Farmacéuticos piden ayuda en transporte y equipos de seguridad

martes, 14 de abril de 2020 · 00:04

Leny Chuquimia / La Paz

Detrás del mostrador de una de las farmacias del centro de La Paz, dos regentes farmacéuticas apenas se protegen nariz y boca con un barbijo de tela. No llevan gorros ni guantes. Su mandil, a juego con su cubrebocas, es parte del uniforme del personal del establecimiento.

Hasta 2019, según datos del Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz, la sede de gobierno  tenía alrededor de 1.600 farmacias legalmente establecidas. Otras 500 funcionaban de forma  clandestina.

 Gran parte de los establecimientos son privados. Es decir que ahora no están cubiertos por el transporte edil que se habilitó para los trabajadores del sistema de salud pública en los municipios de La Paz y El Alto. 

Aunque por la emergencia sanitaria se instruyó que estos establecimientos trabajen con normalidad e incluso doblando turnos, muchas farmacias no pueden abrir sus puertas. Mientras que las grandes cadenas se han dado modos para sostener el servicio, el personal de los locales unipersonales o privados no tienen facilidades de transporte. Hoy -según estimaciones del Colegio de Bioquímicos y Farmacéuticos- trabaja solo un 20%.

“Hemos recorrido la ciudad y hemos visto que varios vehículos de la Policía o el Ejército están circulando. Hay camionetas que están vacías y  podrían ayudar al transporte del personal de salud del sector privado que quiere acudir a su fuente laboral y no puede conseguir movilidad. Los trabajadores  no viven en los establecimientos y por eso  no puedan abrir. Esto hace que haya filas  en las farmacias que si están atendiendo”, señala el presidente del Colegio Departamental de Bioquímicos y Farmacéuticos de La Paz, Jimmy Herrera.

 Añade que debido a la falta de insumos de bioseguridad este sector también esta desprotegido. Pese a que los regentes también son parte del sistema de salud que atiende la crisis sanitaria, no son visibilizados.

Para protegerse y proteger al usuario, varios establecimientos adoptaron las medidas de seguridad dictadas desde la OMS. Se pusieron cintas para marcar distancia entre los farmacéuticos y los clientes e incluso se han instalado cortinas plásticas para minimizar el contacto.

“Nos preocupa las farmacias unipersonales y privadas que están en las laderas porque estas son las que están más cerca a la población que tampoco puede movilizarse para conseguir medicamentos. Las personas que se atienden en el sector público o hasta en la Caja también se abastecen en estos establecimientos privados porque los públicos están desabastecidos. Si el profesional no puede acceder a su fuente de trabajo estamos cortando la cadena de atención en salud”, manifiesta Herrera.

La Semana pasada el Sedes La Paz empezó los controles para verificar el cumplimiento de las medidas de seguridad. En un reporte de los primeros operativos señalaron que gran parte de los establecimientos cumplían con las medidas de seguridad.

 

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