el sueño a  decenas de orureños: de los 10 casos confirmados de coronavirus o Covid-19  en Bolivia, siete están en esa urbe. La preocupación se  apoderó de los vecinos y  en especial cuando su alcalde anunció la declaratoria de cuarentena municipal.

“La gente llenó todos los mercados”, comentó  Mariana y a modo de reflexión sostuvo: “Es una actitud muy contraproducente con relación a los contagiados, porque hubo una aglomeración impresionante de gente tratando de adquirir alimentos y todo lo necesario para vivir en la cuarentena”.

Jorge, otro vecino de la capital del folklore, contó   que desde el viernes  nada es igual en su tierra. “Las personas están muy preocupadas. He visto  filas para comprar carne, frutas, arroz y verduras. Los mercados estaban llenos de gente”, contó. 

Marina y Jorge coincidieron que después del  mediodía las filas en los mercados  disminuyeron    poco a poco. Horas antes, desde las 6:00, los centros de abasto y   los comercios  estaban repletos de gente. 

En videos y fotografías -que compartieron vecinos de Oruro a través de redes sociales- se observan filas de personas que compran  quintales de azúcar y arroz de los camiones. Se vio también aglomeraciones en los puestos de venta de carne y pollo.

“Estamos tratando de mantener la calma. La gente está  muy preocupada”, comentó Mariana y contó que  ayer   las calles ya estaban vacías   desde horas de la tarde, además  ya se veía  poco transporte público.

La noche del viernes, el ministro de Salud, Aníbal Cruz, informó que  los casos de coronavirus se incrementan  de tres a 10 en Bolivia, los últimos siete fueron   por transmisión local. El Gobierno pidió calma e informó que asumirá  todas las medidas de prevención.

Cruz explicó que todos los casos locales fueron transmitidos por la paciente que se encuentra aislada en Oruro, quien llegó de Italia. Seis de las personas afectadas  están en  la urbe orureña  y  “son familiares”.

Casi una hora después, el alcalde de la ciudad de Oruro, Saúl Aguilar, dijo en contacto con Red Uno   que desde las 00:00 del lunes, el municipio ingresará en una cuarentena de 14 días para contener el avance del coronavirus.

“Entraremos en una  cuarentena de 14 días, no se permitirá  el desabastecimiento, por lo que queremos llamar a la ciudadanía a que actúe responsablemente; no se permitirá  la especulación de los artículos de primera necesidad, tampoco se permitirá el agio”, sostuvo Aguilar. “Se permitirá el ingreso de frutas, verduras, carne y todos los artículos de primera necesidad”, añadió.

Pese a la promesa del abastecimiento de productos, los vecinos de Oruro  tomaron los mercados. En las calles, decenas de personas cargaban bolsas repletas de verduras, frutas y  huevos, entre otros alimentos. “Nunca pensamos que pasaría algo así. Tenemos miedo. Compré varias cosas para cocinar  toda la semana para mis hijos”, dijo una vecina.

Según el jefe de la unidad de defensa al consumidor del municipio,  Wilder Alcalá Rojas, el municipio,   la Policía y Fiscalía  controlan la especulación y el agio en los mercados de abasto. Indicó que ayer realizaron los operativos respectivos y no atendieron casos de relevancia. “Por el temor y por la cuarentena que será desde el día lunes, la gente hizo filas para comprar alimentos”, sostuvo. 

Respecto a las operativos en locales nocturnos y discotecas, Alcalá contó  que el viernes -cuando las autoridades, entre Policía y Fiscalía, realizaron las tareas de control-   se encontraron con “resultados favorables”: los espacios estaban cerrados. “Creo que los dueños de los locales, los karaokes y las quintas han tomado conciencia”, dijo.

Las fiestas   disminuyeron a dos en la ciudad y se realizaron de forma excepcional porque  ya tenían contratos  anticipados con el grupo de  música y el local.  Y así, poco  a poco, los  vecinos de  la capital del folklore   cambian la rutina.

 

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