¡Aíslense!, el ruego de Jacqueline Santos, una enfermera boliviana con Covid-19 en Italia

Es paceña y vive desde hace más de 20 años en la ciudad italiana de Bérgamo. Se contagió del virus en un hospital y cuenta su experiencia desde su cuarentena con su familia.
lunes, 23 de marzo de 2020 · 11:19

Wendy Inarra / España

“Soy enfermera auxiliar y estoy con coronavirus”, dice Jacqueline Santos Ramos, quien nació en La Paz y vive hace 21 años en Italia. Trabaja como auxiliar de enfermería en el grupo San Donato, un Policlínico en Ponte Sampietro, en Bérgamo, una de las ciudades italianas más golpeadas por el Covid-19. Por ejemplo, sólo en la provincia de Lombardia hay más de 25.500 infectados y desde ese lugar salen los carros militares que trasladan a cientos de personas que perdieron la vida por culpa del coronavirus.

Santos se enteró que era portadora del Covid-19 hace dos semanas y fue porque es personal de salud y trabaja en un hospital. Y es que si un sospechoso no es muy grave, no accede a una prueba. “En el exterior los bolivianos siempre nos hemos destacado como excelentes trabajadores. Yo amo mi trabajo”, agrega y cuenta que en Italia se está llegando a un punto máximo de escases de personal médico, a tal extremo de llamar a los médicos jubilados. “Estas semanas realicé turnos de hasta siete días continuados y terminaba completamente exhausta”, dice.

Se desempeña en el área de cardiología y rehabilitación nutricional. “Como esta última (unidad) no es tan urgente, en mi clínica la han convertido en un lugar de aislamiento para pacientes sospechosos y positivos del Covid-19, y me contagie”.

Santos describe cómo lentamente apareció el virus en su organismo. Fue un lunes y justo cuando terminó su turno. “Llegue a casa muy cansada y con un dolor de huesos incontenible. Tenía 37 y medio de fiebre. Al día siguiente llame a la clínica y me dijeron que me quede a descansar y que seguidamente me someta de inmediato a una prueba de diagnóstico”.

A la espera de los análisis, la enfermera boliviana sufre un intenso dolor general y se suma un ahogamiento en su pecho. “Mientras llegaban los resultados, yo llevo una vida normal con mi esposo y mis tres hijas. Entonces, me llaman un viernes confirmándome que soy positiva y que debo hacer la cuarentena. Yo sé muy bien a que se refiere esto y no me queda más que aislarme por completo”, explica.

Cuando se enteró que tenía coronavirus, ella comenzó a llamar a otros colegas, quienes también tenían algunos los síntomas y otras ya habían dado positivo. “Ahí me di cuenta que los síntomas son diferentes en las personas, cansancio, dolor de garganta, tos seca, pechos apretados, dolor de huesos, dolor detrás de los ojos y cabeza (disnea, mialgia y astenia)”, explica.

El protocolo de atención para un caso positivo de Covid-19 en Italia sorprendió o tardó de oficializarse en el sistema de salud. Mientras los pacientes llegaban con los síntomas -debido a que es un mal reciente en el mundo con apenas meses de existencia, Santos asegura que “para el personal médico todo fue sorpresivo”. “No sabíamos cómo actuar y qué hacer. Si sabíamos protegernos, pero cuando teníamos que hacer la prueba con el tampón (algodón con el que se extrae las mucosas de la garganta y fosas nasales) para tantos pacientes que llegaban con los síntomas, los resultados llegaban en algunas horas, en un día y luego fue tardando hasta tres días. Había mucha demanda y colapsó todo en incertidumbre”.

Desde su propia experiencia, Santos pide a sus compatriotas en Bolivia cumplir con todos los protocolos de prevención.  “Como boliviana les diría que la mejor manera para luchar contra este virus es la prevención. Deben ponerse barbijos y lavarse las manos todo el tiempo. Aquí en Italia hacemos esto cada cinco minutos. Es una orden del Gobierno, además debemos evitar las aglomeraciones. Yo estoy con el virus y prefiero no salir para no contagiar, para que esto nunca termine”, sostiene.

Con una fuerte carcajada sonríe largo cuando la periodista le pregunta si come quinua, el famoso grano proteínico.  "Si supiera que tengo la mejor de Bolivia, es difícil de prepararla y tiene algunas piedritas (es inevitable porque se entremezcle en la cosecha).  Me trajeron todo un saco y pienso superar este virus alimentándome bien”, comenta.

