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Experta boliviana: La bilis de oso no cura el Covid-19 y puede incidir en el tráfico

La especialista en el oso andino, Ximena Vélez-Liendo, explica que no hay pruebas científicas de lo recomendado por el gobierno Chino y que tal aseveración puede ser negativa para la región.
lunes, 6 de abril de 2020 · 16:41

 

Alejandra Pau / La Paz

La bióloga conservacionista y especialista en el oso andino, Ximena Vélez-Liendo, explica que la recomendación del gobierno de China sobre usar bilis de oso para combatir el coronavirus es una decisión que no tiene fundamento científico y esconde una industria cruel. Pero además en el contexto de desesperación por la pandemia, puede tener un impacto en el tráfico de partes de animales en Bolivia y la región.

La profesional que le ha dedicado 15 años de su vida a desarrollar proyectos que salven al oso andino (jucumari) y ganó el premio Whitley 2017 (considerado el Óscar Verde), otorgado por Whitley Fund for Nature (WFN), por su trabajo de investigación de estos animales amenazados, considera como una ironía cruel lo que sucede. El coronavirus, según investigaciones, surgió por el consumo de murciélago en China y ahora desde ese mismo país se pretende hallar una cura valiéndose de otra especie en peligro de extinción.

El ministerio chino de Salud recomendó el mes pasado una inyección llamada Tan Re Qing, compuesta de bilis de oso negro asiático, pero también de polvo de cuerno de cabra y de extractos de plantas, para los pacientes gravemente afectados por el Covid-19, según informó AFP.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que no existe cura para el coronavirus. “No existe evidencia científica de que el Tan Re Quing cure el Covid-19, no la hay”, enfatiza la bióloga.

La preocupación en Bolivia

Vélez-Liendo expresa que los biólogos de Bolivia están preocupados por el jucumari debido a la influencia china en el país, ya que existen antecedentes del tráfico de partes de animales en manos de súbditos de ese país.

“Un efecto potencial en los países que son afectados por el tráfico de vida silvestre es que el crimen organizado busque extraer la bilis de los osos para transportarla a China en polvo. Nosotros tenemos pocos osos andinos que continúan amenazados y cualquier acción sobre ellos puede ser devastadora”, recalca la bióloga.

Según detalla, ya se ha traficado con colmillos de jaguar para llevarlos a China y hacerlos pasar como si fueran de tigre. Lo mismo puede pasar con los osos de este lado del mundo y presentarlos como la bilis del oso negro asiático, aquel que quiera adquirir este producto no notará la diferencia.

Son 24.000 osos

Para cubrir la demanda de bilis de oso, en China existen granjas de estos animales y naciones vecinas como Birmania, Laos y Vietnam. Ahí los animales permanecen durante toda su vida enjaulados y con un catéter en el abdomen que drena la sustancia de su cuerpo.

Unos 24.000 osos han sido enjaulados o están siendo criados para extraer su bilis y usarla en la medicina tradicional asiática, después de la recomendación sobre el Covid-19, según un informe de la organización internacional World Animal Protection (WAP).

Según explica la experta, la disposición del gobierno chino es que las granjas extraigan bilis a los osos que han nacido en cautiverio; no obstante, no existen la garantía o el control de que esto sea así. El escenario actual genera un contexto de vulnerabilidad y peligro para estos gigantes ya amenazados.

La inyección Tan Re Qing se usa para tratar afecciones respiratorias como la neumonía, pero para este tipo de tratamientos ya existe una versión sintética (ursodiol) de la bilis del oso que se usa entre otras cosas para disolver los cálculos biliares.

“No se pueden seguir utilizando partes de animales silvestres porque no se sabe qué otras enfermedades puede tener un oso, con esta invasión se puede desencadenar otro virus (…). Pienso que hemos llegado a un punto en nuestro planeta en el que cualquier actividad que hagamos en contra de la naturaleza será abrir una caja de pandora”, advierte Vélez-Liendo.

Para la conservacionista que trabaja para que los jucumaris y los seres humanos vivan en armonía en Bolivia, que un oso, haya nacido o no en cautiverio, permanezca en las condiciones de las granjas de bilis “no tiene nombre”.

 

 

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