500 respiradores no podrán instalarse por falta de insumos e infraestructura

No sólo falta equipamiento que escasea en todo el mundo, sino también profesionales. Advierten que se hicieron compras sin asesoramiento.
domingo, 24 de mayo de 2020 · 00:50

Leny Chuquimia /  La Paz

El martes llegó a Bolivia el primer lote de 15 de los 500 respiradores convencionales adquiridos por el Gobierno para la habilitación de igual número de camas de terapia intensiva. Los especialistas advierten que no hay capacidad hospitalaria ni personal para la implementación de los equipos. A esta situación se suman ocho contratos fallidos para  la compra de camas, aspiradores, bombas, monitores y otros insumos indispensables.

El 31 de marzo la presidenta Jenaine Añez anunció una compra “histórica” de medio millar de ventiladores. 48 horas después aseguró que en cuestión de días se entregaría catres y todo el equipamiento necesario para pasar los mil cupos en cuidados intensivos, en todo el país.

“Solo el 25% de las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) que tenemos se pueden expandir,  máximo podemos  aumentar 125. Entonces, los 500 ventiladores dónde van  a entrar. No hay intensivistas ni ítems para las enfermeras especializadas”, manifestó el presidente del comité científico de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Patricio Gutiérrez.

Según un estudio realizado por el comité que dirige, en Bolivia hay 430 camas de terapia intensiva y 190 especialistas.  La OMS advierte que por cada 10.000 habitantes debe haber un cupo en terapia intensiva, por lo que  el país debería contar mínimamente  con 1.163.  

“Si traen  los 500 ventiladores nos acercamos a lo necesitado, aparentemente, pero no se hizo los estudios de factibilidad para ver si los hospitales tienen la posibilidad de instalarlos. No es un aparato que se enchufe y funcione. Necesita infraestructura, personal y varios insumos”, sostuvo el galeno.

“No hay que ver los equipos de forma independiente,  un ventilador mecánico no es la solución. El sistema  de salud pública está en estado crítico y así se traiga 100 o mil ventiladores, no abastecerán  ni entrarán en los hospitales, porque no hay toda la estructura necesaria”, afirmó el presidente de la Sociedad Boliviana de Terapia Intensiva, Adrian Ávila. 

Una cama equipada para cuidados intensivos requiere -además del ventilador- un monitor multiparamétrico, bombas de infusión, un catre eléctrico, un aspirador de secreciones, acceso a gases medicinales, oxígeno y aire comprimido entre otros. Necesita proveerse de insumos como filtros, sondas, tubos, etc. 

Estos insumos, según los anuncios del Gobierno, debieron ser adquiridos por la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem) entre finales de marzo y principios de abril. Sin embargo la documentación  no llegó al Sicoes hasta  mayo, donde a la fecha se publicó 13 procesos por 193.211.200 bolivianos.

Entre ellos se encuentran las solicitudes para armar las camas de terapia intensiva. Sin embargo no todas fueron exitosas. 

Muchas de las adquisiciones quedaron desiertas o el contrato no fue firmado, lo que dejó la compra en cero y por tanto al Estado sin insumos para armar las UTI. La compra de los 500 catres para cuidados intensivos es uno de los casos. 

En el proceso solo pudo adjudicar la provisión de 375 camas, quedando 150 pendientes. Dos empresas eran las encargadas de la dotación. Una estaría encargada de entregar 300 unidades y otra 75, pero la primera no se presentó para firmar el contrato. 

Lo mismo pasó con la compra de 1.000 aspiradores de secreciones y 50 máquinas de anestesia. Las empresas ofertantes tampoco se presentaron.

Una nota interna del 07 de mayo pide a las autoridades tomar en cuenta estos y otros ocho contratos acéfalos  en una nueva convocatoria, ante la emergencia que vive el país. Sin embargo, en el Sicoes no hay más documentación que constate si estos insumos fueron licitados otra vez. 

Página Siete intentó contactarse con la Aisem, pero el director, Giovani Pacheco, fue aprehendido por el presunto sobreprecio en la compra de los 170 equipos  Respira. Las oficinas están precintadas.

13 procesos de contratación 
1  
EQUIP MED dotó  equipamiento  por 9.815.250 Bs. 
2  HANSA  entregó 125 gasómetros  por  8.137.750 Bs.
3 GRUPO AGEM  vendió 500 monitores multiparamétricos , 125 centrales y otros equipos  en  113.320.000 Bs.
4  VIBAMULTIMED y  GRUPO AGEM  vendieron    90 estetoscopios, 100 videolaringoscopios y 300 tensiómetros en 10.259.000.  625 Bs.   
5 EQUIP MED, BIOTECNO y VIBAMULTIMED dotó  mobiliario de 1.080 camas de terapia intermedia por 5.647.800 Bs. 
6  EQUIP MED vendió tres  autoclaves a   240.000 Bs. 
7 OMEGATEC se adjudicó los equipos de Oxigenoterapia por 14.619.600 Bs.
8 VIBAMULTIMED, BIOTECNO, HP MEDICAL se adjudicaron, por separado, 1.500 portasueros, 1000 basureros, 75 camas de terapia intensiva y 500 colchones antiescaras. Costo total fue de  4.769.500 Bs.  
9 OMEGATEC se adjudicó un freezer 80° para laboratorio por 99.000 Bs.  
10 OMEGATEC y HANSA LTDA se adjudicaron por separado, 2.500 bombas de infusión y 62 generadores de  marcapaso  por  23.982.800 Bs.
11 EQUIP MED vendió 50 destructores de agujas por 275.000 Bs.
12 HP MEDICAL, MEDILINK, VIBAMULTIMED se adjudicaron por partes: 500 glucómetros, 1.080 oxímetros de pulso,  500 estetoscopios, 500 tensiómetros por  1.205.500 Bs.
13 FABRIMED dotó equipos por 360.000 Bs. 
* Otros ocho contratos no se firmaron por que las empresas no se presentaron.

