Con ají de fideo o varazos, así los bolivianos se paran frente al Covid -19

Todo vale para que la cuarentena sea la barrera infranqueable contra la pandemia. En todos los departamentos la gente se moviliza a través de las redes sociales para ayudar a los más necesitados a sostener el asilamiento.
lunes, 6 de abril de 2020 · 09:11

Ivone Juárez / La Paz

La pandemia del Covid 19 está en Bolivia, llegó el 11 de marzo, cuando el Ministerio de Salud dio la noticia: dos casos importados, uno en Santa Cruz y otro en Oruro. Desde entonces, día a día, las cifras suben. Hasta ayer el país tenía registrados 183 casos.

La enfermedad se llevó ya  a 11 bolivianos, dejando a sus familias con un dolor adicional a su perdida,  el estigma que carga la pandemia por ser altamente contagiosa y porque ha provocado - no sólo en Bolivia -  que sus víctimas sean blanco de discriminación, al punto de negarles su derecho a la atención en salud, establecido en el artículo 18 de la Constitución Política del Estado. Historias de esos casos hay más de una.

Pero, al parecer,  el estigma y el miedo que provoca el coronavirus a la humanidad está cediendo ante el valor de la empatía y la solidaridad de muchos bolivianos, que han comenzado a pararse frente a esta pandemia reforzando la cuarentena como pueden y como saben.  ¿Cómo? ayudando a los más vulnerables.

En plena cuarentena, en algunos lugares comenzaron a aparecer bolsas con alimentos amarradas a las barandas de plazas, y mujeres y hombres valiosos comenzaron a preparar comida para llevarla hasta donde están los más vulnerables. En otros, además de brindar solidaridad,  los vecinos se organizan para aplican sanciones a los que rompen las cuarentenas.

A esto se suman las empresas, que realizan donaciones de insumos de bioseguridad y que iniciaron campañas para recolectar alimentos. Y los políticos  y autoridades no se quedan atrás, algunos, sobre todo de regiones como Oruro, Potosí y Chuquisaca comenzaron a donar sus sueldos.

Bolsas de pan, ají de fideo, frutas… pizzas

Estos son algunos ejemplos en Bolivia de que al miedo se lo vence con solidaridad.

El viernes pasado, en las jardineras de Ciudad Satélite de El Alto aparecieron, amarradas a las rejas bolsas con pan y chocolates, con el mensaje: “llévate una si lo necesitas”. Las imágenes del gesto comenzaron a circular en las redes sociales destacando  la expresión de solidaridad anónima. Un día ante, en La Paz, una familia preparó al menos 300 platos de ají de fideo y se fue al centro de La Paz a distribuirlos, según reportó ATB.

En Chuquisaca, los miembros de la parroquia San Francisco que atendían el comedor San Antonio para ayudar a gente de escasos recursos, ante la cuarentena se organizaron, tomando todas las medidas de bioseguridad, para llevar la comida a los beneficiarios, hasta sus viviendas.

Mientras tanto,  una iniciativa que comenzó en las redes sociales y entre amigos, terminó involucrando a las ONG Realidades, Mamá Canguro  y Cáritas Bolivia, y juntos lograron armar 200 canastas de alimentos básicos, que primero fueron pensadas para familias de niños trabajadores, pero al final terminaron beneficiando a otras 30 familias  necesitadas. La dotación también se dio a puerta, cuenta Elena Attard, parte  de la iniciativa.

En Cochabamba la solidaridad gira a también hacia todos los lados: llega a vecinos, a los efectivos policiales y militares que se encargan de controlar que la cuarentena se mantenga firme, y hasta las mascotas abandonadas.

Trópico solidario es una campaña para recolectar frutas para los vecinos de Sacaba y de la zona Sur de Cochabamba. Los donativos se reciben sólo en la mañana. Algo similar se vive en Carrasco, del Chapare, donde la gente dona alimentos. La Alcaldía de Puerto Villarroel impulsa la cruzada, que logró recolectar todo tipo de víveres, incluidas cabezas  de plátanos verdes para cocinar.

“Centenar de personas donan alimentos para ayudar a las familias más necesitadas, ya que ellas viven del día a día”, se lee en el Facebook de la Alcaldía.

En Aiquile, los efectivos del Ejército que controlaban el cumplimiento de la cuarentena fueron recibidos con unas deliciosas pizas a la piedra.  “Tenemos que agradecer al arquitecto  Marco Flores y a Ronald Butron por brindar un pequeño respiro a las personas que colaboran en esta tarea de cuidar la salud de la población. Ellos están de paso y es necesario hacerlos sentir en casa.
Las pizzas hechas en Aiquile son espectaculares”, se lee en el muro del Facebook de la Alcaldía de Alquile.

En Tarija,  Jóvenes de Buen corazón se organizaron a través de las redes para recolectar víveres y distribuirlos a los más necesitados. "Los trabajadores de la prensa  también llegaron con su brazo solidario. El Canal 9 TVU, recolecto víveres entre sus camarógrafos, reporteros, realizadores, sonidistas, conductores, coordinadores de producción y dirección  para llevarlos a los desprotegidos", cuentan tarijeños conmovidos con esta muestras de solidaridad.

Si no es por las buenas...

En Bolivia, como en el resto del mundo, donde está el coronavirus, hay personas que se resisten a acatar la cuarentena por diferentes razones, la mayoría porque muchos bolivianos viven de lo que ganan al día; sin embargo, en muchas regiones la gente se organiza para aplicar control y sanciones a los infractores de la medida de prevención que estará vigente hasta el 15 de abril.

En Cochabamba, según reportes de este diario, en Pasorapa, por ejemplo, se castigó con varazos a los que rompieron el aislamiento.

“Se presentó una caso (en un vehículo) que vino de Santa Cruz, pasó por Valle Grande. Rompió la tranca del puente del Espinal causando posibles lesiones al puente. Sacó la tranca de Conchulaguna exponiendo la salud de todos del lugar. Tenía un acompañante vestido de militar sin serlo. Les multamos y se le dio dos varazos y se les pidió que retornen a sus municipio”, publicó el alcalde de Pasorapa, Jaime Mendieta, en su cuenta de Facebook.

En el Chapare es otra región donde, además de la solidaridad, se ejerce  mano fuerte.

“En mi sindicato un vehículo de los dirigentes sale con megáfono casi todas las noches para que no salgamos de casa. No dicen que habrá sanciones, pero nada raro que apliquen multas”, contó Julieta, vecina de Villa Tunari, a la periodista María Mena de Página Siete.

En Oruro, la región que enarbola la lucha contra la enfermedad, porque con hoy cumple 17 días sin tener casos nuevos a los ocho que presentó desde el inicio de la pandemia, la población se suma al trabajo que cumplen policías y militares conscientizando a la gente que se resisten a cumplir las medidas de bioseguridad. 

“Hay gente que se enoja, ante lo que otras personas responden de buena manera y les aconsejan, les orientan. La gente defiende a los uniformados, pero no para entrar en discusión, sino para hacerle reflexionar a los que infringen", contó la dirigente vecinal Willma Magne.

Como estos hay incontables ejemplos en Bolivia de que el miedo y el estigma ante el coronavirus se combate con la solidaridad....o con varazos. 

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