Los bolivianos en Italia “debemos ser más solidarios”

Miriam Orihuela es otra boliviana que vive en la ciudad italiana de Bérgamo. Hace varios años publicó 12 números de la revista Misqui (dulce en quechua) un medio de comunicación sobre la agenda de la comunidad boliviana en ese país. En la actualidad trabaja en un asilo de personas con Alzheimer.

También en una entrevista exclusiva con Página Siete, Orihuela cuenta que desearía salir a cubrir todo lo que sucede en las calles, pero no puede por las disposiciones estrictas que impera desde el Gobierno de Sergio Mattarella.

“Tengo algunos síntomas que podrían traducirse en coronavirus, como tos y gripe. Hay muchos compatriotas así, la mayoría trabajamos en contacto con personas de la tercera edad, pero si mis síntomas no son muy graves, no es urgente. Aquí no nos hacen la prueba médica a todos, imagino que es por el alto costo que le origina al Estado y lo único que nos aconsejan es el aislamiento. En este momento es cuando más solidarios debemos ser entre la comunidad boliviana”, comenta.

En su página de Facebook, Orihuela publicó: “…en un momento tan delicado y triste se especula sobre bolivianos que contrajeron el coronavirus Covid-19 en Bérgamo. (…) En esta ciudad vivimos y trabajamos, somos una comunidad de aproximadamente 14.000 familias, de las cuales un mayor porcentaje trabajan en casa familia (…) Estamos luchando contra este virus; viendo morir cada día a los ancianos sin saber por qué mueren, hasta el momento no se hizo ninguna prueba en las casas de reposo, solo una simple suposición: el coronavirus se llevó ancianos que no entraron en las grandes estadísticas”.

Orihuela añade que el personal de trabajo disminuye a diario  cuando tiene síntomas de fiebre o siguen trabajando “con una protección básica, por no decir pésima". "Somos una comunidad grande, muchos nos dedicamos a socializar entre nosotros sin mirar lo que pasa a nuestro alrededor (…) Nos encontramos aquí y ahora, el coronavirus no mira nacionalidad, color ni raza”.

¿Cómo cuidar a un positivo del Covid-19?

Santos llevaba una vida tranquila, pero el virus cambió su rutina familiar. Su hija mayor de 21 años (figura principal de los Caporales San Simón Sucre en Italia) compra alcohol para desinfectar todos los objetos que su mamá pueda tocar, como picaportes de puertas y los objetos del baño personal. Lavan además la ropa con lavandina.

Con nostalgia, Santos recuerda todas sus tareas como enfermera en el hospital.  “Sabía cómo va esto (la limpieza habitual).  Allí lo hacía a diario con los pacientes positivos. Pero ahora, lo hago minuciosamente porque tengo esta infección y tengo dos menores en casa (sus hijas de siete y 14 años). Debo estar más atenta y también debo hacerles la prueba porque yo tuve contacto permanente con ellas y mi esposo. Pero los médicos dicen que si mi familia no presenta síntomas, sólo deben aislarse en sus habitaciones y deben desinfectar el mínimo roce”, dice.

Dayne Cristina Aban Santos, hija de Jacqueline Santos, elaboró un audiovisual para ayudar a los compatriotas.  “Con este video queremos mostrar cómo prevenimos el contagio en mi familia luego de saber que mi mamá es positiva del Covid-19. Es importante que cada integrante de la familia utilice barbijo, lave cada cinco minutos sus manos y se ponga el gel (de alcohol). Aquí le llamamos amuchina”, dice.

“La persona afectada con este mal tiene que estar en un cuarto, por este motivo mi mamá no puede dormir más con mi papá, quien ya se trasladó de habitación. Mi mamá sólo usa un baño que siempre se limpia. Hay que tener papel y alcohol a la mano para desinfectar las manillas de las puertas y para evitar cualquier contacto. Siempre hay que mantener un metro de distancia con mis hermanas y también con mi papá para evitar que otra persona sea afectada con el Covid-19”, explica la joven.

Santos pide mantener las medidas de prevención. “Tengo una fiebre que no me baja, me fatigo al hablar, no tengo tos y sólo me duelen los huesos. Siempre parezco cansada, espero superar (este virus). Espero que este video les ayude a superar la cuarentena”, concluye y se despide batiendo las manos.

* Es periodista y doctora en Procesos, Teoría y Práctica de la Comunicación en la Universidad de Sevilla (España)

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