Las autoridades  defendieron al transparencia y la utilidad de la compra.
Foto: ABI

Precios referenciales altos y Mediquip

Una revisión de  los 13 procesos de contratación de la Aisem, en el marco de la emergencia sanitaria, evidencia que en  gran parte de las solicitudes el precio referencial es demasiado alto. Muchos duplican el costo ofrecido por las proveedoras.

Por ejemplo, en el caso de camas para terapia intensiva la Aisem fijó como precio referencial de cada unidad, 50 mil bolivianos. Las empresas ofrecieron cada unidad en 33 mil y 29 mil bolivianos. Una tercera pidió 58 mil por una cama de industria china, pero no indicaba tiempo de entrega, cantidad de productos disponibles o especificaciones. 

Lo mismo pasó en los colchones antiescaras, cuyo precio referencial era de 2.500 bolivianos y el costo en las empresas, 753. 

El jueves pasado, el exdiputado Bernardo Montenegro pidió la investigación del primo del embajador de Ciencia y Tecnología Mohammed Mostajo. Indicó que el familiar sería dueño de la importadora Mediquip.

Según un informe publicado en el Sicoes, esta empresa logró la adjudicación para la dotación de 75 equipos de destrucción de agujas médicas  y 50 máquinas de anestesia. Sin embargo no se presentó a firmar los contratos.

Las 13  adquisiciones realizados por la Aisem y que fueron publicadas en el Sicoes, se hicieron  con fondos redireccionados -en el marco de la emergencia- de los préstamos del BID para otros programas. Todos cuentan con un informe y los términos de advertencia por malas prácticas y corrupción establecidos por el ente financiador.

No sólo se necesita respiradores

La semana pasada el presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Critica, Adrián Ávila,  junto a un grupo de especialistas voluntarios,  partió rumbo Trinidad para apoyar al personal médico que se vio diezmado y sobrepasado por el brote del coronavirus. La zona fue declarada en desastre sanitario.

Beni debería tener al menos 50 camas de terapia intensiva, dependientes de hospitales de tercer nivel. Ahora solo tiene 15 y aunque lleguen decenas de respiradores no hay la infraestructura y equipamiento para instalarlos.

“Las UTI funcionan en hospitales de tercer nivel, centros con alta capacidad resolutiva. La población y autoridades deben entender que este servicio depende de otras especialidades. Lastimosamente estos centros están en una situación crítica, muchos ya cumplieron su ciclo de vida y el Beni es una muestra de ello”, afirma Ávila.

Sostiene que dentro el hospital los pacientes fallecen no solo por falta del respirador sino por falta de atención básica que  complica los casos. Ya graves, los pacientes pasan  a manos del único intensivista en el hospital y que el viernes pasado presentó su renuncia.

Argumenta  que del 100% de la población el 80% no necesitará atención médica. El 15% -un universo grande- tal vez requería un  hospital,  uno que le brinde las condiciones mínimas. Finalmente  un 5% entrará a terapia intensiva. 

“Nos estamos preocupando en ese 5% pero no se evalúa el grueso. Si ese 15% no se atiende de manera adecuada definitivamente se agravará y entrará a una UTI y colapsará todo”, afirma.

“Al llegar al Beni, vi algo lamentable. La población está enfrascada en los ventiladores y nadie dice nada de los pacientes y los médicos que  mueren, no por la falta del ventilador sino de los equipos básicos, de oxígeno, de medicamentos, camillas y otros. La gente toma ivermectina y sale a las calles sin barbijo, sin lavarse las manos ni tomar distancia. Está fallando lo básico, pedí la presencia de la prensa, pero nadie viene”, lamenta el galeno.

Los 170  respiradores

  • El 14 de mayo, la presidenta Jeanine Áñez recibió 170  respiradores, que según su explicación serían un complemento a  500 ventiladores  mecánicos para las UTI.
  • Utilidad La compra generó polémica primero porque los aparatos no eran aptos para terapia intensiva.  El exministro de Salud Marcelo Navajas afirmó que los equipos eran de emergencia  y salvan vidas.
  • Corrupción  Según los contratos estos  equipos fueron comprados en España en 28 mil dólares con un crédito del BID, pero otra empresa   los cotizó en 12 mil. En fábrica el costo era 7.128. 
  • Auditoría La presidenta anunció una investigación del caso, además de una auditoría a todas las compras hechas por la Aisem desde su creación.
  • Detenidos El 19 de mayo se detuvo a al responsable jurídico del Ministerio de Salud, al director de la Aisem y al entonces jefe de cartera, además de otros funcionarios.
  • Contratos Los contratos de esta y otras compras no fueron publicadas. Una funcionaria  advirtió la mala calidad de los equipos, pese a ello la compra fue acelerada.
  • Justicia El ministro de Justicia Álvaro Coimbra señaló que el 15 de mayo recibió una denuncia anónima sobre el caso. Se pidió la documentación a la Aisem pero esta se negó a entregarla. 
     

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