Karina González: Hemos arrastrado maletas en el desierto más de 20 km

Relató que durmió a la intemperie en Colchane. Dijo que en el numeroso grupo hay profesionales de otras áreas.
sábado, 11 de abril de 2020 · 00:30

Cándido Tancara Castillo  / La Paz 

Karina García es contadora de profesión y oriunda de Uncía, norte de Potosí. Hace tres meses que se fue a la población chilena de Vallenar, en la región norte de Atacama. Como ella, se fueron otros profesionales, entre abogados, pedagogos y médicos, todos jóvenes. 

Para el vecino país son considerados trabajadores temporales. La mayoría se dedicaba a la cosecha de frutas y verduras. Nunca pensaron que un repentino regreso al país se volvería en un viacrucis. Primero, salieron abruptamente de sus lugares de trabajo porque sus empleadores les dijeron que las comunas ingresarían en cuarentena por el coronavirus. Agarraron sus pertenencias y llegaron hasta la ciudad de  Iquique y de ahí a la comuna de Huara. 

En adelante ya no hay transporte hasta Pisiga, 180 km, todo desierto. Se trasladaron por tramos, en taxis que les cobraron sumas elevadas y otros trechos caminando y arrastrando sus maletas. En el camino tuvieron que dejar en el camino sus pertenencias, no se podía cargar todo. Algunos llegaron el domingo (5) a Colchane, a unos pasos de Pisiga, Bolivia, y desde entonces durmieron a la intemperie y pasan hambre, no pueden ingresar al país, por el cierre de frontera contra el avance del coronavirus. Este el diálogo con Karina.

¿Hace cuánto salió de Bolivia?

Hace casi tres meses que estuve trabajando en Vallenar, en la cosecha de uva. Me fui sola y me animé por primera vez. Hice compañeros en el campamento (Colchane). Conocí a las bolivianas aquí. 

¿Qué hacía usted en Bolivia?

En Bolivia no hay trabajo, soy profesional, soy contadora. He tenido amigos médicos, auditores, chefs, enfermeras y abogados en la cosecha en Vallenar, porque no hay trabajo en Bolivia. Es una dura realidad. No nos dan una oportunidad a los profesionales.

¿Cuánto ganaba en Vallenar?

Como 210 bolivianos día, unos 4.000 bolivianos mes, sería más pero el peso chileno está bajo. Se puede ganar más si uno trabaja los fines de semana.

¿Los chilenos la trataron bien? 

Han sido muy buenos los chilenos, los que conocí eran muy buenos, ayudan más que los mismos compatriotas en el país.
 

¿El Gobierno dice que ustedes son masistas?

Para mí es un insulto que me digan masista, es un insulto que me digan masista, porque yo, por culpa de ese partido político, muchos profesionales no encontramos trabajo en Bolivia, por ellos (masistas) todo se ha vuelto muñeca (favor político) en Bolivia. Me da mucha pena que nos hayan tildado de delincuentes, el ministro (director nacional de Migración, Marcel Rivas) nos ha dicho que somos delincuentes; él mismo que venga y nos vea como estamos acá los delincuentes, los masistas pagados nos han dicho; quisiera que él venga y nos vea cómo estamos; es muy distinto ver videos y fotos que estar aquí, y quisiera que venga la presidenta (Jeanine Añez) y camine una hora en el desierto, arrastrando maletas, en el desierto, a ver si se atrevería.
 

¿Caminaron en el desierto? 

Nosotros hemos caminando más de 20 kilómetros, arrastrando maletas, hemos tenido que dejar muchas cosas en el camino porque ya no podíamos más; he venido (caminando) con una pareja que tiene su hijito, ha sido tan difícil caminar y toda la noche en el desierto; lo único que nos alentaba caminar y caminar era la guagua, que esté calientito y duerma en algún lugar bajo techo y poder dormir con él.

¿Mejoraron las cosas?

Ahora estoy en una carpa, los primeros días estuve aquí, en la intemperie, nos tapábamos con lo que podíamos, con doble buzo y la chamarra; en el campamento (Colchane) me regalaron una frazada con eso me estaba tapando.

¿Deberían ingresar como lo hicieron desde Santiago?

Me parece que hubo demasiada discriminación. Claro, dijeron que era un vuelo solidario porque las personas estaban enfermas, según la prensa boliviana; me parece mucha discriminación. Y, nosotros ¿cuánto tiempo ya estamos aquí (Colchane)?, desde que llegamos de Huara.

¿El Gobierno ya debería dejarlos ingresar?

Sí, y me parece demasiado mal, mal por parte de este Gobierno; claro talvez ella (la presidenta Añez) quizá nunca ha tenido la necesidad de salir del país para tener que buscar una monedas para mantener a sus hijos, pero nosotros sí, lastimosamente ella no se pone en el lugar de nosotros, porque debe ser de la clase alta.

Centenares de bolivianos  claman por ingresar hasta Pisiga

Al menos hasta ayer alrededor de 700 bolivianos arribaron a Colchane (Chile), a unos pasos de Pisiga (Bolivia), con la pretensión de ingresar al país. El cierre de fronteras, en cumplimiento del Estado de Emergencia Sanitaria, les impide cruzar la línea divisoria. Dijeron que están dispuestos a declararse en cuarentena como una forma de frenar el avance del coronavirus.

Página Siete recogió más testimonios de bolivianos que reciben la solidaridad del alcalde de Colchane, Javier García, desde techo para mujeres con bebés y embarazadas hasta alimentos. Otros bolivianos armaron carpas en un lugar donde en la noche la temperatura es dos grados bajo cero y en el día el sol quema.

Álex González, oriundo de Llallagua, norte de Potosí, dejó Calama porque allí le dijeron que vuelva a su país porque se declarará la cuarentena contra el Covid-19. Contó que cosechaba frutas y lograba reunir hasta seis mil bolivianos mes. “Quería vivir allí, pero de pronto todo se paralizó”, dijo al mencionar que en su pueblo se dedica a la agricultura. Afirmó que no es masista, “somos gente humilde que ahora estamos sufriendo y solo queremos volver a nuestra tierra”.

Gabriel Sullka, un estudiante de Derecho en la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz, sostuvo que estuvo cosechando frutas en la comuna de Graneros, ubicada cerca de la capital chilena, Santiago. Recordó que estuvo seis meses en esa población y lograba reunir hasta seis mil bolivianos en un mes. Cuenta que combinaba sus estudios como ayudante de albañil en la capital cruceña pero no le alcanzaba lo que ganaba para costear sus estudios y por ello se animó viajar a Chile.

Marlen se trasladó con su esposo a Melipillas y allí ambos cosechaban uva, durazno, ciruelo y tomates. Natural de Vinto, Cochabamba, dijo que dejó a sus hijos menores con su madre, hace un mes y medio. Recordó que ganaban cada uno 300 bolivianos día. “Los chilenos son tan buenos que nos ayudaban en todo”. Pero en su ciudad su esposo no encontraba trabajo como albañil.

Finalmente, una joven pedagoga y orureña, Mary Gabriel, dijo que trabajaba en tareas de limpieza en Iquique, por cuya labor le pagaban hasta tres mil bolivianos mes, pues ese monto no reunía en su ciudad. “Yo no pertenezco a ningún partido político y mucha gente aquí (Colchane) no pertenece a ningún partido y nadie nos ha instado a venir a este punto (cerca de Pisiga)”, añadió al mencionar que en Oruro le ofrecen sueldos de 800 bolivianos y cuando abrió un negocio, las exigencias de Impuestos Nacionales le hicieron cerrar.
 

 

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