Sobrevivir a la cuarentena, un reto mucho mayor para las personas con discapacidad

Los más vulnerables de este sector de la población son aquellos que viven solos y ganan al día.
lunes, 30 de marzo de 2020 · 18:54

Sergio Mendoza y Víctor Gutiérrez / La Paz

 

Casi al mediodía del viernes pasado, Juan Carlos Montes andaba solo en su silla de ruedas eléctrica por el mercado de Villa Fátima. Cabello cano y escaso, con un barbijo que le cubría el rostro y un par de bolsas nylon colgando del reposabrazos. Contó que, aunque vivía con otras cinco personas en Miraflores, no estaba dispuesto a quedarse en casa mientras el resto lidiaba con el aprovisionamiento de víveres. Él ayudaba, y hasta donde podía, se valía solo.

 

Pero ese no es el caso de todas las personas con discapacidad. Al contrario, varios de ellos tienen que lidiar día tras día con obstáculos propios a su situación, más aún ahora que hay cuarentena por el coronavirus; principalmente aquellos que viven solos y con ingresos que dependen del día a día. 

 

Ante esta realidad, el secretario ejecutivo de la Federación de Ciegos de Bolivia, Edwin Díaz, lamenta que el Ejecutivo se haya olvidado por completo de esta población altamente vulnerable en una situación de emergencia sanitaria como la que se vive en el país. “Lo más preocupante es que estamos de acuerdo con todas las medidas que hizo el Gobierno, pero nos llama la atención que en ninguno de los decretos se haga referencia a las personas con discapacidad”.

 

Se respalda en el artículo 11 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas, el cual señala que los Estados parte adoptarán “todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad y la protección de las personas con discapacidad en situaciones de riesgo”. 

 

Pero el reclamo de Díaz se debe principalmente a la complicada situación por la que pasan miles de personas con discapacidad que viven solas y que, de paso, en días normales, subsisten al día con los productos que venden en los mercados u otras actividades que realizan usualmente en vía pública. Sin embargo, ahora que se establecieron las restricciones, su situación se ve complicada.

 

“Hay muchos casos en los que están aislados y solos. Cuando no había estos problemas (del coronavirus) ya tenían dificultad, pero ahora es peor. Lo que nos preocupa más que todo es que esta gente que vive de un trabajo diario, de lo que sale a rezar, a cantar o vender sus bolsitas, no están recibiendo una atención adecuada”, señala el dirigente. 

 

“Ellos no pueden aprovisionarse y no pueden salir a comprar. A veces hay vecinos que les ayudan y van a comprar por ellos o les donan algo. Muchos son comerciantes que deambulan vendiendo enseres del hogar, arte público, hasta bolsas. Ese es el único ingreso que tienen, no hay cómo puedan obtener dinero. Eso es un poco lamentable”, cuenta David Charca.

 

Él es un no vidente que tiene un padre ciego y una madre que no puede andar si no es con muletas. Afortunadamente Charca cuenta con el apoyo de su esposa y sus hijos, quienes le ayudan en el abastecimiento de su hogar en la zona de Río Seco, en El Alto. 

 

Además, también tiene un trabajo fijo en un centro de llamadas (call center), con lo que puede sobrellevar mejor la cuarentena. Pero nada más por su zona hay unas 20 familias de no videntes que no corren con la misma suerte. “Estas personas son las que más sufren, y peor cuando dependen de un trabajo a cuenta propia. Estos conflictos les afectan mucho más todavía”.

 

Díaz quedó varado en La Paz desde que inició la cuarentena, pues su familia y hogar están en Cochabamba. Ahora se refugia, junto a una decena de personas, en la sede que su organización tiene en la avenida Vásquez, donde una persona que puede ver se encarga del aprovisionamiento. 

 

Desde allí siempre anda pendiente de las noticias. Fue así como se enteró que la prensa y la sociedad se preocupan por las palomas de la Plaza Murillo, por los perros callejeros que se quedan sin comida. “Pero no se acuerdan de las personas que tenemos estas solicitudes”, señala desde el celular. 

 

Llegó a La Paz hace como dos semanas para pedirle a la presidenta Jeanine Áñez que mire la situación de las personas con discapacidad y hasta hizo un video por Facebook para que alguna autoridad le preste atención. Pero hasta la tarde de hoy, lunes 30 de marzo, no obtuvo ninguna respuesta. 

 

Tanto él, como Charca, coinciden en que existen las instituciones y mecanismos necesarios para viabilizar ayuda a esta población, principalmente a los más desfavorecidos. Díaz mantienen la esperanza de que la canasta familiar gratuita, que anunció Áñez en favor de 1.600.000 familias, beneficie a las personas con discapacidad, que en todo el país suman unas 85.000. 

 

El director del Comité Nacional de la Persona con Discapacidad (Conalpedis), dependiente del Ministerio de Justicia, Edwin Soto, informó que se coordina con los municipios para ver cómo colaborar a este sector de la población. “Estamos viendo este tema, de algún modo coordinar para que llegue a los hogares esta canasta que les dará el Gobierno central”. No obstante, no se precisó ninguna otra acción que se haya tomado (o se tome) en beneficio de las personas con discapacidad al momento de dictar la cuarentena.

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