Restricciones golpean al sector informal, mayoritario en el país

Por las medidas de prevención, choferes, vendedores ambulantes, gremiales, profesionales libres y microempresarios dejaron de tener los mismos ingresos.
miércoles, 18 de marzo de 2020 · 00:04

Manuel Filomeno / La Paz

 La aplicación del horario continuo y la suspensión de varias actividades por la propagación del coronavirus golpean a los trabajadores informales, la mayoría en el país.

“Si no salgo a vender no como, no tengo otros ingresos”, comentó ayer doña Juana Mamani, una vendedora de dulces en el centro de la ciudad. Como ella, casi el 75% de la población económicamente activa del país no cuenta con un trabajo formal y vive con el trabajo del día.

Este importante grupo productivo ve que sus negocios corren peligro e intenta adaptarse a las restricciones impuestas por el Gobierno, con el fin de frenar el avance del coronavirus.

“Como madre entiendo que tiene  que haber medidas para evitar los contagios, pero yo no puedo quedarme en casa. No puedo alimentar a mi familia si no trabajo, no puedo pagar la luz, el agua, el alquiler si no salgo a las calles”, explicó la comerciante.

En Bolivia se cuenta a unos 800 mil  gremiales afiliados a su confederación nacional y a la Central Obrera Boliviana (COB), además de que hay otro número importante de vendedores ambulantes informales o estacionarios que no cuentan con ningún tipo de representación gremial.

El Gobierno instruyó ayer que el horario laboral se extienda de 8:00 a 13:00 y se suspendan las actividades con más de 100 personas, con el objeto de que éstas permanezcan más tiempo en sus casas y de esa manera se prevenga el contagio del mal.

Asimismo, desde la semana pasada, las clases en todos los niveles educativos fueron suspendidas hasta el 31 de marzo, pero la medida puede prolongarse.

Ante este panorama, los choferes, vendedores ambulantes, comerciantes gremialistas, profesionales libres y microempresarios son de los más afectados por las medidas de prevención.

“El tema del cierre de los colegios ha tenido dos efectos negativos en mi vida. Por un lado, mis ventas se han reducido a menos de la mitad y eso ha hecho que entre en deudas con mis proveedores y no sé que haré para pagar las cuentas a fin de mes. Por otro lado, mis hijos pequeños están en casa, sin poder salir, sin ir a clases y sin que nadie los pueda cuidar. Así me han golpeado estas medidas”, contó Marcela, vendedora de dulces en la puerta de un colegio en Sopocachi.

El electricista a contrato Herbert Lima compartió la preocupación de las comerciantes, al señalar que por como están las actividades laborales, cada día tiene menos trabajo por hacer.

“Yo trabajo a contrato, a veces en construcciones, pero mayormente en casas particulares, y si no salgo a la calle a ofrecer mis servicios, me muero de hambre, me quedo sin casa”, explicó.

Además de los mencionados, el sector de los artistas y profesionales libres (freelancers) también vieron sus actividades mermadas por las restricciones.

Por eso, los gremiales, choferes y microempresarios pidieron de manera formal al Gobierno que se implementen acciones de apoyo, como la reprogramación o suspensión del pago de créditos a las entidades financieras, la condonación de intereses o la postergación del pago de impuestos, para tener una oportunidad de recuperarse.

La presidenta de la Federación Departamental de la Micro y Pequeña Empresa de La Paz (FedeMype), Soledad Pérez, indicó que su sector solicitó a la Presidenta que se congele el pago de créditos a los bancos durante los seis meses posteriores a la emergencia sanitaria, para “fortalecer el aparato productivo”.

“Lo que pedimos es que se paralice el pago de los créditos, porque ahora mismo  no estamos vendiendo nada. Además, que pasada la pandemia, se mantenga el congelamiento de los pagos por seis meses, para reponernos y revitalizar el aparato productivo”, indicó Pérez.

Lucio Quispe, dirigente del Sindicato de Choferes Eduardo Abaroa,  dijo que su gremio hace lo posible para cumplir con las disposiciones del Gobierno, pero que esto les costó el 50% de sus ingresos diarios. “Sólo salimos hasta las cuatro de la tarde, porque todo queda desierto”.

 

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